Edgardo Simovic
Miércoles 30 de noviembre de 2011

El héroe de la final del 2004, recuerda su noche

11:18 pm  - Alexeiev Morales 

Le manda un recado a su amigo Tosello: "Le deseo suerte, pero mi corazón es verde".

El uruguayo celebra la quinta copa del Monstruo en la cancha del Olimpia.
El uruguayo celebra la quinta copa del Monstruo en la cancha del Olimpia. (Redacción)
Tegucigalpa,

Honduras

Si ver el estadio Nacional en un perfecto y sincronizado toque de queda no tiene precio, que Damián Simovic recuerde ese diciembre 19 de 2004, cuando el Verde dejó los miedos en la aduana y se paró como gigante en tierra blanca para arrebatarle al Albo la copa de campeón.

"Olimpia era el favorito. Había salido primero de las vueltas y tenía al máximo goleador, Luciano, y a Danilo Tosello, su arma letal por esa gran pierna izquierda; también estaban Wilson, Jerry, Cárcamo, Rony, Beata... un plantel más poderoso que el nuestro, pero Marathón llegó unido desde el primer minuto, haciendo pressing en toda la cancha", comienza a recordar el bombardero del Monstruo, que tendría enorme protagonismo para firmar la quinta coronación del más popular de la capital industrial.

El Esmeralda había ganado 3-2 en la ida (goles de Milton el Tyson Núñez, Darwin Pacheco y Damián Simovic) y el Albo prolongaba su propia agonía al vencer 1-0 en la vuelta en el Nacional. "Nos fuimos a tiempo extra y Dios me bendijo para anotar esos dos goles que nos dieron el título. A los cinco minutos del suplementario recibí un centro a balón parado de Juan Pedro Yalet y solo la tuve que rozar. Después vino el segundo, tras una combinación entre Genovese, el Tyson y Yalet. Yo le pegué con el alma", trae a la memoria el ahora comentarista deportivo.

Dos grandes amigos...

 

Con 36 años, Simovic ha dejado a un lado los tacos e incursiona en el mundo de la televisión. Los domingos repasa la previa liguera en Staff Deportivo, de Telesistema, y los lunes, miércoles y viernes hace una cuarteta de lujo con los exjugadores Erick Fú, Gregorio Serrano y Luis Guifarro en TVH Internacional. Pero, antes de analizar el clásico nacional desde el punto de vista periodístico, el de Montevideo explica lo que es jugar este tipo de partidos.

"Contra Olimpia siempre querés jugar, son duelos vitales en tu carrera porque te enfrentás al más grande de Honduras; en la calle la gente del Marathón siempre te hacía sentir que ganarle a Olimpia era importante y también el jugador lo sentía así, porque derrotabas al más poderoso. Es un clásico donde juega el orgullo y nadie quiere perder. Me acuerdo que una vez jugué hasta parchado... ja, ja... y otra vez tenía una distensión e hice terapia con vinagre".

Y, por supuesto, en esos combates había un encontronazo especial. Frente a frente dos excompañeros de Tigrillos de Monterrey, equipo que en 1998 ganó el Torneo de Verano del ascenso mexicano y perdió la final para subir a Primera contra el Pachuca: Simovic-Tosello.

"A Danilo lo conocía del 98, cuando fuimos compañeros en México y, antes, cuando lo enfrenté en Uruguay, él jugando para Defensor Sporting. Yo le saqué mucho provecho en México, donde hice muchos goles gracias a sus centros y, lógico, enfrentarlo era un riesgo total, significaba medio gol a balón parado. Ya en Marathón recuerdo que nos cuidábamos de cometer faltas cerca del área, la misión era esa, evitar que a Danilo le quedara una donde nos pudiera hacer daño, aparte que ellos tenían un juego aéreo peligroso, con Cárcamo y Luciano".

Una final sampedrana...

 

Poco después de confirmar que "ganar esa final de 2004 fue lo más lindo que me pasó en mi carrera, es mi mejor recuerdo", Simovic se atreve a pensar como el imparcial comentarista de la TV: "Son partidos difíciles, donde no importa cómo lleguen los clubes. Por momentos Olimpia ha hecho un mal fútbol y siento que le falta contundencia en la ofensiva. Bruschi, Douglas y Rojas no han estado finos, pero también hay que recordar que está en una etapa de transición, no contrató mucho, aunque igual tiene jugadores de colmillo, como Dani, Tilguath y De Souza".

Simovic Ramsés (así es su segundo apellido, como los faraones egipcios) no se quiso despedir sin dar un veredicto: "Para mí la final será sampedrana, se merecen llegar por lo que hicieron ambos clubes en la temporada. Pero estos son partidos que no se pueden predecir, los jugadores se motivan de una manera especial".

Claro. El cierre es al propio estilo del Simovic hincha: "A mi gran amigo Danilo Tosello le deseo suerte, pero mi corazón es Verde".

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