Honduras
.La enfermedad que padece hizo que Julia Alvarado Amador abordara, a las 5:00 de la mañana, un bus urbano desde Mateo hacia Comayagüela.
Preocupada por la falta de medicamentos que representan la prolongación de su vida, acudió al centro de salud de Villa Adela para reclamarlos.
Luego de hacer una fila interminable, al llegar a la ventanilla de la farmacia, se encontró con la respuesta de la encargada de turno: “No hay, el medicamento no ha llegado”.
En menos de una semana es la tercera vez que Alvarado Amador, una paciente con diabetes que es controlada en este centro asistencial, llega en vano a traer las pastillas de Glibenclamida y Asa de 100 miligramos para su tratamiento.
“El viernes pasado me dijeron que hoy me iban a tener listas las pastillas, vengo y no han llegado. Soy una persona diabética y necesito de este tratamiento”, manifestó.
Falta de medicinas
Y es que un buen porcentaje de los pacientes que asisten al centro de salud de Villa Adela, no solo se encuentran con la amenaza de que el inmueble se venga abajo de un momento a otro, sino con la falta de medicamentos.
Los estantes en la pequeña farmacia lucen prácticamente vacíos. A criterio de Lourdes Carías, una de las encargadas de esta dependencia, en el Cesamo hay un déficit de más de 30 medicamentos básicos.
Además de falta de tratamiento para pacientes diabéticos, hipertensos y cardíacos.
Desabastecimiento
Según Ramón Arita, jefe de la Región Metropolitana, los 63 centros de salud del Distrito Central se encuentran abastecidos entre un 85 y 90 por ciento.
Sin embargo, en un recorrido realizado por EL HERALDO, algunos presentan deficiencias, ya que cuentan solo con medicinas básicas.
“El medicamento es entregado trimestralmente. El procedimiento es que los encargados de cada centro presentan la solicitud, nosotros la mandamos al almacén, de donde los llaman para que pasen a recoger el producto”, explicó Arita.
El galeno insistió en que si uno de estos centros no se encuentra abastecido de las medicinas necesarias es porque no las ha solicitado como corresponde.
“Para la entrega de medicamento que se realiza cada tres meses no hay ningún atraso, si esto sucediera, el almacén se encarga de llamarnos. Así que no hay pretexto para decir que no hay medicamentos”, declaró .
El centro de salud Doctor Manuel Larios, ubicado en barrio El Manchén, tiene abastecida la farmacia en un 90 por ciento, aunque solo con analgésicos, algunos antibióticos y medicamentos para controlar las alergias.
Este caso se repite en un buen número de centros, donde los capitalinos solo reciben paleativos para sus afecciones.
Falta de personal
Otra de las deficiencias que enfrentan los centros de salud del Distrito Central y que se vuelve un problema a la hora de brindar asistencia a la población que recurre a ellos para curar sus dolencias es la falta de personal médico.
Si los 1.5 millones de habitantes que residen en el municipio del Distrito Central asistieran a los centros de salud, el caos sería total.
Solo 1,300 empleados de salud permanentes laboran en los 63 centros de salud de las ciudades gemelas.
Los centros asistenciales que cuentan con mayor número de personal son el Alonso Suazo, Las Crucitas, El Manchén y Villa Adela, que cuentan con un máximo de 200 empleados, los Cesamos de las colonias San Miguel y Nueva Suyapa tienen como mínimo 80 trabajadores, a excepción de los Centros de Salud Rural (Cesar), donde laboran de cinco a 8 personas.
“El presupuesto que la Secretaría de Salud le asigna a los Cesamos es insuficiente y nos ha impedido contratar el personal que requerimos”, dijo Arita.
Esta es la realidad que expone este viaje al fondo de la salud: centros en condiciones deplorables, delincuencia en los alrededores, insalubridad, falta de medicamentos y personal insuficiente. ¿Qué se puede hacer?