Choluteca
26 de Septiembre de 2012

Cae sospechoso de asesinato de fiscal Eduardo Díaz

01:24PM  -  Alexis Espinal  

Consternación en sepelio de fiscal Eduardo Díaz. El fallecido deja seis hijos entre 2 y 11 años, incluidos unos gemelos. Autoridades prometen esclarecer el crimen. Familiares y amigos exigen justicia y que el crimen no quede impune.

Sus lágrimas tan solo reflejaban el dolor de su corazón. Con nueve años a Gabriela Díaz le tocó acompañar a su madre, Nancy García, en el último adiós de su padre Eduardo Díaz Mazariegos, fiscal de Derechos Humanos asesinado por supuestos sicarios.

Entre sus manos la niña cargaba un carro de juguete que le entregaron sus hermanos menores, unos gemelos de dos años, para que se lo llevara a su papá, el que colocó sobre el ataúd.

Al momento en que la niña decidió entregar a su padre el regalo que le enviaron sus hermanitos, el llanto desgarrador de su madre inundó el lugar.

¡“Y ahora quién cuidará de nosotros”!, gritó García, sujetando a su hija sobre su pecho.

Retomó su quebrantada voz para agradecerle al padre de sus seis hijos, por los 15 años de feliz matrimonio que les entregó.

“Gracias, Eduardo, por los 15 años que nos distes, por todo tu amor; tu esposa e hijos te recordaremos siempre”.

En el sepelio, de los seis retoños de la pareja, solo estuvo presente Gabriela, el resto de sus hermanos: Eduardo Marony, de 11 años, Gema Carolina, de seis años, Ariel, de cuatro años, David Eduardo y Daniel Eduardo, los gemelos, se quedaron en casa, unos conscientes de la tragedia, pero los más pequeños aún esperaban el regreso de papá a su casa como sucedía cada tarde. La madre del fiscal fallecido, Ester Mazariegos, también compartió el dolor de la esposa e hija de su vástago.

En medio del llanto, la señora exigía una respuesta del porqué le mataron a su hijo.

“Es injusto lo que han hecho con mi hijo, pero le pido a las autoridades policiales que nos den una respuesta, que se haga justicia”, dijo Mazariegos.

El dolor ante la partida del profesional del derecho no solo embargó a la familia, pues su asesinato causó conmoción entre sus compañeros de trabajo y amigos.

En el grupo de compañeros se encontraba Marvin Zelaya, Fiscal, quien le recordó como un hombre entregado a su trabajo. Un profesional honesto con ética y principios cristianos.

El fallecido era originario de Tegucigalpa, pero desde hace siete años se había trasladado a Choluteca como juez de sentencia y luego como fiscal de Derechos Humanos. El cuerpo del fiscal fue velado en el colegio de abogados capítulo sur, desde donde fue trasladado a la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.

Cerca de las 2:00 de la tarde fue llevado al cementerio Memorial del Sur, donde se le dio el último adiós.

Capturan a sospechoso

Luego de varios allanamientos, autoridades de la Policía dieron captura a Jorli Francisco Amador, de 30 años, supuesto responsable de la muerte del fiscal.

La fiscalía presentó los primeros requerimientos. Anoche se tenía previsto remitirlo a la cárcel de máxima seguridad.

Además, fue detenido otro sujeto, de nombre Nelson Omar, por portación ilegal de armas, aunque anoche se investigaba si había tenido nexos con el crimen. Amador aseguró ser inocente y garantizó que lo demostrará ante la justicia.

Ever Gonzales Alvarado, padre del detenido, expresó que su hijo es transportista.

El dinero que tiene mi hijo es el que trabajó cuando estuvo en los Estados Unidos, el que mandaba mes a mes para que se lo guardara, con lo que compró siete taxis y dos vehículos particulares, aseguró Alvarado.

Peligra seguridad jurídica

La Asociación de Fiscales de Honduras (AFH) también elevó su voz de condena por el crimen de Díaz Mazariegos.

“Con estos hechos se pone en peligro la seguridad jurídica del Estado, así como el principio de la democracia y a la sociedad hondureña en general”, citó la AFH.

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