El más saludable nutriente que pueden recibir los recién nacidos y en sus primeros años reside en el cuerpo de sus madres, tal como lo demuestran investigaciones médicas. Las(os) protege de infecciones respiratorias, gastrointestinales y auditivas, diarreas, diabetes, leucemia, alergias y obesidad, además del ahorro que representa en hogares pobres. Adicionalmente, las madres están menos expuestas al cáncer de senos y ovarios, diabetes 2 y artritis reumatoide, esto debido a la cantidad de anticuerpos, proteínas, calorías y hormonas que contiene.
En nuestro país existen bancos de leche materna merced al Acuerdo Básico de Cooperación Técnica suscrito entre los gobiernos hondureño y brasileño en 1976, consolidado en el 2007 mediante el ajuste complementario para la ejecución del Proyecto Apoyo Técnico para Implementación de Bancos de Leche en Honduras. Tanto el Hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula y el Hospital Escuela Universitario de la capital cuentan con estos gracias a la generosidad de madres que están amamantando, dispuestas a donar los excedentes. Estos son procesados mediante la pasteurización, con un período máximo de validez de seis meses, garantizando estar libres de cualquier contaminación.
Aquellas madres que no pueden amamantar con su propia leche, se benefician ellas y sus criaturas de dichos bancos.
El New York Times informa que las empresas multinacionales productoras de fórmulas en polvo, supuestamente sustitutivas de la leche materna, con ventas de $70 billones a escala mundial, han visto mermadas sus ganancias en los países ricos en años recientes, lo que compensan incrementando el mercadeo y propaganda a fin de impulsar su consumo en las naciones pobres, en donde el agua utilizada en diluir tales fórmulas puede estar contaminada, algo que también está presentándose en el Primer Mundo.
En la recientemente concluida Asamblea de la Organización Mundial de la Salud realizada en Suiza, Ecuador presentó una resolución excitando a los distintos gobiernos del planeta a “proteger, promover y apoyar la lactancia materna”, limitando la engañosa mercadotecnia de sustitutos artificiales, con efectos nocivos en los infantes lactantes. Dicha resolución fue vigorosamente opuesta por la delegación estadounidense, amenazando a Ecuador con imponerle sanciones en la ayuda económica y militar, por lo que optó por retirar dicha resolución. Otros países latinoamericanos y africanos, igualmente temerosos de represalias emanadas de Washington, declinaron retomarla. Finalmente, fue Rusia la que la presentó, absteniéndose Estados Unidos de amenazarla.
Las prioridades de la Administración Trump anteponen las ganancias empresariales antes que la salud y bienestar de la humanidad, lo que se manifiesta de diversas maneras, entre ellas su oposición a que Canadá y México, socios en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, coloquen advertencias adicionales acerca de los riesgos para la salud en cigarrillos, alimentos, bebidas carbonatadas y energizantes manufacturados en Estados Unidos.