Copyright (C) 2017 ElHeraldo.hn El Heraldo Wed, 13 Dec 2017 13:03:14 GMT ElHeraldo RSS Feeds - Columnas Un acuerdo necesario El Heraldo



Una vez más, en Honduras la democracia está en peligro, la estabilidad y la paz en juego.

Es lamentable que el proceso electoral haya sido afectado por posturas extremas de la dirigencia opositora, influenciada quizás por factores externos interesados en desestabilizar el país y la región.

El proceso electoral que concluyó el pasado 26 de noviembre ha sido complejo, y ha tenido irregularidades, tal como lo ha reconocido la mayoría de los observadores internacionales.

No ha sido fácil para el Tribunal Supremo Electoral finalizar el conteo de las actas en su totalidad, dada la adversidad y los ataques provenientes de un sector de la oposición.

El ente electoral no ha contado con el apoyo del Partido Alianza y de su candidato Salvador Nasralla y del jefe de su campaña “Mel” Zelaya quienes desconocen los resultados, y además se han negado a participar en la revisión final de las actas y en la mejor conclusión del proceso.

La falta de acuerdo entre las partes para solventar la crisis ha generado una violencia que perjudica los intereses de los hondureños.

La injerencia extranjera, especialmente del régimen de Nicolás Maduro en este proceso, antes, durante y después de conocerse los resultados, es inaceptable para Honduras y para la región.

Ella solo ha alimentado la violencia y la pérdida de vidas y daños materiales que han generado zozobra entre la mayoría de los hondureños, deseosos de superar la crisis de la mejor manera.

Es el momento de recapacitar, y por eso nos unimos al llamado de muchos, de la Unión Europea, de la OEA, de los Estados Unidos y de Gobiernos amigos, que llaman a la ponderación y a la reflexión, y que han sugerido medidas para que se verifiquen los resultados finales de una manera transparente, para superar la crisis y detener la ola de violencia que detiene al país.

La mejor forma de que Honduras llegue a la paz y la estabilidad interna es la verificación creíble de las actas, para confirmar los resultados y el reconocimiento en el plano interno e internacional lo antes posible, para que pueda Honduras continuar el proceso de crecimiento y de desarrollo económico y social que ha mostrado signos alentadores los últimos años.

]]>
http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1134413-466/un-acuerdo-necesario /Opinion/Columnas/ 14775199 Tue, 12 Dec 2017 16:29:52 GMT
16 días de activismo El Heraldo



En 1993, en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció oficialmente el derecho humano de las mujeres a vivir libres de violencia.

Poco a poco la sociedad empieza a comprender que la violencia contra las mujeres (VCM) es una violación a los derechos humanos que se escurre con impunidad por todos los espacios, dejando consecuencias económicas y sociales negativas para toda la sociedad.

Lo que no se quiere entender es que este es un fenómeno que se origina en la desigual relación de poder entre hombres y mujeres; es una forma de discriminación por el solo hecho de ser mujer.

La miseria de la subordinación de género, que es invisibilizada y ridiculizada.

La VCM inhibe la capacidad de la mujer para potenciar su capacidad creativa y reclamar sus derechos como ser humano en un plano de igualdad.

De acuerdo con el Banco Mundial, el impacto de este fenómeno representa entre el uno y el cuatro por ciento del PIB.

El Centro de Estudio de la Mujer indica que en Honduras el 27% de las mujeres ha sufrido violencia física en algún momento de su vida y los registros del Observatorio de la Violencia de la UNAH confirman que cada 18 horas una mujer es asesinada.

La impunidad del 95% es otra forma de discriminación.

La violencia doméstica es la segunda causa de denuncias ante el Ministerio Público que recibe no menos de diez mil al año.

La impunidad en estos casos es otra forma de discriminación.

Sin importar clase social, raza o religión, la VCM impide avanzar hacia el desarrollo.

Entonces, no es una cuestión solo de mujeres, es un problema que afecta a hombres y mujeres, a la familia, al país en general.

Al anunciar los 16 Día de Activismo contra la Mujer, la representante de ONU Mujeres-Honduras, Margarita Bueso, propuso un pacto que articule esfuerzos multisectoriales para detener la VCM a través de una respuesta integral.

La idea fue ahogada por la crisis político electoral de noviembre, pero este es un tema de extrema importancia que debe ser retomado con el concurso especial de la clase política, que en su campaña electoral minimizó las demandas de las mujeres.

]]>
http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1134409-466/16-d%EDas-de-activismo /Opinion/Columnas/ 14775161 Tue, 12 Dec 2017 13:46:49 GMT
Crisis electoral y su impacto en el país

La democracia se funda en la primacía de la ley y el ejercicio de los derechos humanos.

En un Estado democrático, nadie está por encima de la ley y todos somos iguales ante ella.

La celebración de elecciones, que posibiliten la expresión libre de la voluntad del pueblo, es elemento clave en el funcionamiento del Estado democrático porque garantiza la competencia política electoral, el pluralismo ideológico y el respeto igual al voto de cada ciudadano, así como de la voluntad soberana de la mayoría con respeto al de la minoría.

En la actual crisis electoral y sus consecuencias negativas que el pueblo hondureño -en su conjunto- sufre debo reiterar y exhortar -a los poderes públicos, a los partidos políticos, a la sociedad y a la ciudadanía- a tener presente y seguir las consideraciones y recomendaciones siguientes:Las elecciones generales se realizaron de manera cívica y ejemplar el 26 de noviembre, pero hasta esta fecha, la información brindada por el Tribunal Supremo Electoral sobre resultados parciales relativos a la fórmula presidencial ha sido objeto de interpretaciones diversas y creado controversias entre partidos, dificultando el curso normal del proceso electoral y, en general, del desenvolvimiento tranquilo y en paz de la comunidad nacional.

Ello debido a actos de intolerancia y de violencia que han ocasionado pérdidas de vidas humanas, daños a la integridad física y mental así como a la propiedad privada, a la salud y seguridad alimentaria, a la libre circulación y otros.

Todo ello perjudica la vida, la seguridad en común, la cohesión social y la solidaridad en las familias, las comunidades locales, la sociedad y el Estado.

Esa crisis nacional ha derivado de actitudes y comportamientos político-partidistas intolerantes y autoritarios, incompatibles con los criterios internacionales de la democracia real como forma de vida y como forma de gobierno.

Ante esta situación crucial necesitamos que se asegure el respeto al valor de nuestro voto individual ya depositado y a la voluntad colectiva soberana del pueblo así expresada, verificando que el resultado electoral definitivo sea auténtico, transparente, legal y legítimo, conforme con lo que prescribe la Constitución de la República y la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas.

Insto, firme y sostenidamente, a garantizar la máxima transparencia, integridad y publicidad de todas las etapas y contenidos del proceso electoral, a resolver diligentemente todas las impugnaciones de la ciudadanía y dejar expeditos sus recursos ante otras instancias competentes; y a atender oportuna, legal y equitativamente todos aquellos reclamos que (con buena fe, objetividad y razonabilidad) los partidos políticos planteen al Tribunal Supremo Electoral.

]]>
http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1134412-466/crisis-electoral-y-su-impacto-en-el-pa%EDs /Opinion/Columnas/ 14775198 Tue, 12 Dec 2017 09:28:40 GMT
A oídos de los 68 nuevos El Heraldo



Los gobiernos hondureños llevan décadas haciendo reformas.

Sin reformas, nos dicen, es imposible lograr tasas elevadas de crecimiento, o mejorar la educación, o tener más salud.

Si bien es cierto que el país se ha transformado en estos años y muchas cosas han mejorado, ese paradigma de las reformas sigue vivo, todo mundo quiere más reformas.

Sin embargo, nadie parece estar muy satisfecho con sus resultados.

La respuesta sin duda yace en el problema de fondo de las reformas: que para ser exitosas, estas entrañan la afectación de intereses, que son precisamente quienes se benefician del statu quo.

Que conste que todo esto tiene muy poco de ideológico y mucho de sustantivo.

La ideología y el discurso son solo instrumentos para sumar adeptos y crear una sensación de caos cuando así se requiere.

Lo relevante son siempre los intereses.

En su dimensión pública, las reformas tienen dos momentos de disputa.

La disputa inicial que es siempre en el congreso, pues es ahí donde se debate el contenido de lo que se propone reformar.

Ahí se concentra la defensa y el ataque –así como la mirada de los analistas y políticos- y donde se confrontan los intereses creados con quienes promueven las reformas.

La historia demuestra que, aunque diluidas, muchas de las iniciativas acaban siendo aprobadas; empero la realidad prácticamente no cambia.

La pregunta es por qué.

La respuesta yace en el segundo momento de las reformas: lo realmente trascendente de una reforma es su proceso de instrumentación.

En el asunto de las reformas, el momento relevante es cuando una ley tiene que ser hecha efectiva.

La ejecución de lo que se propone reformar es donde reside la verdadera prueba de la capacidad de transformación, pues es ahí, en la vida real, donde se confrontan los intereses.

Es en ese segundo momento donde, en muchos casos, hemos fallado miserablemente.

Es decir, reformamos la ley pero no así la realidad.

Por conflictivo que sea el proceso de aprobación de una reforma en materia de educación, por ejemplo, el momento crucial es el de la instrumentación.

Una reforma al sistema educativo implica un cambio en la relación con más de sesenta mil maestros y toda la estructura de liderazgo sindical y administración burocrática.

O la reforma de un simple trámite comercial, que para ser simplificado se tienen que enfrentar poderosos gremios solo para eliminar una firma.

Todo mundo defiende su statu quo.

El punto es que la ejecución de un proceso de reforma es mucho más compleja que el debate sobre la reforma legal que le precede.

Es ahí donde se aterriza la reforma: donde triunfa o fracasa.

Donde se logra un resultado positivo o uno mediocre.

Edward Gibbon escribió en el siglo XVIII que, para cambiar, se requiere “la determinación del corazón, la cabeza para ingeniarse el cómo y una mano fuerte para la ejecución”.

Y sigue siendo válido: una reforma es irrelevante si no se instrumenta a cabalidad y eso exige una gran capacidad de operación política.

Los diputados electos, nuevos y repitentes, tienen la enorme responsabilidad de no solamente aprobar nueva legislación, sino también de acompañar esas reformas hasta ver resultados.

Si no dejan huella, todo habrá sido pura vanidad.

]]>
http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1134414-466/a-o%EDdos-de-los-68-nuevos /Opinion/Columnas/ 14775204 Tue, 12 Dec 2017 09:28:18 GMT
¿Cuál amor al país?, es pura codicia El Heraldo



Muchos políticos juran “amar el país”, pero a su manera.

Quedó claro en las pasadas elecciones.

Todos, sin excepción, gritan según sus apetitos.

El excandidato Luis Zelaya –previo a las votaciones- fue delatado por líderes de la Alianza de ser “aliado cachureco”.

Empero, al declarar “Presidente” a Salvador Nasralla sus detractores lo idean “respetable”.

La oposición señaló a líderes liberales de ser uña y mugre en dos regencias cachurecas al hilo, de pactos políticos, de repartirse el pastel con el cucharón y de taparse las picardías públicas.

Pasados los comicios del 26 de noviembre los antagonistas cambiaron de opinión al oír repetidamente a Luis Zelaya jurando ganador a Nasralla.

Desde el derribo del exmandatario Manuel “Mel” Zelaya Rosales los cheles se hicieron añicos.

“Mel”, al verse derrocado, se desligó de este partido y fundó Libre -curiosamente con la venia de su íntimo Porfirio Lobo Sosa-.

Acuerdo y perdón en medio de mil delitos.

Besos y despedidas públicas en el Toncontín.

Sus trueques en empalizadas.

¡Correcto!El Partido rojo, blanco, rojo no logra salir de su coma electoral ni de la herida sufrida por macheteros.

Luis Zelaya no llegó ni al medio millón de votos.

Se sintió ganador un día antes de los comicios y, al verse perdido, aseguró que Nasralla era el “nuevo mandatario”, acusando al Tribunal Supremo Electoral (TSE) de montar un fraude descomunal.

Apenas concluyó su inédita felicitación al rival de Juan Orlando Hernández Alvarado, Nasralla y compañía calificaron a Zelaya de “caballero”.

Atrás quedó el sinnúmero de cargos y epítetos contra el otrora glorioso Partido Liberal al cual la oposición ha venido señalando de transar con los cachos fiscalías y magistraturas, entre varios placeres.

El despelote electorero sacó de sus sarcófagos a líderes políticos, entre ellas Patricia Rodas Baca, quien estaba desaparecida después del golpe de Estado.

¿Amor al país o ruido de tripas? Los solapados son muchos.

Se roban las medicinas, asaltan bancos estatales y luego se sueñan redentores.

No se anden con pajas en pleno adelanto.

Nadie les cree.

]]>
http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1134148-466/cu%E1l-amor-al-pa%EDs-es-pura-codicia /Opinion/Columnas/ 14767631 Mon, 11 Dec 2017 11:55:19 GMT
La democracia, el gobierno y la felicidad El Heraldo



Parece una broma cuando diversos diarios del mundo relatan que el pequeño país asiático de Bután en lugar de darle más importancia al Producto Interno Bruto se la da a la Felicidad Interna Bruta o Felicidad Nacional Bruta.

Y lo primero que podría venir a la cabeza cuando se lee esto, es que el gobierno, de quien por cierto su población no se atreve a decir algo malo, no por miedo sino por conformidad, no se toma en serio su papel de velar por el bienestar su población, pero si se revisa su concepto de felicidad y en qué se basa esta medición, es uno quien termina cuestionándose la seriedad con la que nuestros tradicionales gobernantes se toman ese papel.

Son cuatro ejes transversales los que sostienen el concepto de felicidad butanés, que deben a la vez, inspirar cada proyecto y política de su gobierno.

Estos son: un desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo, la preservación y promoción de la cultura, la conservación del medio ambiente, el buen gobierno.

A su vez, la manera en que lo miden toma aspectos integrales del individuo y su comunidad.

La filosofía de este gobierno, que ha tenido entre sus particularidades la entrega del poder del rey al pueblo, es que si el pueblo está feliz es porque la economía, la cultura, el medio ambiente y el gobierno, que es la misma sociedad, funcionan en armonía.

He traído este ejemplo porque dudo mucho que los últimos acontecimientos en la democracia de nuestro país estén haciendo feliz a la población; porque, sin temor de exagerar, más parece diseñado el sistema para la seguridad, el bienestar y la felicidad de unos cuantos.

La población hondureña ha pasado y sigue pasando por momentos de incertidumbre.

Entre largos silencios, protestas, esperas, impugnaciones, que sea por la razón que sea, crea en la sociedad un clima de tensión que no hace más que enfermar la comunidad hondureña.

Y Honduras no es un país para enfermarse, los hospitales son insuficientes, los doctores también, las citas médicas en los centros médicos más importantes del país, son dadas en algunas ocasiones para dentro de unos nueve o diez meses, tiempo necesario para que una enfermedad aniquile el cuerpo y la moral de las personas.

Así, ¿quién va vivir en armonía consigo y los demás?La pregunta clave es: ¿están diseñados el sistema democrático y nuestros gobiernos para la felicidad de los hondureños? Y repito que se trata a la felicidad no como algo utópico o etéreo, me refiero a la felicidad de ir a curarse a un hospital, de salir sin miedo, de no tener dudas de que la educación que reciben los niños les va a servir para desarrollarse como seres humanos en el mundo, la felicidad de las familias que pueden disfrutar de un plato de comida y de la cultura de su pueblo, la felicidad de los artistas que pueden aprovechar y crear oportunidades para expresarse, la felicidad de disfrutar del medio ambiente y defenderlo sin miedo.

Un político y un ciudadano sensato, se toma muy en serio la felicidad de sus compatriotas.

]]>
http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1134144-466/la-democracia-el-gobierno-y-la-felicidad /Opinion/Columnas/ 14767603 Mon, 11 Dec 2017 09:09:00 GMT
Los políticos con idiocia colectiva El Heraldo



Idiocia: trastorno caracterizado por deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida al inicio de la vida.

Quienes la padecen son categorizados como idiotas engreídos sin fundamentos para ello, tontos, cortos de entendimiento y carentes de instrucción”.

Ese mal lo padecen los que por malas mañas son politiqueros, no políticos, por carecer de inteligencia, prudencia, condescendencia, tolerancia y no tener cortesía, urbanidad, arte, orientación e instrucción para determinada doctrina política.

No son honestos, éticos, morales ni capaces.

Conclusión, no tenemos políticos sino merolicos, charlatanes, que nos mantienen idiotizados después de más de 30 años de democracia “guiada” por los que recibieron todo de su pueblo sin que le hayan retribuido nada.

Esa subclase política la estamos viviendo en este período post electoral donde dos partidos se disputan el gane sintiéndose ambos triunfadores “contundentes”.

Fue una elección concurrida.

Los marginados venden su voluntad sabiendo que no saldrán de su mísera subsistencia, llegue quien llegue.

Los politiqueros con idiocia no piensan nunca en nuestra patria y su pueblo.

Es tanta nuestra incivilidad política que prima en los que disfrutan esa patología, su interés personal y partidario que los hacen personajes sin escrúpulos capaces de todo sin importarles nada.

Los “pensantes” que apoyan esta anarquía injusta que golpea al pueblo no al gobernante, están al olor del poder y la venganza, para refundirnos más.

“Cómo está lleno de serpientes este país, cuánto odio hay en las calles de Honduras, no hay valores fortalecidos por la sociedad por lo que el veneno se apodera y destruye la vida de las personas”.

Cardenal Óscar Andrés Rodríguez.

Sufrimos el impacto de la violencia expresada en criminalidad, narcoactividad, delincuencia común más el embate despiadado de los politiqueros que intranquiliza y desespera, anarquiza e induce la violencia contra los que nada deben y pagan las injustas consecuencias.

Todos contra todos.

No importa Honduras, total si ya la tenemos fragmentada en mil pedazos de desamor qué más da anarquizarla en provecho de los inmorales ciudadanos que buscan el beneficio del poder que critican y los alienta para su disfrute.

Los excandidatos que participaron se acomodan guardando sospechoso silencio.

El que sabía demasiado e hizo perder al liberalismo declaró jubiloso a su “electo” e impugnará las elecciones.

¿Que busca? Quedó “lumbo”.

El odio está entronizado, los valores perdieron valor por una total decadencia social y moral.

¡Cómo cambia el hombre cuando el valor no tiene valor!.

Nada mejora, todo empeora y los politiqueros se encargan de la ruindad popular.

El callar se impone porque no hay cumplimiento de la ley.

Los antisociales inducidos por anarquistas conocidos destruyen la institucionalidad gubernamental, violentan la civilidad, la convivencia familiar y el desarrollo comunal.

Los políticos disputan como serpientes venenosas espacios para acusarse por su mala memoria y peor conciencia con arengas repetitivas nunca propositivas.

Deben dar propuestas y soluciones reales y dejarse de tanta mentecatez que nos tiene hundidos en tinieblas de violencia irracional.

Nuestra Honduras está anarquizada porque no hay autoridad moral que garantice paz y progreso.

Tan lejos de Dios y tan cercados por políticos con idiocia colectiva.

]]>
http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1134145-466/los-pol%EDticos-con-idiocia-colectiva /Opinion/Columnas/ 14767604 Mon, 11 Dec 2017 09:08:33 GMT
Elecciones presidenciales 1954 y 1956 El Heraldo



Tres aspirantes, Ramón Villeda Morales por el liberalismo; Tiburcio Carias Andino por el nacionalismo, y Abraham Williams Calderón por el reformismo, disputaron los comicios del año 1954, meses después de las históricas huelgas obreras de mayo-julio que permitieron la irrupción de nuevas fuerzas sociales al escenario político: proletarios y sectores medios.

El liberalismo no accedía al poder desde 1932, el nacionalismo pese a ocuparlo desde esa fecha, se presentó dividido a las urnas: cariístas y reformistas.

Continuaba vigente la disposición constitucional de que el triunfador debía obtener la mitad de uno del total de sufragios, de no lograrlo correspondía al Congreso escoger al sucesor de Juan Manuel Gálvez como nuevo gobernante.

El censo electoral de 1953 registraba 326,583 electores masculinos, el de 1954, 411,354, un incremento del 26%.

La población total ascendía a 604,800.

Villeda Morales prometía legislación laboral y agraria, seguridad social, derecho femenino al sufragio, sus contendientes continuidad de políticas, oposición al comunismo, estabilidad.

El resultado del recuento fue: liberalismo: 121,000 votos (48%), 26 diputados; nacionalismo: 78,000 (31%), 19 parlamentarios; reformismo: 53,000 (21%), 11 congresistas.

Villeda Morales alcanzó mayoría relativa, no absoluta, por lo que inició aproximaciones con Williams Calderón para obtener su respaldo.

Este optó por otorgar su respaldo a Carías Andino, pese al distanciamiento entre ambos.

Cuando debían iniciarse las sesiones legislativas para escoger al próximo Presidente, no se alcanzó el quórum requerido, al no comparecer los diputados azules.

La crisis política irrumpió, agravada con la decisión de Gálvez de abandonar Honduras por supuestos quebrantos de salud.

Asumió el Ejecutivo el vicepresidente Julio Lozano.

Al concluir el sexenio presidencial se proclamó jefe de Estado.

Sus pretensiones continuistas, en un ambiente represivo que unió en su contra a liberales y cariístas, culminó con las descaradamente fraudulentas elecciones de octubre de 1956, impulsando al Ejército a derrocarlo.

Irrumpían al escenario político, en condición de árbitro de última instancia, las Fuerzas Armadas.

]]>
http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1133827-466/elecciones-presidenciales-1954-y-1956 /Opinion/Columnas/ 14758629 Sun, 10 Dec 2017 13:14:12 GMT
Copa de la conciencia El Heraldo



La imagen de una copa ha servido para elaborar bellas metáforas, siendo la del cáliz eucarístico de las más hermosas.

Grecia retrata a Baco con una rebosante y desde la poesía medieval se habla de copas de la vida y el triunfo atlético, de los niveles de ira (me tiene hasta la copa) y ahora popularmente la ranchera de beodo y despechados, la copa rota.

La bella reina Mab de Darío lee en la copa de las hadas; la de César Vallejo es la copa negra del sexo, mientras que Delmira Agustini canta “¡Bebamos juntos la copa egregia! Raro licor se ofrenda a nuestras almas…”.

La célebre de todas es la copa de la seducción, personificada en el himno maravilloso “libiamo” (bebamos) de Verdi, en “La Traviata”.

La copa de la conciencia es más difícil de llenar y representar pues es, con la memoria, lo único que nadie roba a otro hombre ya que constituye su personalidad, o sea el acumulado de creencias, principios, valores, fe y conceptos que asegura la sobrevivencia y aleja al suicidio, sea personal o comunal.

La conciencia, y más siendo social, estimula la práctica política; permite contemplar al mundo con humanismo y solidaridad, pero sin mitos, y nos orienta a escoger una ideología (no forzosamente una doctrina) desde la cual combatimos los entuertos, injusticias y males del mundo.

El proceso de robustecimiento de la conciencia social del hondureño venía avanzando moroso y cauto por décadas, pero el golpe de Estado de 2009 lo aceleró.

Entonces millares de individuos vieron y comprendieron de súbito las causas de la inequidad y la explotación, del atraso, la dependencia y la pobreza, ya que el porrazo militar-empresarial puso a trasluz la obvia mentira de sus protagonistas, sirvientes y actores, quienes alegando servir a la patria se servían con prodigalidad a ellos mismos; el tinglado quedó a descubierto.

Peor aún, el malogrado intento de indebida reelección en noviembre pasado vino a clavar rudamente los siete clavos a la caja del muerto pues el fogonazo político fue un agudo despertar del cerebro, masiva inyección de gingsen: los voluminosos intereses de poder, dinero y corrupción de los cachurecos volvieron a demostrar que jamás les ha interesado la república sino enriquecerse y vender la nacionalidad, y que el plan neoliberal de dominio no solo remataba en la entrega de la soberanía sino en la dictadura.

En escasos meses el termómetro ideológico de la copa de la conciencia ética del hondureño ascendió a niveles jamás antes contemplados, aunque el alma popular haya tardado décadas para alcanzar tal gestión de conocimiento.

Y en ello vibra la exquisita y esperanzadora adopción de conciencia experimentada por los jóvenes, quienes no solo asumieron ya el relevo histórico generacional sino que, más allá, se están permitiendo ––en calle y plazas–– ensayar sus iniciales papeles prácticos de adquisición del poder a corto o mediano plazos, que no deben ser, por la fortaleza e innovación, sino triunfadores.

Y si empezamos tratando con metáforas… ¿podríamos concluir con otra, la de que asistimos a la configuración hondureña de una, digamos, Tercera República (De Gaulle fundó la quinta actual de Francia) como en las democracias uruguaya y figuerista tica, cuando el pueblo unido, solo por ratos vencido o pillado durmiendo, inauguró e instauró, a huevos o por candelas, un gobierno de bienestar social, combatiendo a las voces de sirena que lo invitaban a sumarse a las naciones seducidas de la tierra, lo que resistieron?Siente uno como si Honduras estuviera ingresando, por fin, a las virtudes tecnológicas, pero sobre todo éticas y políticas, del siglo XXI…

]]>
http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1133821-466/copa-de-la-conciencia /Opinion/Columnas/ 14758457 Sun, 10 Dec 2017 13:13:10 GMT