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La exploración del ser en la obra de Ana Granera

La artista aborda la individualidad de las personas en la muestra “Cada quien con su caja”, que se exhibe en el Museo para la Identidad Nacional

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04.09.2017

Tegucigalpa, Honduras
Las luchas internas del ser humano, la individualidad de cada quien y el hecho de encontrar y apropiarse de una identidad dentro del murmullo de la colectividad son los elementos más importantes del nuevo proyecto de Ana Granera, “Cada quien con su caja”.

La artista de origen nicaragüense, radicada en Honduras desde hace varios años, pensó en realizar este proyecto desde hace años, pero debido al golpe de Estado que vivió el país en 2009 mantuvo en espera esta visión, que finalmente pudo poner en marcha en 2017.

“Mis demonios y yo” es el nombre de este mural donde la artista plantea que los humanos no miran más allá de lo que está a simple vista. Foto: Jimmy Argueta / El Heraldo.

“Mis demonios y yo” es el nombre de este mural donde la artista plantea que los humanos no miran más allá de lo que está a simple vista. Foto: Jimmy Argueta / El Heraldo.
Visite la muestra
El Museo para la Identidad Nacional (MIN) está ubicado en el Paseo Liquidámbar, frente al Correo Nacional. El horario de apertura es de martes a sábado de 9:00 AM a 5:00 PM y los domingos de 11:00 AM a 5:00 PM. La muestra de Ana Granera finalizará el 30 de septiembre.
Fragmentos de esta obra ya habían sido mostrados en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa (CCET) y el I Festival Internacional de Poesía de Los Confines, en Gracias, Lempira; pero es ahora en el Museo para la Identidad Nacional (MIN) que presenta el planteamiento macro de este proyecto que llena de satisfacción a Granera, puesto que marca un nuevo momento en su carrera de 12 años.

En “Cada quien con su caja” la artista le da preponderancia al dibujo, “no pude desligarme tanto de él”, señala. No obstante, lo replantea, lo incluye en los arte objeto, en un mural y en obras de pequeño formato.

El escritor y curador Salvador Madrid señala en un texto sobre la muestra que “la obra de Ana Granera está marcada por la exploración del dibujo y por ese viaje hacia los laberintos psicológicos de nuestras sensaciones y nuestros traumas primigenios”.

La oscuridad de su planteamiento resalta en la mayoría de las piezas, así como la deformación de la figura.
“Pienso que hay belleza en lo bueno y en lo malo, en los demonios y en los ángeles”, dijo, y agregó que “me encanta la deformación de la figura, juego mucho con la belleza y la fealdad, lo que para mí puede ser bello para otros no”.

Su propuesta confronta al espectador, lo pone frente a un espejo en el que se ve no solo su figura, sino también un mural de la pared de enfrente, como un reflejo de los miedos que invaden a los seres humanos y ese es, precisamente, el punto de colectividad que une la individualidad de su obra.