Nueva Acrópolis
16 de Septiembre de 2012

Los otros símbolos patrios de Honduras

01:15PM  -  Nueva Acropolis  

Representaciones de nuestra flora y fauna nativas, en Honduras también se recuerda en el mes de la Patria a la guara roja, al venado cola blanca, a la flor y a la moneda nacional.

En septiembre celebramos el mes de la patria y es oportuno recordar los símbolos que identifican a nuestro país en el concierto de las naciones del mundo. Todo símbolo es la representación perceptible de una idea, una convención socialmente aceptada y entendida, es la forma de exteriorizar un pensamiento, en cuya génesis se encuentra semejanza real o imaginada con lo simbolizado.

El filósofo griego Aristóteles afirmaba que no se piensa sin imágenes, y por medio de símbolos se explica la ciencia, siendo pensamiento, imaginación y ciencia las más evidentes manifestaciones de la inteligencia.

Cada nación antigua y los Estados modernos han representado y representan sus valores y tradiciones en una serie de símbolos patrios. El símbolo es la expresión de una idea, un concepto que conlleva en sí mismo un sentido de eternidad, que implica atemporalidad, cuya presencia trasciende todas las épocas. Un concepto accesible a todos los seres humanos, indistintamente de lenguaje materno y nivel de educación. Los símbolos nos recuerdan un compromiso, un pacto que se hace tácitamente con nuestros antecesores, de mantenernos firmes y erguidos en el “camino”, de no alejarnos del ideal que se expresa a través de ellos.

Los símbolos patrios de Honduras son la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional; todos los recordamos y honramos en los actos cívicos y los vemos expuestos en edificios públicos, monumentos y dependencias oficiales.

En este artículo se expondrá el significado de nuestros otros símbolos patrios, como los elementos de nuestra flora y fauna nativas, además de otros menos reconocidos, pues se hace necesario profundizar en la idea de tener presente el concepto Honduras en sus manifestaciones naturales representativas de nuestra nacionalidad, ya que esta se encuentra claramente expuesta en ellos.

ÁRBOL NACIONAL. Es el esbelto y ubicuo pino, uno de los más abundantes árboles en los bosques montanos que rodean nuestra ciudad capital y bordean las carreteras que atraviesan la franja central del país. El Árbol Nacional de Honduras es cualquier pino que crece en el país, existen ocho diferentes especies nativas;
el pino fue declarado como tal por el Ministerio de Educación, mediante Decreto Legislativo Nº 48, aprobado el 4 de febrero de 1927. En el mismo no se escogió a ninguna de las especies en particular; al parecer, a criterio de las autoridades gubernamentales de aquella época, todos los pinos eran iguales, pero esto no es así.

A lo largo y ancho de nuestro territorio conviven ocho especies diferentes de esta conífera que crecen silvestres, y son: Pinus ayacahuite variedad ayacahuita, Pinus caribaea variedad hondurensis, Pinus hartwegii, Pinus maximinoi, Pinus oocarpa variedad oocarpa, Pinus oocarpa variedad trifoliata, Pinus psedostrobus y Pinus tecunumanii. El más abundante en nuestros bosques y cuyos productos se aprovechan en múltiples formas dentro de la economía nacional es el pino ocote, o Pinus ayacahuite, también su madera se exporta y genera divisas. Su fruto en forma de cono, también llamado popularmente bellota, es de dos a tres veces mayor en tamaño que los de las demás especies y es el de distribución más amplia en nuestro territorio.

Desde el punto de vista histórico, resulta interesante saber que el Pinus caribaea variedad hondurensis fue el pino que alcanzó a ver desde su embarcación el navegante Cristóbal Colón en su cuarto y último viaje a nuestro continente, a principios del siglo XVI. Esta especie crece en las llanuras costeras del norte de nuestro país y en nuestros territorios insulares del Caribe, se le conoce también como pino costanero.

FLOR NACIONAL. Como las demás repúblicas centroamericanas, Honduras tiene una orquídea como Flor Nacional, pero esto no siempre fue así, entre 1946 y 1969, la Flor Nacional fue la rosa, entonces se rectificó, tomando en cuenta que no es nativa de nuestro país, el 26 de noviembre de 1969 se derogó el decreto que amparaba a la rosa y se cambió por la orquídea Rhyncholaelia dygbiana, conocida comúnmente como brasavola, misma que crece silvestre en forma epífita, es decir, sobre las ramas de árboles altos en nuestros bosques tropicales. Esto no implica que la planta parasite al árbol, sencillamente se ubica en lugares donde pueda recibir de manera directa la luz del sol, indispensable para efectuar el proceso de fotosíntesis y así obtener nutrientes. Las plantas parásitas no efectúan fotosíntesis y extraen su alimento de la planta huésped.

Debido a que esta especie de orquídea se encuentra en peligro de extinción, su libre comercialización está prohibida; sin embargo, el programa de Biotecnología de la Escuela Agrícola El Zamorano en uno de sus proyectos se ha propuesto como objetivo aumentar el número de individuos en sus poblaciones; mediante la técnica de cultivo de tejidos, que una vez establecida ha funcionado con notable éxito, los ejemplares son obtenidos al desarrollar embriones en condiciones controladas a partir de las diminutas semillas tomadas de ejemplares maduros. Los estudiantes participan en programas de repoblamiento de los bosques de donde la orquídea fue extraída por décadas, también es posible adquirir en los viveros de la institución ejemplares cultivados y los fondos que genera su venta ayudan a financiar esta actividad.

AVE NACIONAL. El 28 de junio de 1993, el Congreso Nacional seleccionó a la guacamaya o guara roja como símbolo de la fauna nacional, su nombre científico es Ara macao, pertenece a la familia de los psitácidos, habita nuestras selvas tropicales húmedas y se le encuentra desde México hasta Bolivia. Tiene todas las características de un loro común, con la singularidad de ostentar un plumaje de colores muy vivos, justamente los tres primarios: rojo, azul y amarillo, y una cola muy atractiva; su hábitat natural son las zonas selváticas muy poco intervenidas por los humanos, lo que dentro de nuestro territorio se localiza en La Mosquitia; son aves longevas cuya vida dura aproximadamente treinta años, no suelen hacer nidos, pero sí ocupar huecos naturales en árboles muy altos o en laderas de los acantilados; las hembras ponen de dos a tres huevos cada veintiocho días y forman parejas que duran de por vida. Honduras tiene dos especies nativas de guacamayas, la que hemos descrito como ave nacional y la guara verde Ara ambigua.

MAMÍFERO NACIONAL. Por ser altamente representativo de la fauna de nuestros bosques en mejor estado de conservación que los que actualmente sobreviven a la depredación por parte de los humanos, y con el fin de preservar a los ejemplares que aún quedan de esta cotizada especie, el Congreso Nacional, en el mismo decreto legislativo mencionado en el apartado anterior, instituyó como animal símbolo al venado cola blanca, Odocoileus virginianus.

Estas bellas criaturas habitan en las llanuras y sierras ricas en vegetación verde, se las puede encontrar donde quiera que existan tupidos pinares, de preferencia en horas de la noche y casi siempre en forma solitaria, suelen permanecer toda su vida en una misma localidad. Se alimentan de hierbas y son rumiantes, alcanzan en promedio un peso de 35 a 40 kilogramos.

Los machos ostentan una cornamenta que cae cada año, su olfato es muy sensible y son magníficos nadadores. Sus enemigos naturales son el puma y los humanos.

Todos los hondureños debemos comprometernos con la preservación de esta y otras especies silvestres nativas ya que son nuestro patrimonio.

MONEDA NACIONAL. Para finalizar, otro elemento no natural de nuestra identidad nacional es la unidad monetaria de curso legal en el país. Denominada lempira en honor al caudillo nativo que hizo resistencia a los conquistadores españoles en los territorios del occidente de Honduras. Podemos encontrar su imagen en los billetes de uno, justamente en el lado derecho del anverso, en el lado opuesto se encuentra el escudo nacional.

Su nombre, de acuerdo con los académicos, proviene de la palabra Lempaera, compuesto por lempa que significa “señor”, y de era que significa “cerro” o “sierra”. De modo que el nombre completo puede traducirse como “Señor de la Sierra”.

La efigie de Lempira también aparece en las monedas de 20 y 50 centavos. Billetes de otras denominaciones ilustran a Marco Aurelio Soto en el de dos, Francisco Morazán en el de cinco, José Trinidad Cabañas en el de diez, Dionisio de Herrera en el de veinte, Juan Manuel Gálvez en el de cien, José Cecilio del Valle en el de 100 y Ramón Rosa en el de 500.

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