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'Brigade y la vía ética”, un documental de Mario Ramos

El ensayista Roberto Carlos Pérez hace un análisis del nuevo trabajo del director y productor hondureño ganador del Emmy

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07.08.2017

Tegucigalpa, Honduras
Embarazos de alto riesgo entre adolescentes, cánceres cada vez más agresivos, altos índices de diabetes, enfermedades renales y un sistema de salubridad muy pobre son las condiciones para que en Roatán, Islas de la Bahía, Honduras, estalle una epidemia tan mortal como la peste negra, que en el siglo XIV mató a casi el sesenta por ciento de la población europea.

Este bien pudiera ser el escenario de una aldea africana o de un pueblito en Bangladesh. Sin embargo, los datos nos remiten, absurdamente, a un lugar paradisíaco en donde anclan los mejores cruceros del mundo, los turistas llegan a contemplar sus aguas color turquesa y los buzos profesionales exploran uno de los más hermosos arrecifes de coral del planeta.

No es Bulawayo, Zimbabwe, muchos menos Nom Pen, Camboya, se trata de Roatán, un destino turístico de renombre internacional.

Alarmados por el creciente índice de mortalidad, un grupo de médicos norteamericanos decidió remar a contracorriente a este lugar que, paradójicamente, es uno de los más desprotegidos en Honduras.

Apenas un poco más de siglo y medio, Roatán perteneció a la corona inglesa, pero ha quedado al margen de los beneficios de la Honduras continental.

Los brigadistas norteamericanos llegaron por primera vez a Yoro en 1998, el mismo año del huracán Mitch. Luego, en 2002, decidieron ir a Roatán. La brigada siguió prestando servicios en el hospital de la isla hasta que la violencia que trajo consigo el golpe de Estado de 2009 puso en peligro su seguridad.

Entonces surgió la figura del héroe encarnado en el doctor Juan Carlos Mendoza, quien continuó el esfuerzo norteamericano, junto a otros médicos hondureños, debido a que, según él, “en Honduras importa más el ejército que la medicina”.

El documental de Ramos exalta la labor de los médicos en la zona insular de Honduras.

El documental de Ramos exalta la labor de los médicos en la zona insular de Honduras.

Como Hipócrates, Juan Carlos no solo habla apasionadamente de su servicio a través de la medicina como su razón de vida, sino que a su esfuerzo lo sostiene una conducta moral: la medicina para él no es una profesión como otras, sino una llamada a optar por lo que el filósofo danés, Kierkegaard, llamó en el siglo XIX “la vía ética”.

En estos términos habla el documental “Brigade”, el nuevo trabajo del experimentado cineasta y ganador de un Emmy, Mario Ramos.

Con el trasfondo de la reciente historia de Honduras, sus desastres naturales, sus gobiernos corruptos, ya sean de derecha o izquierda, y su miseria, el cineasta hace de “Brigade” un llamado de atención y, a la vez, una alabanza a estos médicos que han optado por imponer un deber deontológico por encima del dinero.

Juan Carlos y todos los brigadistas encarnan a los grandes médicos de la historia, como el suizo Teofrasto Paracelso (1493-1541), que hizo de la cirugía una práctica común cuando la medicina de la Edad Media se basaba, en su mayoría, en la escolástica; o Edward Jenner (1749-1823), que en la rural Inglaterra descubrió la vacuna contra la viruela, la primera vacuna del mundo, con la que evitó millones de muertes en Europa.

Juan Carlos y sus compañeros de aventura han asumido el gran reto de frenar los índices de mortalidad en un lugar de enormes contradicciones: belleza y pobreza versus grandes olas de turistas y subdesarrollo.

Así lo intuyó Mario Ramos en “Brigade”, documental en el que las bellas imágenes y los hoteles de Roatán contrastan con la sordidez de un mundo subdesarrollado.

Cada toma del documental presenta esa disparidad que solo puede entenderse en la medida en que nos adentramos en las razones por las que Juan Carlos y los brigadistas eligieron Roatán para llevar a cabo tan importante empresa. El documental “Brigade” queda como prueba de ello.

Perfíl del ensayista Roberto Carlos Pérez
Es músico, narrador y ensayista. Estudió música en Duke Ellington School of the Arts y se licenció en música clásica por Howard University, en Washington. Además es máster en literatura medieval y de los siglos de oro por Maryland University.