Medidas de austeridad
Jueves 15 de marzo de 2012

Cardenal pide al gobierno bajar impuestos a gasolinas

10:28 pm  - Verónica Castro 

Centrales obreras a reunión de emergencia para analizar reajuste al salario mínimo por escalada de precios en productos y servicios que provoca el aumento a los derivados del petróleo

El intenso consumo de derivados de carburantes se debe a un incremento permanente de la flota vehicular en el país.
El intenso consumo de derivados de carburantes se debe a un incremento permanente de la flota vehicular en el país. ()
Tegucigalpa,

Honduras

El cardenal óscar Andrés Rodríguez, la máxima autoridad de la Iglesia Católica en el país, dijo ayer que una de las formas en que el gobierno del humanismo cristiano puede ayudar al pueblo que sufre por el alto costo de los combustibles es solidarizarse reduciendo los impuestos que obtiene por derivados del petróleo.

“Claro que es una situación mundial, pero deberíamos buscar otro tipo de soluciones”, señaló el jerarca de la iglesia al referirse a esta situación que agobia a la población mundial; no obstante, llamó al gobierno a orientar sobre el ahorro y buscar los mecanismo para favorecer un poquito más a los consumidores.

“Si es necesario voy a entrar en un tema que conozco poco”, dijo al agregar que hay que “reducir tal vez el ingreso que tiene el Estado por cada galón de gasolina”.

El cardenal señaló que si bien es cierto tocar los ingresos que obtiene el Estado mediante los combustibles es un tema complicado, ya que “los impuestos son la manera de como el presupuesto de una nación puede dar el ancho, y si los impuestos se bajan lógicamente no tendrán presupuesto para hacer obras”, pero el gobierno debería ser solidario compartiendo esta carga.

Por eso, destacó: “No digo quitar los impuestos, pero por ejemplo compartir un poco de austeridad con todos los consumidores, eso sí es posible”.

Analistas económicos estiman que el gobierno hondureño recauda en impuestos a combustibles más de 6,000 millones de lempiras.

Reunión de emergencia

Por otra parte, los constantes incrementos al precio de los combustibles que consumen los hondureños y el efecto que causan en el pueblo tienen alarmado al sector obrero, que hoy se reúne para analizar una propuesta que busca un ajuste salarial.

Tras las negociaciones entre obreros y empresarios a principios de enero, se acordó un ajuste al salario mínimo entre 5.6 y 7.5%, traducido en unos 300 y 650 lempiras.

Sin embargo, estos 11 aumentos consecutivos al precio de los carburantes ya consumieron ese aumento, afirmó ayer José Luis Baquedano, secretario general de Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH).

“Con estos últimos incrementos que se han dado, el ajuste al salario mínimo se ha consumido ya en estos primeros dos meses, porque estos alzas afectan a quienes tengan o no vehículos”, indicó.

Con el precio actual de los combustibles, un capitalino apenas puede comprar un poco más de seis galones de gasolina superior, unos siete galones de regular y siete y medio de galones de diésel.

Sin embargo, en la región de Olancho, donde la mayoría de sus habitantes se dedican a la agricultura y por lo tanto el salario mensual acordado para este año es de 4,612.61 lempiras, el ajuste es consumido en un monto menor, ya que este es uno de los lugares donde más caro se cotiza el combustible, a 100.05 y 100.14 lempiras, en los casos de Dulce Nombre de Culmí y San Esteban, respectivamente.

Más carga para el pueblo

Las alzas en el precio de los derivados del petróleo tienen un efecto multiplicador en la macro y microeconomía, así como en la economía familiar.

En ese sentido, los temas que motivan la reunión de emergencia de las centrales obreras del país son salario mínimo, inseguridad y el impacto de los combustibles mediante la facturación eléctrica, que dentro de 15 días vendrá con un ajuste de 4.5 por ciento por concepto de ajuste por combustible, así como el efecto en la canasta básica.

La petición al gobierno se orientará en una revisión al salario mínimo, explicó Baquedano al detallar que los productos de la canasta básica, así como los insumos y servicios, “presentan alzas que hacen necesario un reajuste salarial”.

Honduras tiene, según un informe del Sistema de Integración Centroamericana (Sica), la canasta básica más alta de la región al sobrepasar los 6,678 lempiras, equivalentes a más de 350 dólares.

Mediante el informe titulado “Datos de seguridad alimentaria nutricional y agricultura familiar”, el organismo regional hace una comparación por países y concluye que la mayoría de naciones del istmo tiene una canasta básica que vale entre 270 y 300 dólares estadounidenses.

 El Sica resalta que existe un contraste con dos países extremos: Honduras se encuentra encima de 350 dólares y El Salvador está debajo de 200.

Incluso en países como Nicaragua, el costo de la canasta básica se encuentra entre 270 y 280 dólares, según el informe. En otras naciones, como Costa Rica, el precio de los alimentos ronda casi los 250 dólares versus un salario mínimo en el sector agrícola que es de aproximadamente 450 dólares.

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