El principio fundamental de la globalización cual es la libre circulación de mercancías y capitales, paradigma publicitado como el factor decisivo para la integración mundial, atraviesa hoy severa crisis, que cuenta con antecedente previo con la decisión de Gran Bretaña de retirarse de la Unión Europea, siendo rápidamente reemplazada por el proteccionismo y la imposición de aranceles por parte de la nación más rica, influyente y poderosa del mundo: Estados Unidos de América, hoy gobernada por segunda ocasión por el presidente Trump.
Ya ordenó la imposición de un 25% de impuestos a las mercaderías procedentes de sus dos vecinos: Canadá y México y 10% a China, si bien ha pospuesto por 30 días su entrada en vigencia. Sus respectivos gobiernos han anunciado actuaran de manera similar al estadounidense, en reciprocidad.
Estos tres países son los principales socios comerciales de la Unión Americana, habiendo suscrito tratados comerciales y las repercusiones de tan intempestiva decisión afectarán a las cuatro naciones, elevando los precios de productos agrícolas, automóviles, textiles, en perjuicio de los consumidores al alimentar procesos inflacionarios.
Adicionalmente, de acuerdo a expertos, habrá un menor crecimiento económico, con efectos desestabilizadores en las economías mundiales, fortaleciendo el poderío comercial chino. También la Unión Europea, ha declarado Trump, será objeto de similar alza tarifaria en sus exportaciones con destino a Estados Unidos. La Organización Mundial de Comercio se encuentra debilitada en su capacidad de arbitrar disputas .
Así, la incertidumbre en las relaciones internacionales se ha convertido en palabra clave para intentar entender el fin de una era histórica y el inicio de otra, caracterizada esta ultima, tanto por las disputas por hegemonía entre las dos superpotencias y por el populismo y autoritarismo en lo político.