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'Los Récords están para ser superados”

Zona Deportiva juntó a dos de los máximos anotadores del Ciclón en una charla exquisita en la que conocimos anécdotas, anhelos y diferencias de épocas... Ambos son una historia y orgullo motagüense

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18.02.2018

Tegucigalpa, Honduras
La magia del fútbol permite realizar encuentros maravillosos. Zona hizo posible uno. Suena el timbre del apartamento de Rubilio Castillo, quien no sabía de la visita del actual goleador histórico del Motagua, Ángel Antonio Obando.

-Hola Rubilio, mucho gusto, soy Antonio Obando.
-Mucho gusto, no lo conocía, qué sorpresa- contestó el de los 71 goles con la camisa Azul, que busca romper el récord del hombre que tiene al frente.

¿Cuántos años tenés?, le preguntó Toño Obando a Rubilio.
“Ya tengo 26”, contestó.

Y así comenzó la tertulia con los dos cazagoles de Motagua.
La pregunta para Toño fue directa. ¿Cree que Rubilio lo superará este torneo?

El legendario ariete no dudó:
“Los récords están hechos para ser superados. Rubilio tiene muy buen perfil, es un goleador que tiene mucha ambición, se mueve bien y tiene todas las posibilidades. Está joven y no creo que salga al extranjero sin antes haber superado mi récord. Lo felicito porque viene luchando desde el Vida. Saltar a un grande como Motagua y consolidarse como goleador no es fácil”.

Una nueva marca
Rubilio se mostró amable y respetuoso de los elogios del legendario 7 del Motagua de los 70 y 80.
“Me veo llegando a las últimas instancias con Motagua y luchando por los objetivos grupales. Me pondría muy contento de poder establecer una nueva marca. No sé cuál es la cifra real de Toño si son 77 o 74 goles, pero para mí será lindo anotar más”, expresó el 9 que tiene enamorado a toda una hinchada.

Obando no titubeó cuando se le consultó por sus mejores goles en Motagua. “Me acuerdo uno muy bonito que le hice al Olimpia. Feliciano Guardado le pegó de tiro libre, pero la pelota pegó en el palo y yo de volea le anoté a Belarmino Rivera”.

Castillo también tiene los suyos: “Hay muchos, pero recuerdo uno que le metí al Victoria porque enganché al defensa y le pegué desde afuera del área, fue un lindo gol que le anoté a John Bodden”.

Muuuuchos goles...
Ya sabemos que Roruca ha anotado de cabeza, de zurda, de derecha, taquito, chilena y volea, pero hay un gol que le falta al 9.
“Nunca he anotado de tiro libre porque en el equipo ya están los especialistas. Ahí solo que el Chino me deje una”, dijo el ceibeño.

Toño aseguró que él sí la clavó en el ángulo, “hice goles de todas formas posibles, le hice un golazo de tiro libre al Olimpia que se fue al mero siete. Mi último gol con Motagua fue en 1986 y se lo metí de tiro libre al Tile Arzú”.

Ya entrando en confianza, Obando bromeó: “Rubilio me va a pasar, pero si contamos los goles que llevo yo en toda mi carrera son como mil. Yo me cansé de golear en la Central de Veteranos, la Papi Fútbol y Liga Master Gold”. Entre risas, Rubilio expresó: “bueno, entonces hay que contar los que yo he anotado en los colectivos todos los días, ya son como 500, ja, ja, ja...”.

Grandes diferencias
Algo que Obando destacó es que “de mis 77 goles solo anoté uno de penal y fue al Olimpia. En los 70 los penaleros eran Rubén Guifarro, Yubini Carreño y Marianito Godoy. Esa vez, íbamos perdiendo 0-1 y con mi gol empatamos 1-1. Yo no era mucho para patear desde los 11 metros”.

Román Rubilio sí es el primer penalero y ha anotado goles que clasificaron a Motagua a las semifinales. “En mi caso yo soy el especialista en penales. Es una responsabilidad grande y tenés que tener esa virtud para definir una clasificación en el último minuto. Mi primer gol con Motagua fue un penal contra Marathón en el Olímpico, íbamos perdiendo 1-2”, señaló Castillo.

Otra diferencia entre ambos goleadores es que Rubilio tuvo la oportunidad de marcar goles en finales.
“Se siente lindo anotar en la final porque ayudás a tus compañeros a lograr ese objetivo por el que luchaste durante varios meses. Es indescriptible. Imagínate de la manera que llegué al equipo, fui muy cuestionado por la prensa y termino anotando el gol del campeonato ante Real Sociedad. Siempre supe que la mejor forma de ganarme a la afición era a base de goles”.

Obando recalcó que, en efecto, le faltó estampar su firma en las finales. “No metí goles en finales. En la de 1973 no tuve esa oportunidad de jugar y en la de 1977 estaba recién operado del tobillo. En la de 1978 fui titular y le di el pase a gol a Chito Reyes y a Primitivo que la concretó de zurda”.

Y todo parece que es cuestión de tiempo que Rubilio llegue a superar la marca de Obando, “me pone muy contento estar peleando por ese récord de Toño”.

Lo que admira Obando de Castillo es que “es uno de los jugadores que más le ponen amor a lo que hace”.
El abrazo y apretón de manos que quedó entre ellos solo significó que todo queda en familia, por un solo amor que se llama Motagua.