La Organización de Estados Americanos (OEA) eligió este miércoles al uruguayo Luis Almagro como su nuevo secretario general, quien llegó como único candidato para suceder al chileno José Miguel Insulza..
El excanciller uruguayo reemplazará al chileno, quien ocupa este puesto desde 2005. Almagro tomará el control del organismo regional el próximo 25 de mayo.
Al menos 19 cancilleres de la región asistieron a una sesión extraordinaria celebrada por la Asamblea General de la OEA, a pesar de que Almagro era el candidato único.
El ex vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein y el jurista peruano Diego García-Sayán habían retirado hace meses sus respectivas candidaturas.
Almagro llegó con todas las barajas en su poder para salir de la reunión como nuevo Secretario General, ya que tiene el apoyo declarado de la mayoría absoluta de los países miembros, incluyendo los votos fundamentales de Brasil, Argentina, México y Estados Unidos.
Los reglamentos de la OEA permiten la presentación de una candidatura hasta el inicio de la propia Asamblea General, de forma que no se descarta que pueda surgir a una alternativa a la elección de Almagro.
Sin embargo, los países que tenían interés en lanzar un nombre al ruedo ya expresaron su apoyo al hasta hace poco jefe de la diplomacia uruguaya.
Apoyos fundamentales
Argentina y Brasil se contaron entre los primeros países a apoyar la candidatura del actual canciller uruguayo, al tiempo que México expresó su posición luego que Almagro presentó sus propuestas ante la OEA el pasado febrero.
El martes una fuente del Departamento de Estado dijo a la AFP que Washington consideraba que Almagro posee la capacidad de 'conducir la Organización de Estados Americanos (OEA) en la dirección correcta durante su gestión'.
De acuerdo con la fuente diplomática estadounidense, la OEA precisa de un líder 'dispuesto a tomar decisiones duras que se requieren para reformar' la entidad, restaurar 'su estatura en el hemisferio y tornarla más reactiva a las necesidades de los países miembros'.
Estados Unidos es responsable por poco más de la mitad del presupuesto anual de la OEA, y por ello se tornó el principal defensor de una reforma del organismo para hacerla más eficiente y permitir que recupere el protagonismo que ha cedido a otros bloques políticos regionales.
Ese proceso fue lanzado formalmente a mediados de 2014 con la aprobación de la denominada Nueva Visión Estratégica, que propone esencialmente que la OEA se concentre en las tareas en que tiene experiencia acumulada, en especial en lo que se refiere a la promoción del desarrollo y consolidación de la democracia.