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“El cardenal valora mi trabajo y mi identidad”

El sacerdote que no descansa en su acción evangelizadora, dirigida a los más pobres, ha beneficiado a más de 2,000 familias con un proyecto de estufas ecológicas conocido en Europa
23.02.09 - Actualizado: 24.02.09 12:32am - Patricia Cálix : gloria.calix@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

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Su tenaz acción evangelizadora y su vocación por los más pobres son la bandera de lucha que identifica al padre Ovidio Nery Rodríguez.

Carismático, conciliador, mensajero de paz y sembrador de esperanza, el sacerdote que durante más de 14 años estuvo al frente de la parroquia de Suyapa ha beneficiado a más de 2,000 familias con un proyecto de ecoestufas que ya está llamando la atención en Francia y Bélgica.

Con la sencillez que lo caracteriza, el presbítero, que se considera un rebelde con causa, abrió su corazón a EL HERALDO para hablar de su salida de Suyapa, su incursión en la radio y en la televisión, como dos potentes armas de evangelización, de la pobreza en la capital y de sus buenas relaciones con el cardenal Óscar Andrés Rodríguez.

¿Por qué su vocación por los pobres?

Porque nací en ese medio. Creo que el pobre es un potencial que estimulándolo puede pasar de menos a más.

Yo recibí ese estímulo, esa ayuda de parte de la iglesia y por eso lo digo con convicción; y no soy ajeno al desafío y al dolor que viven tantos pobres y necesitados.

¿Cuántos años dirigió el Santuario de Suyapa?

14 años con ocho meses.

¿Qué fue lo más duro que vivió en esa etapa?

Estando en Suyapa cuando tuve que luchar contra viento y marea para que cerráramos las cantinas. Un momento duro y difícil, pero que valió la pena: la gente de Suyapa lo reconoce y la mayoría lo agradece.

¿Cuál es su momento más grato?

Cuando monseñor Santos me impuso las manos para ordenarme presbítero.

¿Le teme a la muerte?

No.

¿Cómo define su relación con Dios?

¡Muy buena! Solo que a veces todo me sale tan bien que le digo: Señor, cuando me salgan mal las cosas que las sepa asumir y las sepa aceptar.

¿Para usted cómo debe ser un auténtico cristiano católico?

Aquel que con convicciones arraigadas da razones de su fe en la vida privada y en la vida pública. Que no tiene doble moral.

¿Cómo nació el proyecto de los fogones?

El proyecto se apoyó desde la parroquia de Suyapa. Es la “Estufa Lorena” que ya existía y que la Asociación para el Desarrollo de Honduras (Adesah) y un ingeniero hondureño-norteamericano que vino a trabajar aquí a la aldea, donde una señora que se llama Justa Núñez, lo modificaron.

Cuando se mejoró con la ayuda de Adesah e instituciones como el Club Rotario y de una parroquia de la ciudad de Rennnes, Francia, se construyeron más de 1,200 estufas.

¿Es cierto que presentó el proyecto en el exterior y recibió excelentes críticas?

Sí. Sobre todo de una parroquia de Francia que conoció el proyecto vía internet.

He sido llamado de Francia y de Bélgica, si Dios lo permite estaremos por allá para seguir trabajando con esas ecoestufas. Tienen muchas bondades, además se puede cocinar con leños pequeños, vainas de acacia, semillas de pino u olote.

¿A cuántas familias ha beneficiado el proyecto?

En los últimos años fueron 1,200 y antes de irme de Suyapa, con la ayuda del Club Rotario y con otras instituciones, habíamos hecho más de mil.

¿Guarda algún resquemor de la forma en que lo separaron de su iglesia?

No, porque yo me fui como un acto voluntario y lo hice con conocimiento de causa, con la consecuencias que se iban a dar.

No cabe duda que lo mejor de mi ministerio y la mitad de mi ministerio lo he vivido aquí y lo viví con gusto, con muchas dificultades, porque las logramos superar. En Suyapa no perdimos el tiempo.

El sueño de Monseñor Santos, quien fue el que me dio el cargo y me dijo: “Papa, yo lo pongo ahí para que me ponga orden y que ese Santuario se termine”. Yo creo que el murió contento.

¿Se considera un rebelde dentro de la iglesia?

Con causa creo que sí, porque estamos trabajando y el cardenal, que es la autoridad máxima de la iglesia, sabe lo que estoy haciendo; sé que lo valora y sabe que esto camina y que va a dar su fruto a su momento.

¿Cómo están sus relaciones con el cardenal Rodríguez?

Él valora mi trabajo, mi identidad y lo que le ayudé en el pasado reciente y ahora. Hemos hablado hace dos meses, un encuentro fraterno y paternal. Mi relación de tú a tú es muy especial.

Usted que conoce la capital, ¿qué hace falta para mejorarla?

Recuerde que Tegucigalpa ha sido una ciudad que no ha sido pensada, sino improvisada y hay tanto desorden a nivel urbanístico.

Creo que lo que falta es poner orden y se puede poner aún en medio del desorden, se puede mediar para que las cosas puedan estar mejor en nuestros barrios, en nuestras colonias. Creo que es cuestión de sensibilización, de querer vivir mejor.

¿Cree que el presidente Zelaya ayuda a Tegucigalpa y Comayagüela?

No. Lastimosamente se ve a Tegucigalpa como capital político-partidista, y como no aportó votos al partido gobernante, casi en nada se le ayuda. Lástima, porque no hay que tener visión de partido político, sino de nación.

¿A qué le atribuye tanta pobreza en la capital?

La pobreza viene porque no hay oportunidades para todos. La gente vive de la economía informal, en las calles, vendiendo en los semáforos.

Siento que con la recesión económica y el salario mínimo, que no fue concensuado, se provocará desempleo y temo que se nos aumente el índice de delincuencia.

¿A su criterio, cuál es el mejor barrio de Tegucigalpa?

Aquel donde hay espacio para la convivencia, espacio para la solidaridad y para enfrentar desafíos que ni el gobierno local ni el gobierno central pueden resolver.

Aquel donde mancomunamos todos para mejorarlo en relaciones humanas y en desarrollo humano.

¿De dónde nace su vocación de periodista y comunicador?

Nació de ustedes (periodistas de EL HERALDO) que me han entrevistado tantas veces y me siguen buscando para comunicar algún criterio eclesial o desafíos de la sociedad.

En un momento dado, el cardenal ejercía esa relación de ser enlace entre la iglesia y los medios.

¿Qué piensa de la televisión?

Que puede ser más educativa, formativa, que puede transmitir más valores.

Los medios tienen una plasticina en las manos y pueden ayudar a tomar conciencia y voluntades para mejorar el espacio de convivencia en que nos movemos los hondureños.

¿Cuál es el Papa que más admira y recuerda con cariño?

A Juan XXIII, por su sencillez y su apertura al mundo. A Pablo VI, quien fue muy sufrido por los cambios que habían que darse en la iglesia, un hombre que le abrió espacio a los pobres; y a Juan Pablo II, porque ha sido un trotamundos que respondía a los desafíos que cada uno estaba viviendo en el mundo.

¿Está de lado de la teología de la liberación?

Siempre y cuando no sea manipulada ideológicamente.

¿Cuándo era niño, cómo lo llamaba su madre?

De hecho no tuve un trato preferencial. Mi mamá fue muy horada con la historia y me dijo: “Si te hubieras criado conmigo no fueras lo que hoy eres”.

Es una familia patriarcal de la que vengo, muy rica en valores.

¿Qué lo marcó en su vida para que se dedicara a los demás?

Mi familia. Mi escuela es mi familia, siempre solidaria, donde hay un sentido profundo por los demás.

¿Dónde ha sentido la soledad?

Fue muy difícil cuando estuve en Francia, porque era mi ruptura con la parroquia. Opté por venirme porque era un poco difícil, porque no hay como su tierra. Aquí como sea nuestra gente está cerca.

¿Los momentos más felices de su vida sacerdotal?

Cuando monseñor Santos me dio su voto de confianza, y sin haber sido párroco o vicario, aprendí haciendo y eso me llenaba de satisfacción porque él tenía mucha confianza en mí.

¿Le costó dejar el Santuario?

Sí... (con los ojos húmedos y la voz quebrada). Me fui a escondidas.

¿Cuáles son las tres cosas que quiere que los “delegados de la palabra” utilicen como regla de vida?

Que aprendan para la vida. Su disciplina y su perfil, esto lo cuidamos mucho porque la educación es integral.

Justa, la estufa ecológica

El padre Ovidio Rodríguez y Justa Núñez, vecina de la aldea de Suyapa, han dejado un legado en varias comunidades de Honduras.

De esta manera surge la modificación de las Estufas Lorena, ahora conocidas como “Estufas Justa”, en honor a la proyección social que ejerce Núñez.

Los factores salud, ecología y cosmética se fusionan en este proyecto orientado a valorar el arte culinario al que las amas de casa le dedican largas horas del quehacer diario.

Con estos fogones, las señoras no se exponen a las grandes cantidades de humo que desprenden los tradicionales, ya que se les adapta una chimenea especial y no dañan el ambiente.

La fabricación de las “Estufas Justa” no es nada complicado.

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El padre Ovidio Rodríguez no es ajeno al desafío y el dolor que viven los pobres y necesitados del país.
El padre Ovidio Rodríguez no es ajeno al desafío y el dolor que viven los pobres y necesitados del país.

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