Inseguridad
Miércoles 11 de enero de 2012

Olanchanos siguen a merced de bandas criminales

10:18 pm  - Redacción 

La Operación Relámpago no ha tenido los resultados esperados.

La presencia militar y policial no ha logrado reducir la violencia en Olancho.
La presencia militar y policial no ha logrado reducir la violencia en Olancho. ()
Tegucigalpa,

Honduras

La Operación Relámpago ha sido insuficiente para reducir los índices de violencia e inseguridad en el departamento de Olancho.

Los enfrentamientos armados entre bandas siguen a la orden del día y las muertes violentas se registran con más frecuencia.

Solo en los primeros 11 días del año se reportan 18 decesos en varios incidentes armados, según consta en los informes de la Policía, sin incluir los crímenes que no son reportados.

El clima de inseguridad predomina a pesar de la presencia de militares en retenes instalados en puntos estratégicos y los operativos policiales en las principales ciudades.

Solo el viernes 6 del presente mes se reportaron cinco muertos en tres hechos, uno ocurrió en Juticalpa, donde perecieron un padre y su hijo al ser atacados a balazos.

En el barrio Ojo de Agua de Catacamas se registró otro hecho, donde los mecánicos Wilmer Yasmín Matute Pineda, de 39 años, y Luis Antonio Galindo Valdez fueron acribillados a balazos por malhechores que se conducían en un vehículo.

El mismo día, en la misma ciudad, perdió la vida el joven Jorge Efraín García Zúñiga, de 27 años, sin que se conozcan los móviles.

Constantes balaceras

 

La alegría de los olanchanos y las esperanzas de vivir en un ambiente de seguridad duraron poco tiempo.

Los enfrentamientos armados han continuado en pleno centro de la cabecera departamental y la Policía se muestra incompetente para ejercer control.

La semana pasada, a dos cuadras de la Jefatura Departamental 15 de la Policía Nacional en Juticalpa, se desató un enfrentamiento armado que duró varios minutos, lo que generó un ambiente de pánico entre los residentes.

También el 30 de diciembre del año pasado hombres fuertemente armados ametrallaron una casa en el pleno centro de la ciudad.

La queja de muchos ciudadanos es que los policías, en vez de brindar seguridad, "han vuelto a la carga" con sus actos irregulares. Los uniformados se ensañan con los motoristas buscándoles desperfectos a los vehículos para cobrarles las famosas "mordidas".

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