Siempre

Artículo de Octavio Carvajal: Pollos locos

Grupillos de solapados ríen desde sus muros al ver la caída estrepitosa de rivales acusados de corruptos. También se mofan de la justicia porque a unos nomás los acaricia...

18.08.2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Presos o no, los grandes tiburones de la política vernácula han quedado como pollos locos después de que unos burlaron la prisión por profusos actos de corrupción, mientras otros siguen pataleando porque los mandaron tras los barrotes. Aunque muchos no lo admitan por su maldito pleito de poder, la justicia tiene azorrados a un montón
de léperos.

Los acuerdos entre el actual régimen y la Organización de Estados Americanos (OEA) para la creación de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih) han hecho tronar cúpulas donde por décadas reinó el desgorre. Dilapidar fondos públicos parece que no volverá a ocurrir de forma tan descarada, al menos por ahora.

Grupillos de solapados ríen desde sus muros al ver la caída estrepitosa de rivales acusados de corruptos. También se mofan de la justicia porque a unos nomás los acaricia y a otros –los de abajo o sin padrino- los recluye sin mucho trámite. JOH y sus entes justicieros han tenido un camino minado por el pus. Jefaturas pasadas siguen impunes con expresidentes creídos de pulcros.

Golpes
Corrupción y narcotráfico los temas que han sacudido la clase política y empresarial desde iniciar JOH en enero de 2014. El colosal saqueo al Seguro Social y extradiciones valieron un pito para el exgobernante Porfirio Lobo Sosa. De entrada, el indómito se vio acorralado por ajustar el caos que provocó un desgaste a su figura como mandatario y como político.

La gente duda de todo, señala que los presos por pudrición y los cedidos por narcotráfico es puro show. Los indiciados por distintos delitos –financieros y políticos incluidos afines- ven traidor al lempireño, de plegarse a la línea gringa. Hay molestia en diferentes bandos. Lobo Sosa -con su mujer cautiva por fraude- mira, pero no traga a JOH. Está fiero con las jugadas de su delfín.

Igual ocurre con buen mazo de diputados, burócratas, exfuncionarios y personajes de altos vuelos sometidos por la Maccih. Por su parte el fiscal Óscar Chinchilla se desmarcó del oficialismo y está firme con el imperio. Los escenarios cambiaron. El brazo de Gringolandia no soltará la rienda hasta ver que sus pedidos y pactos se cumplan a pie juntillas. Caerán uno a uno a menos que asome el salvavidas de la constituyente.

Hipocresías
Los saludos no son los mismos hace seis años. Sonrisas y apretones de manos fingidos. JOH está claro que los arreglos con el norte sacudieron sillones de señores y señoras que se soñaron eternos intocables. Ni el propio Presidente está exento de que sea tocado por el águila. De repente le juegan la vuelta como ocurrió a los panameños Manuel Noriega y de Ricardo Martinelli, entre otros.

Ya sabemos que los gringos no son amigos de nadie. Una vez que logran sus apetitos, una patada en el trasero a cualquier Presidente, muchas gracias por los servicios prestados, tómese un descanso que, si no lo invitamos a conocer nuestras cárceles, seguro que pagará sus delitos en Honduras. Así están los tratos entre gobierno, OEA y Maccih.

Chafas
Las extradiciones ni los juicios que incoe la Maccih son negociables. Aunque no se precie los avances –tal vez no magnánimos de la justicia- contra una recua de políticos y empresarios delincuentes, jamás habíamos visto presa a una primera dama por sus pasos zurdos ni tampoco desfilar a todo un elenco de diputados por
un batallón.

Hasta un expresidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) está recluido junto a un grupo de exconcejales que torcían el derecho, según un tribunal de alzada. Los tiempos –insistimos- son otros. Así que nuestro consejo es que no pongan cara de yo no fui cuando a ustedes y a otros, les toquen la puerta para retar una extradición o un juicio de la Maccih.

No nos cabe duda de que muchos están azorrados. Tal vez unos hayan evadido los barrotes, pero salieron humillados, zurumbos. Ojalá mediten que llegó el momento de dejar la vía libre a nuevas generaciones. Que este trago amargo les sirva para que de una vez por todas se vayan a descansar a sus palacios o potreros y no verse como pollos locos, con gorra y hasta el gorro frente a la ley.