Operativos
1 de Diciembre de 2011

Militares intentarán devolverle la paz a Olancho

09:37AM  -  Milton Cruz  

Soldados llegaron para quedarse el tiempo que sea necesario.

Violencia, narcotráfico, delincuencia común y criminalidad, son solo algunos de los tantos delitos que tienen de rodillas el departamento de Olancho.

Curiosamante, la autoridad se perdió en este departamento desde que presidentes olanchanos asumieron el poder de la nación.

Antes del 2006, Olancho no era más que un lugar famoso por su gente hospitalaria pero que no se bajaba una pistola de su cincho.

Sin embargo, el arma no era más que un símbolo de supuesto respeto, que no solía usarse a menos que fuera en defensa personal.

Esta conducta, de alguna manera, era justificable, en virtud de que la mayoría de sus pobladores eran ganaderos o agricultores que necesitaban de un arma para proteger sus bienes.

Sin embargo, desde el 2006 el problema se desbordó con la presencia impune de carteles del narcotráfico, gatilleros, sicarios y delincuentes comunes.

La Policía Nacional fracasó en la misión de garantizar el orden y la seguridad de la población.

Prueba de ello es que en los últimos tiempos, ni los propios policías han tenido el valor de acudir a una escena del crimen y mucho menos investigarlo cuando son cometidos por narcotraficantes.

Los registros de vehículos eran efectuados por las bandas criminales y quien se atrevía a circular en su vehículo, debía primero solicitar autorización y transitar con los vidrios abajo.

Según las estadísticas que recopila el Observatorio de la Violencia, de enero a septiembre del presente año se registran 311 muertos.

A nivel nacional la cifra ascienda a 5,418.

Sin embargo, la población olanchana cree que la cifra es superior, en virtud de que hay decenas de muertos que nunca aparecieron en un reporte policial y por ende, de Medicina Forense.

Las mismas autoridades policiales y de investigación ha reconocido que casi un 80 por ciento de los cadáveres son levantados por los dolientes sin que la Policía hayan tomado nota.

Los datos de la Policía Nacional revelan que solo en los meses de junio hasta octubre se contabilizaron 131 muertes violentas, mientras que en el primero y segundo trimestre se registraron 180.

También se reportaron 16 heridos por arma de fuego, siete muertes indeterminadas, dos por sumersión (ahogados) y un suicidio.

Extensos sectores del vasto departamento son controlados por bandas de malhechores, quienes siembran luto y dolor al terminar con la vida de muchos ciudadanos.

Ante la situación de inseguridad, los olanchanos han hecho dramáticos llamados a las autoridades policiales y gubernamentales para que se preocupen por la seguridad ciudadana y recuperen el control.

Inferioridad numérica


Por mucho tiempo la Policía se ha mostrado incompetente para frenar a esos grupos armados debido a la inferioridad numérica.

La Jefatura Departamental 15, que tiene su sede en Juticalpa, tiene asignados unos 280 policías con los que se tiene que dar proteccion a más de 500 mil habitantes.

Esto significa que hay un policía por 2,083 habitantes. Los uniformados están distribuidos en una extensión territorial de 24, 000 kilómetros cuadrados que tiene el departamento, lo que indica que existen algunas postas en las que apenas hay dos agentes.

En corredores como el de San Francisco de La Paz a San Esteban, es común ver a pelotones de hombres armados, quienes ante la impotencia de los policías, se dedican a realizar operativos y a matar a sus adversarios.

Los pobladores esperaron por mucho tiempo una reacción oficial, sin embargo, fue hasta la semana pasada, en una reunión con directores de medios de comunicación, que el presidente Lobo Sosa anunció que se "tomaría" a partir del 1 de diciembre.

Las operaciones especiales comenzaron desde ayer. La población saludó y aplaudió el ingreso de las fuerzas militares.

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