Por Norimitsu Onishi | The New York Times
THUNDER BAY, Ontario — Hace dos décadas, Tim Tait fue a vender algunas de sus pinturas a un bufete de abogados en Thunder Bay. Allí vio otra de sus obras —con la firma de otra persona.
Decía “Copper Thunderbird”, también conocido como el “Picasso del Norte”. Su nombre real era Norval Morrisseau, el artista indígena más famoso de Canadá.
“Llamé a la policía”, dijo Tait, un artista indígena en Thunder Bay. “Lo único que hicieron fue reírse de mí y ridiculizarme”.
Pero para cuando toda la historia salió a la luz —décadas después— dos redes criminales en Thunder Bay habían vendido miles de Morrisseaus falsos que en conjunto se vendieron por millones de dólares en todo Canadá. Las falsificaciones, que incluían pinturas de Tait y otros artistas indígenas, llegaron a las principales galerías del País. Fueron compradas por profesores jubilados, coleccionistas de arte multimillonarios e incluso una estrella de rock.
Los líderes de las redes criminales se declararon culpables de fraude el año pasado y ahora están encarcelados. Y Thunder Bay, una ciudad aislada en la costa norte del Lago Superior, se ha convertido en el epicentro del mayor fraude artístico en la historia del País.
Morrisseau se hizo famoso por crear el estilo Woodland de pintura, una fusión de estilos europeo y de los indios ojibwe. Sus pinturas abordaron creencias indígenas, retratando personas, animales y los mundos físico y espiritual en colores brillantes y motivos tipo rayos X. A partir de la década de 1960, ganó elogios en Toronto, Estados Unidos y Francia.
En el 2006, un año antes de su muerte a los 75 años, la Galería Nacional de Canadá, el museo más importante del País, celebró una retrospectiva del arte de Morrisseau —la primera vez que un artista indígena contemporáneo recibía tanta atención. Pero el homenaje se vio empañado por reportes noticiosos sobre la proliferación de presuntas falsificaciones. Morrisseau había denunciado el fraude e identificado falsificaciones con su firma espuria.
Los reportes nunca llegaron a ninguna parte porque los dueños de galerías, subastadores y otros con intereses financieros en los Morrisseaus falsificados negaron la existencia de un fraude generalizado, dijo Jonathan Sommer, un abogado que representó a tres personas que demandaron a galerías por venderles falsificaciones.
Uno de esos clientes era una estrella de rock: Kevin Hearn, el tecladista del grupo Barenaked Ladies. En el 2005 compró un cuadro titulado “Energía espiritual de la Madre Tierra”, pagando 20 mil dólares canadienses, unos 16 mil 500 dólares en ese entonces, en una galería de Toronto que le aseguró su autenticidad. Tras enterarse unos años más tarde de que era falso, Hearn demandó exitosamente a la galería. También respaldó un documental, “No Hay Falsificaciones”, sobre el fraude más amplio involucrando a Morrisseau.
El documental presentaba información sobre Gary Lamont, un hombre de Thunder Bay que, según la policía, era sospechoso del asesinato en 1984 de un joven de 17 años llamado Scott Dove. Cuando los padres de Scott se enteraron del documental, se comunicaron con el detective Jason Rybak de la policía de Thunder Bay. Éste llamó a Hearn y a su abogado, Sommer. Sommer dijo que el detective Rybak inicialmente se centró en el caso de asesinato, pero finalmente vio un caso potencialmente sólido contra Lamont por fraude de arte.
Al declararse culpable, Lamont dijo que comenzó a producir Morrisseaus falsificados en el 2002 y continuó hasta el 2015. Fue sentenciado en diciembre del 2023 a cinco años de prisión.
Cuando era niña, Amanda Dalby, hoy de 40 años, vivió con su tía, Linda Tkachyk, y su pareja, Lamont. Dalby dijo que artistas indígenas pintaban sin parar en un cuarto diminuto que Lamont mantenía cerrado con llave.
En su declaración de culpabilidad, Lamont también dijo que canjeó dinero y mariguana por pinturas de Tait. Tait dejó de suministrarle pinturas después de darse cuenta de que las hacían pasar por Morrisseaus.
El detective Rybak y sus colegas también descubrieron una segunda red de falsificación en Thunder Bay. Su líder, un pintor de casas llamado David Voss, se declaró culpable de fraude en junio pasado. El caso de una tercera red, con sede en el sur de Ontario, aún está en los tribunales.
Los detectives afirman que Lamont utilizó drogas y alcohol para convertir a artistas indígenas en falsificadores de Morrisseau.
Gil Labine, el abogado de Lamont, dijo que su cliente no era un traficante de drogas, aunque suministraba drogas a los artistas indígenas. Labine añadió que Lamont ha negado cualquier papel en el asesinato de 1984.
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