Andrés Víctor Artiles, exlíder obrero
Lunes 30 de abril de 2012

Liderazgo acomodado y una asamblea inactiva debilitan el sindicalismo en Honduras

02:54 am  - Redacción 

Ahora le dan más importancia a un sindicato apegado a un partido político o a una ideología. Han surgido organizaciones belicosas en cuyas luchas la anarquía sustituyó a la estrategia

  • Desde 1990, el movimiento sindical hondureño atraviesa una crisis de credibilidad que afecta la organización de los trabajadores.
  • Andrés Víctor Artiles dirigió el movimiento obrero de 1954.
Tegucigalpa,

Honduras

Actualmente “hay una dirigencia sindical acomodada, corrupta, y una asamblea inactiva”, lamentó Andrés Víctor Artiles, ese gran líder que condujo a los trabajadores de la Standard Fruit Company en la huelga de 1954.

Sus 35 años de lucha por las reivindicaciones de la clase trabajadora le dan a Artiles la suficiente autoridad moral para criticar el actual liderazgo del movimiento obrero, donde algunos de sus miembros —de la noche a la mañana— aparecieron como terratenientes y otros como hacendados, montando caballos de pura sangre.

La huelga de 1954 constituye el nacimiento de un sindicalismo que florece a través de los años y se forja una gran imagen mediante sus grandes luchas.

El sindicalismo nace exigiendo mejores condiciones de vida para la clase trabajadora, comenzando por el aspecto económico, el trato humano, condiciones de salud, de educación, porque en las bananeras solo se educaban hasta tercer año.

Sobre si el sindicalismo nació ideologizado, Artiles expuso que en el lado de la Standard no nace ideologizado o influenciado, “sí puedo decirle que de vez en cuando iban los activistas del PRH (Partido Revolucionario Hondureño), pero no influenciaban tanto, sí tenían mayor influencia en el lado de El Progreso y La Lima donde había mayor concentración de los trabajadores de la Tela (Railroad Company), consideraban que ese era el lugar adecuado para poder adoctrinar a los trabajadores”.

Vino la huelga, quisieron los comunistas controlarla pero no pudieron, porque la mantuvieron bajo control los propios trabajadores aún sin saber mucho de sindicato.

“Yo le pregunté una vez a Rigoberto Padilla Rush, por qué ellos siendo promotores de movimientos reinvidicativos no habían tomado la dirección del sindicato, lo que me contó es que ellos no estaban preparados para manejar el sindicato, sino para manejar el país.

Como partido el propósito de ellos era el poder político”. A partir de la huelga del 54 empezaron a regularse las condiciones de trabajo entre el patrón y los trabajadores organizados. Julio Lozano Díaz, quien sustituyó a Juan Manuel Gálvez en la presidencia, pidió el asesoramiento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ellos mandaron un experto que laboró con abogados hondureños redactando la Carta Constitutiva de Garantías del Trabajo, y esto fue lo que dio lugar a que los trabajadores empezaran a tener derechos, era el nacimiento del Código del Trabajo.

Después de la Carta Constitutiva vienen otros técnicos de la OIT y empiezan a hablar sobre organización sindical, la Ley de Organización Sindical, la Ley de Contratación Colectiva, la Ley de Contratación Individual, todas esas leyes se van sometiendo al Congreso y se aprueban.

Pero cuando llega a la presidencia Ramón Villeda Morales agrupa todos esos decretos en una sola ley y crea el Código del Trabajo, donde se estipulan las conquistas de vacaciones, tiempo por enfermedad, por accidente, entre otros.

En los años 80, “nosotros consideramos que el sindicalismo de aquella fecha era de lucha y era necesario fortalecerlo. Mi preocupación en los 35 años de movimiento sindical fue educar a los trabajadores, ofrecimos e impartimos permanentes seminarios y eso ayudaba grandemente a formar las bases, que es lo más importante”.

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Edición Impresa      23/04/2014

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