Honduras

¡Embarrados con criminales!

04.09.2017

Sumamente extraño que asesinos, saqueadores del erario, bandidos callejeros, cómplices de narcos y sus lavanderos no sean capturados en medio de pomposos operativos contra el mundo ruin. Se incautan sus mansiones, fincas, vacas, caballos pero de forma misteriosa no brota el ganado que viste corbata y falda. ¡No te vi, por eso no te arreste!

Nos causa risa que un chorro de entes como la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) y la Policía (con más de 14 mil miembros) no sean capaces de ver, ni siquiera, a embarrados con capos de la droga.

En la Dirección de Migración los dejan escapar y, luego, a lo circense, montan sendas acciones para “arrestar” a consentidos de la justicia.

Pareciera que en estas dos policías están en una guerra a muerte riñendo capturas de temibles cuatreros que viven libres y, de repente, protegidos por poderosos. ¿Retenes? ¿Para qué? ¿Tienen medidas cautelares? ¿Por qué solo decomisan enseres, mansiones, autos y haciendas? Todo parece cuento porque los fugitivos no aparecen.

“Ya pronto daremos con los implicados(as)”… la misma novela de voceros o “expertos” en capturas de forajidos fichados por la justicia. Están igual que los políticos que, en alianza o no, nos endulzan que son “el cambio” con las mismas arrugas, con las mismas mañas y con las mismas uñas.

A estas alturas nadie engaña a nadie. Actúen y dejen el teatro.

Si los gatos caen ¿por qué casi nunca caen los grandes? Es la pregunta que medio Honduras se hace a diario. Es absurdo que solo nos salgan con casonas, armas, tiros y carros pompa. ¿Será que los magnos delincuentes tienen sus palomas mensajeras en el propio poderío? Caminar no expresa que sean efectivos al montar operativos contra todo tipo de bandoleros.

Así como van y vemos las cosas no podemos exigir mucho a los órganos de cacería que abren toda su fiereza en quitar patrimonios en diversas batallas policiales y militares pero se hacen los idos con sus dueños.

Dejan notar que se pasan la pelota de un bando a otro creando mil recelos que ustedes andan torcidos. ¡Ay…don Julián, no nos tomen de tontos!