Una nación, un día

04:39PM Por: Edgardo Rodriguez

Durante muchas décadas fue hegemónica la idea marxista en el sentido que el cambio social transformador o estructural, solo se puede producir como resultado de una revolución violenta.

Ha comenzado a esparcirse la información sobre la realización de un evento inusual en el país. La semana pasada tuve la ocasión de conversar con los organizadores de lo que se denomina “Una nación, un día”, se trata de una jornada integral en la que se combinará la acción social de solidaridad con los necesitados, el fortalecimiento espiritual, afianzamiento de los valores humanos e incluso de atracción de inversiones extranjeras.

Los impulsadores nacionales de este acontecimiento, que sin lugar a dudas marcará el rumbo de la nación, son personas bien intencionadas y vinculadas a iglesias, pero han explicado con claridad que no se trata solo de un evento de carácter religioso, sino de algo que intenta abordar diversos aspectos centrales de la vida de Honduras.

En la contraparte extranjera está un joven norteamericano de apenas 27 años, Dominic Russo, que desde hace 10 años visita el país en misiones de buena voluntad y que le ha tomado cariño y estimación a esta tierra.

Este “gringo” habla con más pasión y amor por Honduras que muchos de los que han nacido aquí, lamentablemente no faltan los que tienen suspicacia respecto de este tipo de personajes por su entrega incondicional a una causa.

El acto principal de esta gran movilización nacional e internacional será el sábado 20 de julio, en las 18 cabeceras departamentales, en las que simultáneamente se realizará un acto de carácter motivacional espiritual para promover una “nueva Honduras”, mismo que se transmitirá al mundo vía satélite, para mostrar allá afuera que aquí no todo es violencia, corrupción y confrontación política estéril.

Dominic tiene la convicción absoluta y firme de que Honduras puede cambiar, para bien, para mejor, en un solo día. Cita el ejemplo del 28 de junio de 2009, cuando esta sociedad dio un vuelco que cambió el rumbo del quehacer político.

También el 11 de septiembre de 2001, los ataques terroristas a los Estados Unidos cambiaron desde la concepción de las nuevas guerras planetarias hasta la situación económica de esa poderosa nación.

Si en un día puede cambiar para mal el destino de un país, ¿por qué no lo puede hacer para bien?, se pregunta el joven norteamericano.

¿Puede Honduras cambiar positivamente en un solo día? Sin duda es un reto extraordinario, que puede ser analizado desde diversas perspectivas, pero que conociendo la cultura catracha seguro que muchos sin pensar responderán que es imposible, que están locos los que se atreven a plantear dicha hipótesis.

Nosotros mismos hemos creado una figura para graficar la forma de ser de los hondureños, con el ejemplo de los cangrejos que están dentro de una cesta intentando salir pero que ellos mismos no permiten que ninguno lo logre.

Sociológicamente se plantea que los cambios obedecen a complicados procesos paulatinos, o en ocasiones abruptos, que se producen al interior de la sociedad, influyen en ellos factores culturales, sociales, tecnológicos y políticos.

Pero es aceptado por todas las corrientes de pensamiento que el cambio es permanente e inevitable, el problema es cuánto tiempo se toma para producirse.

Durante muchas décadas fue hegemónica la idea marxista en el sentido que el cambio social transformador o estructural, solo se puede producir como resultado de una revolución violenta.

Con el tiempo la humanidad observó que se pueden efectuar cambios fundamentales sin violencia y la caída de la ex Unión Soviética demostró que la historia no necesariamente implica la sucesión mecánica de etapas, puede tener retrocesos.

Honduras vive una coyuntura de graves problemas como nunca antes en su historia, se puede afirmar que casi todos los habitantes de este terruño desearíamos que aquí ocurriera un milagro que impulse un nuevo amanecer para el país, esto es precisamente lo que Dominic y los organizadores nacionales de “Una nación, un día” creen que se puede lograr, todo depende de cada ciudadano, porque el cambio comienza dentro de uno mismo, es una decisión íntima el querer cambiar y una cadena de personas con deseos de renacer podría desatar a la “nueva Honduras”.

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