Tecnología

¿Se ha olvidado por años de la intimidad?

12.01.2017

Tegucigalpa, Honduras
Las personas activas sexualmente suelen tener una salud física y sexual sana, pues la intimidad, aparte de brindar sensaciones placenteras, produce mucha actividad hormonal que beneficia positivamente nuestro estado físico y anímico.

“Está comprobado científicamente que el sexo baja los niveles de ansiedad y estrés gracias a que disminuye la segregación de cortisol, que se conoce como la hormona del estrés, además beneficia la salud cardiovascular porque disminuye la presión arterial, activa la circulación sanguínea como si estuviéramos realizando ejercicios o deporte, liberamos testosterona que aparte de provocarnos deseo sexual, nos protege el músculo cardíaco”, manifestó la sexóloga Ninoska Silva.

Por otro lado, la actividad sexual activa el sistema inmunitario, nos ayuda a adelgazar, fortalece las paredes vaginales, alivia dolores, mejora nuestra piel, cabello y uñas, favorece al sueño y hasta mejora nuestra autoestima.

Si obtenemos tantos beneficios, entonces qué pasa con nuestro cuerpo cuando no tenemos sexo. También existen estudios que explican los efectos físico y psíquicos en períodos de abstinencia, está comprobado que a menor actividad sexual, menor producción de hormonas y menor deseo generándose drásticos cambios de ánimo: se está de mal humor, depresión y ansiedad, lo que le puede provocar más hambre y subir de peso, tiene menos energías para sus actividades diarias, su piel envejece más rápido y su autoestima se deteriora.

Además, la falta de oxitocina que se produce al tener sexo disminuye la capacidad de socializar y tener una vida feliz, por otra parte, algunas áreas del cerebro dejan de activarse por la poca producción hormonal ocasionando efectos negativos en el estado de ánimo, memoria y toma de decisiones.