Conductores y propietarios de microbuses ilegales se tomaron este miércoles el anillo periférico, a la altura de la salida al norte de Honduras, para exigir al gobierno la aprobación de permisos de operación.
Los transportistas estacionaron alrededor de 100 unidades a orillas de la vía desde tempranas horas y anunciaron una movilización hacia la sede del Comisionado Nacional de Derechos Humanos de Honduras (Conadeh).
Posteriormente, los manifestantes se trasladarán a Casa Presidencial, donde esperan dialogar con el presidente Juan Orlando Hernández o un representante del Ejecutivo.
'Si el jefe no autoriza, el director de Transporte no nos puede dar los permisos', dijo uno de los motoristas.
También reclamó que cuando sus unidades son decomisadas deben cancelar no solo la multa sino un importe correspondiente al parqueo de acuerdo al número de días en las que sus unidades permanecen retenidas.
Pompilio Coello, dirigente del sector, afirmó que la petición está basada en la legalización de uas 150 unidades que circulan a diario desde 15 puntos de la capital de Honduras.
Por su parte, el titular de la Dirección General del Transporte de Honduras, Geovanny Dubón, advirtió a los protestantes que serán desalojados de las calles si paralizan el tráfico.
Además, reiteró que los transportistas pueden cumplir con los requisitos de ley y contratar abogados; sin embargo, hasta el momento no lo han hecho porque 'no les gusta el orden'.
'Durante dos años trabajaron a la libre, como decimos los hondureños 'a la mano de Dios'. Ahora que tenemos instrucciones precisas y estamos trabajando para poner orden, les incomoda', expresó Dubón.
Y adelantó que 'vamos a seguir con los operativos permanentemente'.
Desde el año pasado, los dueños de los microbuses han realizado varias protestas en la capital de Honduras solicitando al gobierno la legalización de sus servicios.
Cifras oficiales establecen que al menos 1,200 rapiditos ilegales circulan en Tegucigalpa y Comayagüela.