Listos los precios para Olimpia-Real España
Olimpia vs. Real España: Van a su décima final
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Olimpia sacó la casta de León y es finalista
11:42 pm - Redacción
El Blanco manejó a su antojo el juego, Donis apareció en los ratos clave y al final el Albo hasta lo pudo ganar. Se le viene la Realeza.
Honduras
Decretada la ley de inmunidad contra los goles de Nicolás Cardozo y vacunado contra todas las enfermedades que lo ponen Verde, Olimpia hizo el juego perfecto en el infierno del Yankel Rosenthal, sufrió acaso lo justo y les restregó el pase a la final a todos los incrédulos que vaticinaban un paseo del Monstruo en la serie...
No ha sido para nada un duelo espectacular. Y el León usufructuó el 1-0 de la ida made in Carlos Will. Pero, claro, ayer apareció el Olimpia del impecable linaje y, en la mitad del juego, el Donis Escober de las famosas tardes con el suéter 28.
El Pimpollo pidió prestado el traje de Dios y salvó al León entre los minutos 17 y 51, cuando el Verdolaga se inyectó energía, le dio vida a su cuerpo y se animó a ir por el gol que lo pusiera en la fiesta grande que todos pedían en el norte.
Para recordar, ante todo, el zurdazo que Orvin Paz desvió apenas al 17 (tras una bonita combinación entre Cardozo y Acuña), la tapada de lujo del uno olimpista al 39, luego de un cabezazo del Romario Acuña a escasos cinco metros del cuerpo de Donis, que contuvo con el pecho, y el raspón con las uñas de los dedos del cancerbero blanco a nuevo derechazo de Paz.
No hubo caso...
El Albo jugaba con una pasmosa inteligencia y una extrema aplicación para que, segundo a segundo, se agigantara el morbo y se contaran como pepitas de oro los minutos que la Sinfonía Verde no podía gritar gol ante el enemigo de turno (0-2 en la primera vuelta, 1-0 en la segunda y 1-0 en la ida de la liguilla...).
Ya no valía ni la inclusión de Marco Tulio Vega, Diego Silva y Bani Lozano (con lo que el Verde quedaba con tres defensas y cinco ofensivos), porque Mario Berríos se confundía en la mitad del campo y dejaba al Marathón con uno menos.
Como movidos por un influjo natural, los olimpistas empezaron a botar el estrés, se soltaron y los cambios de Danilo Tosello empezaron a promover la visión de un final totalmente diferente al esperado.
Al 84, una sabrosa armonía entre el Chino Tilguath y Javier Portillo dejó a Roger Rojas con la obligación de rematar con el empeine y atestiguar la primera gran intervención del beliceño Shane Orio, el meta del Monstruo que, al 85, asustó al Chino en un mano a mano que olía a gol blanco. Rojitas, al 91, también se equivocó en la elección del remate y no pudo batir al enemigo.
La cuenta se hizo redonda: 360 minutos sin recibir un gol del Verde. Así, Olimpia volvió a chocar la mano de su habitual presencia en grandes finales y se frota los bigotes para asumir su rol de grande ante España. ¿Será la final de la venganza para el Mundo Olimpia?
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