Si jugamos así ante Honduras, lo firmo: Julio Dely Valdés
Suárez ya tiene su defensa ¿Te gustan Muma, Leverón, Sabillón y Maynor?
Olimpia se enfrentará al Marathón
12:08 am - Alexeiev Morales
El Albo mejoró y pudo derribar al Necaxa, de gran rendimiento en el cruce; ahora se le viene el clásico nacional en semis
Honduras
Costurado exactamente como indicaba las medidas, a la clasificación del Olimpia no le falta ni le sobra nada; portentoso primer tiempo, como casi nunca se le vio en la segunda vuelta, golazo de Roger Rojas y dos apariciones de Shannon Welcome que no fueron gol de milagro.
Al final, el 1-0 reivindicó el fútbol, demostró que en el Albo hay buenas intenciones de jugar (cuando quiere, cuando mete pierna, cuando pone ganas) y que Rojitas le gana, lejos, la plaza de titular a Caetano; también, que el Rayo bien pudo ser el vencedor y nadie se hubiera extrañado.
Juego de alta tensión...
Encendidas todas las mechas de las dinamitas, comenzó la combustión de un partido que había dejado una deuda moral tras el 1-1 de Choluteca; el León puso todos los cañones, obuses y morteros por la banda izquierda, donde Javier Portillo le hacía vivir una pesadilla a Nery Medina, el marcador de punta del Necaxa.
Era una sistemática presión del equipo de Danilo Tosello, que purificaba su alma y se decidía a jugar como a todos los olimpistas les gusta. Dos veces decidió mal Roger Rojas antes de llegar al minuto 24, cuando el Rojitas, el orgullo de barrio Betania, por fin la pudo enderezar a meta...
Y toda la jugada ha sido fabricada por Roger. Primero, al presionar al novato Carlos Valle, buen defensa que se dejó ganar por el escenario y que contribuyó grandemente para que el goleador sustituto de Douglas Caetano emprendiera carrera en solitario, mirara venir la salida de John Bodden y, de seguida, cajoneara con una precisión de cirujano para ilusionar al pueblo blanco. Era el minuto 24 y Roger Rojas se convertía en autor intelectual y material del 1-0 para alegría de su fanaticada.
No era la noche de Shannon
El valor superlativo de la Rata Bruschi, Luis Garrido, Boniek García (quien iba de menos a más) y Javier Portillo era el colorido que le devolvía el alma al Blanco. Pero el Rayo de Jorge Pineda insistía en morir de pie. Y Shannon Welcome se atrevía a probar los nervios blancos y la resistencia del poste izquierdo de la meta de Donis, quien repetía en la cancerbería del Más Popular; al 44, una media vuelta del primo de Georgie hizo "clinc" en el metal y a muchos olimpistas se les bajó la presión; pero en la mochila del isleño había otra sorpresita: al 73, después de un grosero error del Chino Tilguath, el ex-Motagua la dilapidó solo, en medio de Bermúdez y Palacios. No se podía creer...
Por entonces, el Albo ya había hipotecado el 1-0 y se resguardaba en las trincheras defensivas. Era muy arriesgado, sí, pero a eso se las jugó Danilo Tosello. Necaxa se encaramaba con lo que podía y los balones al área significaban el acelere del corazón del olimpismo.
Harrison Róchez, al 89, dejó como estatuas a los defensas y enmudeció el Nacional. Pero el guion, que parecía escrito para dramatizar un final de terror, le entregaba la clasificación al Albo. ¡Uf! Fue un juegazo. Digno de repechaje...
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