No basta dirigir un telescopio hacia el espacio celeste y maravillarse de la creación, sino que se debe adquirir el conocimiento para comprender ese universo infinito.
Así piensa Nancy Moncada, estudiante de ingeniería mecánica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), quien junto con su maestra María Cristina Pineda representarán al país y a Centroamérica en el encuentro de astrónomos que se realizará el próximo jueves y viernes en París, Francia. Con esta actividad de carácter mundial, donde asistirán representantes de 135 países, se inicia la celebración del Año de la Astronomía, que promueve la Unión Astronómica Internacional (IAU) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El encuentro se llevará a cabo al cumplirse 400 años de que Galileo Galilei usando un telescopio dirigiera su mirada hacia el cielo y ubicara al hombre en su relación con el espacio.
Moncada fue seleccionada de un grupo de unos 300 jóvenes que llevan la clase de astronomía en la UNAH y que muestran mucho interés por esta ciencia. "Entre mis expectativas está conocer la experiencia que tienen los jóvenes de otras partes del mundo en cuánto al estudio de las ciencia astronómica", expresó la representante.
Ella muestra mucho interés por conocer sobre la masa negra o materia oscura del universo porque todavía no se ha probado ni analizado en un laboratorio. "Se cree que la materia oscura es el principal componente del universo", expuso.
Ella es admiradora de Galileo Galilei, quien fue el primer científico que comenzó a estudiar el espacio, y a quien 400 años después se le considera como "el padre de la ciencia".
EXPLORACIÓN. Galilei nació en Pisa, Italia el 15 de febrero de 1564. En julio de 1609 visita Venecia y se encuentra con la noticia de que un holandés había presentado al príncipe Mauricio de Nassau un instrumento óptico, similar a los anteojos.
Galilei conoció el aparato y se dedicó a perfeccionarlo hasta hacer de el un verdadero telescopio.
Entre diciembre de 1609 y enero de 1610 dirigió su invento al cielo, hacia la Luna, quedando asombrado de lo que miraba.
Tras días de observación, concluyó que la Luna era un satélite con una superficie parecida a la de la Tierra, o sea lleno de rocosas montañas, polvorientos valles y con cráteres de toda dimensión.
Las tesis aristotélicas tradicionales acerca de la perfección del mundo celeste, que exigían la completa esfericidad de los astros, quedaban puestas en entredicho, según otros estudiosos del espacio que posteriormente siguieron los pasos de Galilei.
Su descubrimiento de cuatro satélites de Júpiter contradijo el principio de que la Tierra tuviera que ser el centro de todos los movimientos que se producen en el cielo.
Los hallazgos de Galilei y la exposición de ellos a la sociedad de ese entonces contradijeron el concepto geocentrista de la Iglesia Católica, que celosa de los conocimientos de aquel estudioso no tardó en catalogarlo como hereje.
Las estrechas mentes de aquella época lo persiguieron hasta conseguir que la Inquisición lo condenara en 1633.
Se le obligó a que se retractara de su teoría de que la Tierra gira en torno al Sol por considerar que esta iba en contra del concepto geocentrista que tenía la Iglesia de aquel entonces.
Por fortuna, según su biografía, el único efecto real de la condena fue su retirada de la vida pública; Galileo fue condenado a arresto domiciliario, pudo seguir trabajando e investigando. Cuando falleció estaba desarrollando el reloj de péndulo.
Un ocho de enero de 1642 Galilei murió en su casa. Casi cuatro siglos después, el papa Juan Pablo II pidió perdón por el error de la Iglesia Católica al haber perseguido y condenado al científico.
LIDERAZGO. María Cristina Pineda, recuerda como Galilei hizo sus descubrimientos por medio de las observaciones y con sus propios datos buscó interferir y sacar conclusiones de lo que miraba, implementando así el método científico.
"Lo que Galileo nos hereda a partir de este descubrimiento es la curiosidad, la posibilidad de hacer observaciones científicas y la posibilidad de comprender mejor nuestro universo", reflexionó Pineda.
Gracias a este investigador surge la ciencia de las ciencias espaciales, de la cual actualmente Honduras posee un liderazgo en el desarrollo a nivel regional.
La UNAH es la única que desde 1998 viene desarrollando rápidamente la formación de astrónomos y cuenta incluso con una maestría en astronomía y astrofísica, la cual después de una evaluación fue acreditada y reconocida por el Consejo Superior de Universidades de Centroamérica (CSUCA).
Los diez astrónomos que la universidad ha logrado graduar están trabajando para impulsar la ciencia del espacio no solo desde las aulas universitarias, sino desde las zonas rurales donde pretenden instalar telescopios para que los niños y jóvenes puedan acceder a ellos.
El esfuerzo de la universidad por impulsar esta profesión le está permitiendo participar en el evento del Año Internacional de la Astronomía como nodo nacional y como representante de la región, ya que Pineda, además de directora del Observatorio Astronómico, es la presidenta de la Asociación de Astrónomos de Centroamérica.
Al encuentro, que será inaugurado el próximo jueves 15 de enero por Katherine Cesarsky, presidenta de la Unión Astrónomica Internacional, y por el director de la UNESCO, Koichiro Matsuura, asistirán científicos de todo el mundo, incluyendo varios ganadores del Nobel de Física.
Luego habrá una serie de conferencias. A los presentes se les va a permitir tener conexión con algunos lugares remotos. "En la era del conocimiento la clave es la comunicación, hay que hacer redes, ese es el éxito del Internet", dijo Pineda.
