Honduras
.Las monedas de 50 centavos que doña Agustina Salazar cuidaba como si fuese su mayor tesoro, dejaron de tener valor. El viejo teléfono público que estaba frente a su humilde casa, en la colonia La Unión de Comayagüela ya no existe más, desde hace años fue sustituido por un aparato inteligente que funciona con una tarjeta prepago.
Esta capitalina de 75 años se resiste a aceptar el cambio ya que sus cansados ojos no ven los números y el disco en el que antes marcaba, ha sido sustituido por diminutas teclas que no comprende.
Igual que doña Agustina, centenares de capitalinos, se despidieron de un aparato de comunicación que a dos años de haber quedado fuera de servicio, se exhibe en el museo de la historia de la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel).
Inevitable avance
Hasta mediados de 2007, algunos capitalinos tenÃan la suerte de hacer uso de los teléfonos inteligentes que aún funcionaban a base de monedas o con tarjeta, simultáneamente.
No obstante, las nuevas generaciones ni siquiera sabrán qué era un teléfono monedero, que al principio eran de disco y luego este fue cambiado por teclas pequeñas que doña Agustina apenas distinguÃa.
Hasta 2003 los monederos públicos eran el boom de la comunicación. Con una moneda de 10, 20 ó 50 centavos, miles de capitalinos podÃan entablar conversaciones a números de teléfono fijos locales.
"Yo recuerdo que era tanta la demanda que cuando uno se tardaba más de dos minutos la gente que estaba haciendo fila comenzaba a gritar, ‘es público, apurate’, y a uno no le quedaba otra que cortar la llamada", cuenta doña Justina.
Oswaldo Rojas, supervisor de tráfico I, del Correo Nacional de Honduras recuerda que se podÃa hablar mucho con apenas 10 centavos.
Los aparatos tenÃan una pantalla que indicaba al usuario cuánto tenÃa de saldo para continuar con su llamada.
Las monedas que eran introducidas al teléfono por los capitalinos, eran recogidas por empleados de la oficina de tesorerÃa de Hondutel, quienes luego de un conteo las depositaban en el Banco Central de Honduras.
A pesar de lo barato de las llamadas, los teléfonos no se escaparon del vandalismo igual que ocurre ahora y fue este problema uno de los aspectos que incidió para que fueran sustituidos por tarjeteros.
"Hubo muchos incidentes, la gente los abrÃa. La caja llena contenÃa 300 lempiras, que en ese entonces era dinero", continuó Rojas.
Otro de los aspectos que dio paso a la muerte de los monederos es la telefonÃa móvil cuya penetración sigue en aumento no solo en la capital, sino en todo el paÃs.
Boom de la comunicación
La historia de los teléfonos públicos en la capital se remonta a 1963, cuando fueron introducidos los tamura, unos aparatos que en un principio eran de color rojo que funcionaban con monedas de 10 centavos.
Estos se fueron modernizando con el paso del tiempo y el avance de la tecnologÃa, sin perder su color rojo tradicional,
El costo por llamada aumentó a 20 y luego a 50 centavos, estos fueron retirados de circulación a causa del vandalismo, ya que delincuentes los saqueaban para quedarse con los 200 a 300 lempiras que contenÃa la caja fuerte en monedas.
Según José Mario Izaguirre, encargado del Museo de Historia de Hondutel, los elevados costos de reparación obligaron a la empresa a retirarlos y cambiarlos por tarjeteros. "Solo reparar la alcancilla que contenÃa las monedas costaba en aquel entonces dos mil dólares, mucho más de lo que era sustraÃdo", dijo.
Los tarjeros duraron poco tiempo en circulación y la principal causa por la que fueron retirados fue el vandalismo, "sirvieron para todo hasta de sanitario porque la gente metÃa heces fecales en los auriculares y el olor era insoportable", narró Izaguirre.
El largo camino llegó a los que hoy funcionan con tarjetas prepagadas, las que tienen un código de seguridad anti delincuentes. Aunque estos cada vez tienen menos clientes debido a que cada tarjeta tiene un costo de 20 lempiras le menor denominación, una cantidad que no está al acceso de los más pobres.
¿Por qué desaparecieron?
No solo el vandalismo que es visible aún hoy en dÃa fue la causa por la que desaparecieron los monederos.
De acuerdo con Evans Varela, gerente de la sección de Teléfonos Públicos de Hondutel,
el equipo era obsoleto, la conexiones tenÃan como 15 años de uso. Y por si fuera poco, la fábrica que los diseñó, desapareció del mercado.
"A partir de 2003 comenzamos a sustituir los teléfonos monederos por los prepago, habÃa algunos de la marca GPT, que eran de fabricación inglesa pero también eran tarjeteros. Ese año comenzó el proyecto de teléfonos telecard y se sustituyeron los que habÃan".
Actualmente en la capital hay un total de 1,602 teléfonos de los cuales, el 90 por ciento enfrentan daños de parte de vándalos.
Hoy de los monederos no hay ni rastro, los únicos que sobrevivieron pasaron a formar parte de las reliquias del Museo de Historia de Hondutel, ubicado en el viejo edificio de las comunicaciones, en el centro de la capital,
Sin embargo, en Hondutel se encuentra un proyecto en estudio que podrÃa regresar a los teléfonos monederos.
* Reliquias: Los lotes de teléfonos que se sustituyen pasan al almacén de custodia de Hondutel, ahà los subastan y mucha gente los adquiere como reliquia o simplemente para aprovechar el metal.
