Honduras

Honduras: Así se construye la cárcel de El Porvenir, Francisco Morazán

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19.10.2014

SERIE 1/5

Tegucigalpa, Honduras

El hacinamiento, los autogobiernos y la violación a los Derechos Humanos de los reos dejarían de ser el principal problema de los centros penitenciarios del país con la construcción de dos nuevas cárceles que serán inauguradas a finales de año.

A diferencia de las 24 cárceles existentes, los dos centros de reclusión modelo que actualmente se construyen, el de El Porvenir en Francisco Morazán y el de Santa Bárbara, contarán con todas las medidas y controles de seguridad, así como los espacios para que los reclusos puedan rehabilitarse y posteriormente reinsertarse a la sociedad una vez que cumplan su condena.

El Porvenir

Utilizando un terreno incautado a miembros del crimen organizado, el Estado de Honduras resolvió construir en el municipio de El Porvenir, Francisco Morazán, un centro de reclusión con la capacidad para dos mil reos de mínima peligrosidad.

El centro penal, construido en unas nueve manzanas de terreno, constará de veinte pabellones para dormitorios de los privados de libertad, talleres en donde se les enseñarán los oficios de zapatería, sastrería y carpintería; además contará con aulas para recibir clases tanto a nivel primario como de secundaria y tendrá una iglesia en donde ellos podrán asistir a los cultos de las diferentes religiones.

La obra

La obra, solo en edificación, tiene un costo superior a los cien millones de lempiras, los cuales son producto de la tasa de seguridad, según las autoridades de la Secretaría de Derechos Humanos, Justicia, Gobernación y Descentralización.

Este centro penal situado a 70 kilómetros de Tegucigalpa también contará con dos pozos para acumular más de cien galones de agua que serán utilizados para el abastecimiento de la cárcel y así evitar la escasez del vital líquido. Además tendrá dos generadores de energía, los cuales abastecerán todo el reclusorio en el caso de una suspensión de electricidad en el sector.

Próspero Díaz, ingeniero a cargo de la obra, afirmó que en el lugar se presenta el problema de que el voltaje es muy bajo, por lo que la cárcel tendrá sus propios generadores eléctricos para evitar cualquier tipo de falla en el sistema.

Capacidad

Con un modelo de cárcel de mínima seguridad pero con fundiciones para un reo de alta peligrosidad, este recinto que está siendo construido por al menos 200 trabajadores, albergará a dos mil reclusos que están en la etapa final del cumplimiento de la condena por la comisión de diferentes delitos.

Según los planos de la construcción, cada módulo mide 250 metros cuadrados, cada uno de los bloques que conforman las paredes está debidamente fundido con concreto nivel cuatro mil, es decir que una vez secado es tan duro como una roca, mientras que entre cada hilera de bloque se coloca una varilla de media pulgada de grosor para fortalecer la estructura.

“Es imposible que un reo pueda debilitar estas paredes, todas son fundidas y tenemos entendido que las personas que estarán acá son de mínima seguridad”, afirmo el ingeniero.

En lo novedoso de la cárcel es que cada uno de los módulos será independiente del otro, es decir, que los presos no tendrán contacto más que con sus mismos compañeros de pabellón.

“Las fugas o los problemas que se presentan en las demás cárceles no se darán acá, en primer lugar por el tipo de interno y por la adecuada infraestructura”, comento el oficial Rajo.

En estos días los trabajadores están colocando la estructura metálica que conformara el techo, la cual conlleva una especie de red hecha con varillas de media por lo que los reos no tendrán éxito al momento de querer escapar del reclusorio.

Actualmente las autoridades trabajan en la clasificación de los reclusos que serán trasladados a ese centro penal, ya deben de cumplir una serie de requisitos, entre ellos haber cumplido la mayoría de su condena.

Se conoció que los reos serán traslados desde varios centros penales por lo que el proceso de selección es muy minucioso, según las autoridades.

El área de los talleres también estará independiente de los dormitorios, así como la enfermería, áreas de recreación y comedores, entre otros.

En los planos se establece que las instalaciones contarán con tres canchas; una de futbol y dos polideportivas en la que los reos podrán practicar deportes una vez que hayan cumplido con sus deberes como; asistir a clases, ir a los talleres y ayudar en el cultivo de alimentos.

“Va ser una cárcel agroindustrial”, según Rajo

Esta cárcel también contará con un sistema de bomberos para poder controlar cual siniestro que se pudiera dar.

A diferencia de la cárcel de Támara, en El Porvenir las visitas no podrán ingresar a los módulos ya que habrá una sala especial para que los reos atiendan a sus familiares, abogados, representantes de Derechos Humanos y a sus consejeros espirituales.

Habrá más orden y control y a los privados de libertad se les va aplicar la política de rehabilitación y educación, indico el oficial.

Esta cárcel para reos de mínima seguridad también contara con 40 celdas de máxima seguridad las cuales serán utilizadas en el remoto caso en que los reos entren en algún conflicto por lo que serán confinados en ellas para que reflexionen en su mal comportamiento.

Una vez que cumplan con la sanción podrán reintegrarse a las actividades de rehabilitación.

Además tendrá celdas para que los reos puedan tener visitas conyugales ya que en los pabellones no podrán hacerlo; en primer lugar porque será un espacio abierto en donde las autoridades penitenciarias colocarán literas y la segunda es porque los parientes no tendrán acceso a esas instalaciones.

En relación al área administrativa, los reos no tendrán acceso a ella, tampoco los familiares, los empleados penitenciarios tendrán su propio comedor, así como dormitorios privados.

Sin hacinamiento

Actualmente los centros penales en Honduras tienen una sobrepoblación superior a los siete mil reclusos, convirtiéndose en una bomba de tiempo que en cualquier momento pudiera estallar.

Una de las metas que tienen las autoridades penitenciarias es que la cárcel de El Porvenir no tenga hacinamiento, generalmente se va a trabajar en base a los dos mil, no se va a incrementar la población, va ser una situación estable y de esta manera orientar el tratamiento penitenciario individualizado para que cuando recuperen su libertad podrán reintegrarse a la sociedad sin ser un peligro, explicó Rajo.

Se considera que al tener a los reos con la mente ocupada e interesados en educarse al culminar sus estudios y aprender un oficio la situación en la nueva cárcel estará totalmente controlada.