Marcos Carías Zapata
25 de Abril de 2013

“Tenemos un idioma de dimensiones universales”

03:51PM  -  Samai Torres  

El director de la AHL dijo que el español es una lengua viva y activa que se forja tanto en las universidades como en las calles y que eso nadie lo puede detener.

El 28 de diciembre de 1948 se fundó en Honduras la Academia Hondureña de la Lengua (AHL). En un principio su función y la de las demás academias era mantener puro el idioma, a manera de impedir que la lengua fuera contaminada por los extranjerismos ni alterada por el resultado de la evolución interna.

En la actualidad las academias se han replanteado su objetivo, el cual ahora es más realista, por lo que la tarea que se han fijado es la de garantizar el mantenimiento de la unidad básica del idioma, la cual hacen compatible con el reconocimiento de sus variedades internas y de su evolución.

Y es en el marco de la conmemoración del Día del Idioma Español, que Vida Cultural conversó con Marcos Carías Zapata, director de la AHL, quien habló sobre la función de la institución que dirige y los retos que enfrenta.

¿Cuál es la función de la AHL? Inicialmente todas las academias tienen como función velar por la lengua española que hablamos casi 500 millones de habitantes, y eso implica velar por el correcto uso ortográfico, léxico, etcétera, de las palabras, de las frases, pero también es función de la academia informarse para lograr un enriquecimiento continuo del idioma, porque el idioma no lo hacemos las academias, lo hace la gente.

A veces algunas personas nos dicen “por qué aceptan palabras”, y no se trata de que la academia sea una especie de recinto sagrado en donde algunas palabras entran y otras no, porque el idioma es algo popular y también académico, y es algo que se forja en las universidades y en la calle, y eso ninguna academia, ninguna autoridad lo detiene, el idioma es vivo, es activo en sí, y entonces lo que la academia hace es ir percibiendo todos esos cambios constantes que se producen en el idioma e ir reconociéndolos.

Mucha gente se molesta cuando la academia admite palabras, ¿realmente se pierde la esencia del idioma? No, para nada, es más, a veces no creo en esos ismos porque me parece que el idioma es común a todos, el idioma es el español, es uno y se habla en todas partes. Hay un dato interesante, más del 80% de los vocablos del idioma nuestro los entendemos todos, de modo que solo queda como un 20% para esos hondureñismos que cada vez más no son solo de un país, las palabras se extienden, no tienen fronteras.

Esa tendencia entre el idioma culto y el idioma inculto es incorrecta, el idioma que habla el campesino no quiere decir que sea un mal uso, claro, hay cierto acceso a formas y conceptos que no los tiene un campesino porque no ha estudiado, pero no es decir yo hablo bien, es decir yo tengo un rango más amplio de palabras porque tengo un rango más amplio de conocimientos que no tiene una persona del campo, pero la persona del campo habla tan bien como puede hablar la gente de la universidad, esa distinción muchas veces es social... pero eso es pasar a otro problema del idioma que también sucede porque el idioma no puede escaparse de las realidades sociales.

¿Cuáles son las regulaciones que la AHL tiene de la RAE? Actualmente quienes dirigimos este mundo tan rico del idioma español somos la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), conformada por las 22 academias. La RAE tiene un carácter como de institución primada, porque claro el idioma es original de España y durante mucho tiempo la RAE fue como la madre de las academias, pero actualmente todas las academias estamos al mismo nivel, y en las reuniones casi anuales que se realizan, las políticas del idioma se definen.


¿Cuáles son los retos que enfrenta la AHL? Tenemos un reto de nuevos miembros, ya que por la misma índole estas instituciones fueron tomando un caris como demasiado elitista, encumbrado, propio de señores ya mayores, entonces muchos jóvenes profesionales de la lingüística o de la literatura han encontrado sus nichos bien definidos especialmente en las universidades, entonces a veces no se quieren salir, por lo menos aquí en Honduras nos encerramos en el nicho universitario, entonces nos hablan de asociaciones académicas y artísticas, y la gente al principio es bastante reacia, y encontrar los miembros es un reto, por lo menos para la AHL.

También comunicarle a la población esta política, hasta cierto punto novedosa, de que si bien queremos mantener la estructura intacta, que el idioma no se vaya a despedazar. Las academias seguimos publicando e insistiendo en una ortografía, en una gramática, en la estructura propia de cómo se debe hablar o escribir. Sin embargo, no somos una policía del idioma, y de lo que tenemos que darnos cuenta y percatarnos es de la enorme riqueza, porque el idioma lo hacemos entre todos, no es un asunto de universitarios, sino que es asunto de todo el pueblo, y que este idioma que tenemos es el segundo idioma más hablado en el mundo, y es uno de los signos primarios de identidad.

A veces nos parece que el idioma no es tan nuestro porque lo compartimos, y ese es otro error, es el idioma nuestro y eso es hermoso, un idioma que compartimos con casi 500 millones de habitantes es una cosa estupenda, para ponernos a pensar qué dimensión tenemos.

Las 22 academias

1. Real Academia Española (1713).

2. Academia Colombiana de la Lengua (1871).

3. Academia Ecuatoriana de la Lengua (1874).

4. Academia Mexicana de la Lengua (1875).

5. Academia Salvadoreña de la Lengua (1876).

6. Academia Venezolana de la Lengua (1883).

7. Academia Chilena de la Lengua (1885).

8. Academia Peruana de la Lengua (1887).

9. Academia Guatemalteca de la Lengua (1887).

10. Academia Costarricense de la Lengua (1923).

11. Academia Filipina de la Lengua Española (1924).

12. Academia Panameña de la Lengua (1926).

13. Academia Cubana de la Lengua (1926).

14. Academia Paraguaya de la Lengua Española (1927).

15. Academia Boliviana de la Lengua (1927).

16. Academia Dominicana de la Lengua (1927).

17. Academia Nicaragüense de la Lengua (1928).

18. Academia Argentina de Letras (1931).

19. Academia Nacional de Letras de Uruguay (1943).

20. Academia Hondureña de la Lengua (1948).

21. Academia Puertorriqueña de la Lengua Española (1955).

22. Academia Norteamericana de la Lengua Española (1973).

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