Los hondureños están convocados para participar en las elecciones internas de los partidos Liberal, Nacional y el oficialista Libre el próximo domingo, 9 de marzo, para escoger a los candidatos a cargos de elección popular.
El proceso, dirigido por el Consejo Nacional Electoral (CNE), ha caminado hasta ahora sin aparentes contratiempos, y en la recta final, el país confía en que se cumplirán todos los proyectos previstos para que el proceso del próximo domingo se realice sin alteraciones, y, lo más importante, se respeten el libre ejercicio del sufragio y los resultados sean respetados a cabalidad. Que las elecciones “estilo Honduras” sean nada más un amargo recuerdo.
Mañana, martes, empieza el período del silencio electoral, propicio para que los líderes políticos en contienda llamen a sus partidarios a participar en el proceso y lo hagan sin incurrir a la diatriba de sus opositores, haciendo prevalecer el llamado al diálogo, a la convivencia pacífica. La violencia no debe tener cabida en este proceso. Preservar la vida de todos y cada uno de los participantes en la contienda debe ser la norma que debe regir el largo camino, que cerrará con el proceso electoral general en noviembre próximo.
Que sea este período utilizado para hacer públicos sus planes de gobierno, sus propuestas para resolver los problemas que Honduras arrastra históricamente y que ello permita a los electores escoger, con base en las hojas de vida, a las propuestas, a los mejores candidatos.
Ni candidatos ni electores deben pasar desapercibido que en este proceso están seguramente los que mayores posibilidades tienen de manejar las riendas del país en el próximo cuatrienio, dado el volumen electoral de los partidos en contienda.
Por eso, escoger a los mejores de las listas es prioritario.
Capacidad, honestidad y ética, transparencia, respeto irrestricto a la institucionalidad del país, al sistema democrático, son solo algunos de los valores y principios que deben abanderar la nueva generación de políticos que aspiran a dirigir el país.