Por "Impuesto de guerra"
Sábado 17 de diciembre de 2011

Matan a motorista y cobrador en San Pedro Sula

10:03 pm  - Redacción 

Las víctimas fueron interceptadas en el sector de Chamelecón por criminales que les dispararon con un arma nueve milímetros.

Los cuerpos del conductor y el ayudante quedaron al interior de la unidad de transporte en la que trabajaban.
Los cuerpos del conductor y el ayudante quedaron al interior de la unidad de transporte en la que trabajaban. (Redacción)
Tegucigalpa,

Honduras

Jamás imaginaron que en el viaje de regreso que emprendieron desde Santa Bárbara hasta la capital industrial del país encontrarían la muerte.

Se trata del conductor y ayudante de un bus rapidito quienes fueron asesinados en la colonia Morales número dos del sector de Chamelecón. Las víctimas fueron identificados como Miguel Ángel Enamorado Martínez, de 24 años, quien era el conductor del rapidito 1622 de Transportes Pi-lo, que cubre la ruta Sabillón-Centro; y su ayudante Osmar Isaí Quinteros Rojas, de 19 años.

El doble crimen se produjo ayer alrededor de las 5:00 de la mañana en una de las calles de la colonia antes mencionada.

Testigos relataron a las autoridades policiales que el bus rapidito fue interceptado por un vehículo turismo del que bajaron al menos cuatro hombres armados con pistolas, quienes obligaron al conductor y al ayudante a bajarse del carro.

Al parecer, luego de una breve discusión, los criminales les infirieron varios balazos, acabando con la vida de los jóvenes de forma instantánea.

Los dos cuerpos quedaron boca abajo sobre la calle de tierra, a unos pocos metros del bus rapidito en el que se ganaban la vida. Mientras tanto los malhechores, al consumar el crimen, huyeron de la escena a bordo de un vehículo.

Tras escuchar el tiroteo, los vecinos de la zona salieron de sus viviendas para intentar socorrer a los muchachos, sin embargo, ya era demasiado tarde y únicamente dieron parte a las autoridades del hecho criminal.

Pesquisas

Familiares de las víctimas se hicieron presentes a la escena y entre el llanto y la indignación clamaban por un alto a la violencia. Uno de los parientes de los infortunados, que por temor no reveló su nombre, dijo que los jóvenes hace dos semanas habían sido amenazados a muerte por una banda de la zona que se dedica a cobrar el impuesto de guerra a los transportistas.

“Los delincuentes les habían puesto una fecha para pagar la cuota por el impuesto de guerra, pero ellos se habían atrasado y como no pudieron pagarla los mataron”, dijo uno de los dolientes.

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