Copyright (C) 2017 ElHeraldo.hn El Heraldo Mon, 21 Aug 2017 08:12:10 GMT ElHeraldo RSS Feeds - Columnas Mercado laboral y precariedad del trabajo El Heraldo



Honduras para salir del atraso en el que ha caído necesita de profundas transformaciones objetivas y subjetivas.

En el campo objetivo, lanzar la mirada sobre la economía real -el agro y la industria-; en la parte subjetiva, poner el acento en el sistema educativo como un todo coherente que abarque el nivel primario, secundario y terciario.

Todavía no se cae en cuenta que la fuente de toda riqueza es el ser humano y la tierra.

Invertir en el ser humano genera mayores probabilidades de desarrollo e incrementa la producción que ensancha la base material de la sociedad.

El déficit y resultados en materia educativa sobre la base de los principios de calidad y pertinencia, los graves problemas de pobreza e inequidad que exhibe la sociedad en nuestro país, tienen un carácter estructural, por lo que no debería apartarse de la agenda nacional.

La política educativa no puede estar subordinada a la política económica, sino más bien tratarlas de manera complementaria.

Educación y economía son prácticas que implican significados, romper el mito de que con solo recibir educación se va a salir de la pobreza es el desafío más grande que enfrenta la sociedad, sobre todo los gobiernos con líderes y estadistas que tengan una visión de conjunto y de largo plazo para construir un país fuerte.

Son alrededor de 800 mil jóvenes que no trabajan ni estudian.

Esto significa el 40% del contingente de jóvenes que suman cerca de dos millones, y el 10% del total de la población que anda en unos ocho millones de personas.

De allí que no es de extrañar el incremento de jóvenes adultos que oscilan entre los 25 y 35 años que todavía permanecen y viven en el hogar de sus padres.

Doblemente grave es la cantidad de jóvenes bien preparados hasta con postgrados en las diferentes disciplinas que no pueden acceder al mercado laboral.

Las preguntas que saltan son ¿de quién es esta responsabilidad?¿Solo es del sistema educativo o es más bien un problema estructural? Mientras tanto los colegios y universidades siguen formando jóvenes, sin tomar en cuenta los factores estructurales de un sistema económico que no los absorbe, para que se realicen como persona y como profesional que aspiran con su talento a participar en el desarrollo del país.

Si en el pasado ser pobre era sinónimo de poca escolaridad, hoy en día a estos se les agrega los pobres ilustrados.

El crecimiento vegetativo de la población agrava la situación, tanto en términos absolutos como relativos, dando lugar a la precarización del trabajo para aquel que tiene la dicha de hallar un empleo.

El que tiene opción de invertir juega con los salarios, en virtud de que hay una sobredemanda de trabajo, que no calza con la oferta.

Por ello ofrecen salarios bajos que no tienen correspondencia con la cualificación del empleado, da paso a las jornadas de medio tiempo o al trabajo por hora, lo cual significa menos salario, pérdida de derechos laborales relacionados con la inestabilidad y la asistencia en seguridad social.

Esta problemática devela las causas estructurales que impiden la formalidad del empleo y aumenta la informalidad e incide en los ingresos al fisco.

Hay una relación directa entre desarrollo económico y sector formal de la economía y una relación inversa entre desarrollo e informalidad en el mercado de trabajo.

Entre más desarrollo muestran los indicadores económicos, más crece el sector formal y a su vez menos desarrollo más informalidad laboral.

Ese desequilibrio es una de las grandes diferencias entre una economía rica con la de un país pobre.

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http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1100583-466/mercado-laboral-y-precariedad-del-trabajo /Opinion/Columnas/ 13832292 Thu, 17 Aug 2017 17:26:47 GMT
Una Constituyente para una ciudad El Heraldo



La capital mexicana acaba de tallar en concreto un casi imposible democrático: hacer que los ciudadanos de la urbe participen en el diseño y planificación del destino de la ciudad redactando y aprobando propuestas específicas en torno al futuro colectivo de su comuna.

Es insólito pues desde los tiempos del ágora en antigua Grecia ––cuando Sócrates, siglo VI antes de Cristo— hasta las tempranas asambleas medievales (Venecia) y los posteriores y ardientes mítines de la Ilustración en las centurias XVII y XVIII en Francia, no recordamos que se hayan dado respuestas tan productivas ––y visionarias–– en la sociocultura urbana.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) esta inédita Constitución escrita en torno a los avatares de la metrópolis mexicana (20 millones de habitantes, con los terribles problemas que esa vasta demografía genera) es un innovador esfuerzo del mundo que visualiza, en lo local, mejores estilos de desarrollo sostenible, con igualdad y respeto a los derechos humanos, alineado a su vez con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que plantea la Agenda 2030 de ONU.

Durante el seminario “Constitución de la ciudad de México, objetivos del Desarrollo Sostenible”, convocado por el Sistema de Naciones Unidas y la Asamblea Constituyente de la urbe azteca (CDMX), Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de Cepal, reconoció ser esta una ley de avanzada para la formulación de nuevos ciclos de políticas urbanas, económicas, sociales y ambientales urgentemente requeridos en la América del siglo XXI.

“Gran acierto de este texto constitucional es también su mayor reto: tener como horizonte al enfoque de derechos encima del enfoque de intereses que ha permeado tanto al andamiaje institucional de nuestro hemisferio y así avanzar hacia una cultura de la igualdad capaz de desmontar las culturas de privilegio”.

Entre las exigencias de este original marco jurídico (71 artículos) están el derecho de la persona a la buena administración pública, a la planeación y evaluación de políticas de Estado, creación de futuras alcaldías, seguridad ciudadana, a dotar al individuo con un ingreso básico y universal que lo rescate del hambre, especie de aseguro de sobrevivencia en uno de los conglomerados más anchos —y devoradores— del continente.

Asimismo al uso de la marihuana medicinal, amplios derechos sexuales, muerte digna y referéndum.

Como se ve, el documento va más allá de la retórica y plantea, más allá de las palabras, la óptica de lo que debe ser una organizada, contemporánea y humanista ciudad.

Como aventuraba Tomás Moro, el hecho de que la utopía sea inalcanzable no impide que luchemos diariamente por la utopía.

Tal constitutio civitatis enfrenta, empero, dos graves retos: garantizar que la legislación secundaria se apegue al contenido de la primera (que es donde hacen trampa las burocracias) y “que se creen todos los dispositivos para que la Constitución se cumpla y no haya brechas de implementación entre lo acordado y lo que efectivamente debe traducirse en políticas, programas y acciones públicas.

Los avances legislativos deben cada día expresarse en mejores prácticas colectivas, así como en la continua clausura de las brechas estructurales que impidan la igualdad”.

Esta ley máxima busca que México —como ojalá sigan su modelo otras de América— avance en sincronía con la Agenda 2030 y con la declaración de los Derechos Humanos, “lo cual la hace un código de avanzada, no solo en México sino en el orbe” desearon sus postulantes.

Y ojalá menos corrupta, agregamos nosotros.

Más información en www.

cepal.

org.

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http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1100587-466/una-constituyente-para-una-ciudad /Opinion/Columnas/ 13832327 Thu, 17 Aug 2017 17:26:35 GMT
Una nueva agricultura El Heraldo



Es tiempo de imaginar una agricultura ideal.

En esta agricultura, el monocultivo y la producción insostenible son reemplazados por prácticas que cuidan el suelo y mantienen su cobertura de forma permanente, rotando una gran diversidad de cultivos para no agotar los nutrientes de la tierra.

En esta agricultura, los beneficios de la tierra alcanzan a todos aquellos que la trabajan con sus manos y no caen en los puños de solo un pequeño grupo de grandes empresas.

En esta agricultura, la producción rentable convive con la protección del ambiente y los recursos naturales, alterando de forma mínima el suelo a través de la siembra directa y la labranza mínima y protegiendo su cobertura con material orgánico.

Lo que he descrito son los principios básicos que inspiran la agricultura de conservación, y que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promueve no solo como un ejercicio de la imaginación, sino como una nueva forma de hacer las cosas.

Y esta manera de operar no es tan solo una opción, sino que se ha vuelto una necesidad urgente.

Este tipo de agricultura es la que necesitamos para enfrentar el cambio climático y aumentar los ingresos de los pequeños agricultores.

Es también la que nos permitirá alimentar a las ochocientos millones de personas que sufren hambre en el mundo y nutrir de forma balanceada a más de seiscientos millones de seres humanos que viven con obesidad.

Transitar hacia una forma holística de producir alimentos requiere voluntad política y trabajo codo a codo con millones de pequeños agricultores, pero exige, sobre todo, responsabilidad moral.

Nos pide tener la sabiduría necesaria para avanzar hacia un modelo de desarrollo que no privilegia el beneficio inmediato, sino que se inserta de forma armoniosa en el mundo, en sus tiempos y ciclos naturales.

Exige también deshacer el daño que hemos hecho, ya que más de la mitad de las tierras utilizadas para la agricultura en el mundo están degradadas.

Recuperarlas no es solo una prioridad para el desarrollo rural y agrícola.

Es un deber humanitario porque el cuarenta por ciento de la población mundial depende directamente de la agricultura para su subsistencia.

Seguir el camino que hemos recorrido hasta ahora sencillamente no es una opción ya que nos ha llevado al borde del abismo: hoy la agricultura es una de las mayores emisoras de gases de efecto invernadero, ocupa hasta el setenta por ciento del agua dulce y se expande a costa de los mismos recursos en los que se basa nuestra supervivencia y bienestar.

Pero aún estamos a tiempo de generar un cambio.

Tenemos el conocimiento necesario para adoptar una forma de producción que maneja los recursos naturales de forma integrada y que no solo produce, sino que también conserva y mejora.

Pero ese cambio lo debemos hacer hoy, no cuando la población mundial alcance los nueve mil millones de habitantes y el cambio climático se convierta en una catástrofe global, ya que generar un cambio en la manera en que producimos los alimentos no solo afectará a los agricultores.

Al contrario, tiene el potencial de revolucionar la forma en que el ser humano se relaciona con el medio ambiente, recuperar el daño hecho a los recursos naturales y considerar los efectos de nuestro modelo productivo a lo largo de la cadena alimenticia completa, desde la siembra de las semillas hasta que llega la comida a nuestras mesas, e incluso más allá, ya que un tercio de los alimentos que producimos acaban en la basura.

Esta nueva forma de mirar la agricultura requiere inspirar con el ejemplo, y en América Latina y el Caribe existen las condiciones necesarias para desarrollar esta nueva agricultura.

La región posee una biodiversidad y riqueza que le ha permitido contribuir el veinticinco por ciento del crecimiento de la producción mundial de alimentos en los últimos treinta años.

En el mismo período, es la región que ha hecho los mayores progresos en la reducción del hambre.

Si la región cambia su manera de producir y adopta las prácticas de la agricultura de conservación, los efectos se pueden sentir a lo largo del planeta.

Pero hacerlo no es fácil.

Requiere sistemas de innovación adaptados a las condiciones locales y requiere también mucha asistencia técnica y científica y sistemas públicos de apoyo para los pequeños agricultores.

Pero cuando se hace el cambio, los beneficios saltan a la vista.

En América Latina y el Caribe, FAO apoya múltiples iniciativas nacionales que desarrollan sistemas integrados de rotación de cultivos, los cuales siembran leguminosas para incorporar nitrógeno al suelo.

Otros desarrollan cultivos adaptados localmente e incorporan ganado, árboles, polinizadores naturales y formas naturales de realizar control de plagas y enfermedades.

Los incentivos económicos siempre buscarán mantener el statu quo.

Por ello, depende de nuestra generación luchar contra la inercia y generar la agricultura que el mundo actual necesita, una agricultura que no solo nutra a las personas, sino también al planeta.

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http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1100293-466/una-nueva-agricultura /Opinion/Columnas/ 13825025 Thu, 17 Aug 2017 14:08:15 GMT
Lo que esperamos de la nueva campaña electoral El Heraldo



En la medida que se acerca la campaña electoral y el ambiente político se calienta, muchos jóvenes que por primera vez acudirán a las urnas están preguntando ¿este político es corrupto? ¿Fulano de tal que va en el partido X es narcotraficante?Estos cuestionamientos llevan a pensar que los candidatos que quieran salir favorecidos con estos votos no solo tendrán que hacer promesas, sino que deberán tener un perfil que muestre que no le han hecho daño a la sociedad.

Ahora veo que los nuevos electores pueden llegar a establecer una diferencia en esta contienda del 26 de noviembre próximo.

La juventud actualmente busca políticos que ofrezcan alternativa, recordemos que en el proceso electoral de noviembre de 2013 hubo un candidato que fundó un partido y le puso el nombre de un tema de lucha y concitó a una gran cantidad de jóvenes a participar en elecciones cuando estos ya no iban.

Esta vez, los hondureños esperamos una campaña de altura.

Para captar votos se puede utilizar un vocablo respetuoso, pero fuerte a la vez.

El respeto a los demás es algo que debemos tener como cultura, debe estar en todos los aspectos de la vida nacional.

Los hondureños debemos identificarnos en el mundo como ciudadanos respetuosos que queremos un cambio, pero lo exigimos con razones fundamentadas.

Confiamos en que esta vez los aspirantes a cargos de elección nos hablarán de los temas que la ciudadanía espera que resuelvan, no aguardamos un menú que no sea parte de nuestra realidad nacional, no queremos copias de otras ofertas políticas que hay en el área centroamericana o latinoamericana que han fracasado.

Los hondureños anhelamos propuestas de proyectos transformadores, renovadores, serios, responsables, que promuevan la participación en las urnas.

Por eso dentro del marco del respeto, esta vez los políticos tienen que redoblar su esfuerzo para ganar votos; ya no bastará envolver pueblos y ciudades con afiches conteniendo fotografías de candidatos rejuvenecidos con el Photoshop; además, esta campaña estará bajo las reglas de la “ley de política limpia”.

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http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1100611-466/lo-que-esperamos-de-la-nueva-campa%F1a-electoral /Opinion/Columnas/ 13832987 Wed, 16 Aug 2017 17:09:06 GMT