La entrada de Plaza La Norteña, en la quinta avenida, tuvo que militarizarse ante la presencia de los vendedores ambulantes, quienes protestaban para exigir la ocupación temporal de las calles para vender.
Los inspectores retiraron mercadería y los nuevos puestos instalados.
El contingente de varias fuerzas de seguridad recorrieron los puntos más conflictivos, como la primera calle.
La quinta avenida amaneció tomada y varias tiendas no abrieron.
Isis Osorio se sentó a pedir dinero, como un símbolo al sentir que la municipalidad no deja trabajar a los vendedores, hecho que negó la comuna.