Exclusiva El Heraldo
24 de Octubre de 2014

Honduras: Así son las celdas en el Comando Cobras y en el Batallón

12:16AM  - Redacción 

EL HERALDO le muestra imágenes exclusivas de cómo permanecen los reclusos en el Comando Especial Cobras. Puertas y paredes recubiertas de acero resguardan la seguridad de los detenidos, que duermen en planchas de cemento

SERIE 5/5

Tegucigalpa, Honduras

El panorama que ven sus ojos está limitado a las cuatro paredes blancas que los rodean y al piso de granito que pisan.

Reposan en una dura plancha de cemento que intenta ser más cómoda con una colchoneta de apenas un par de pulgadas de grosor. Así transcurren los días de los reclusos que permanecen en el Comando Especial Cobras, en Tegucigalpa.

La escena es muy parecida para quienes permanecen recluidos en el Primer Batallón, también ubicado en la capital de la República, y el Tercer Batallón en Naco, Cortés. Los tres conforman los Centros de Detención Preventiva y que en su totalidad suman 26 celdas.

Fue mediante la publicación en el diario oficial La Gaceta que el Consejo Directivo del Instituto Penitenciario certificó el acuerdo del punto tres de la sesión ordinaria celebrada el 7 de abril del 2014, consignada en el acta 001-2014, donde se establece la creación de 10 celdas en el Primer Batallón, 10 en el Tercer Batallón y seis en los Cobras.

Esta medida forma parte de una acción que va a la par del combate a la corrupción, al crimen organizado y al narcotráfico, emprendido por las autoridades en este año.

El argumento utilizado para aprobar estos establecimientos provisionales de reclusión fueron el hacinamiento en las cárceles del país y la inseguridad dentro de las prisiones.

Alta seguridad

Las autoridades afirman que estos tres Centros de Detención Preventiva son de alta seguridad ya que tienen un control total de los reclusos, quienes no gozan de las libertades que tienen los reos de los otros 24 centros penales del país.

Estos reos, acusados por delitos vinculados al crimen organizado y actos de corrupción en perjuicio de la administración pública, solo tienen una hora diaria para recibir los rayos del sol, no tienen visitas a diario y las mismas son autorizadas por un juez.

No se les permite tener aparatos electrodomésticos, sus llamadas telefónicas son controladas por las autoridades carcelarias. Estos selectos reclusos duermen en camas de cemento con una colchoneta de cinco pulgadas de grosor, su celda cuenta con sanitario, ducha y lavamanos. Además comen de la misma comida de los militares y de los policías, según sea el lugar de su reclusión.

EL HERALDO tuvo acceso exclusivo a imágenes que muestran el interior de las celdas del Escuadrón Cobras, en donde dos líneas de tres celdas cada una, están divididas por un pasillo de metro y medio de ancho. Las pesadas puertas de acero son cerradas con grandes candados y el único medio para comunicarse con las personas es cuando se abre una ventanilla, por la que le pasan la comida, la cual permanece cerrada prácticamente todo el día.

Estas celdas, pintadas en blanco hueso, no tienen ventanas con vista al exterior, por lo que los reclusos pierden la noción del tiempo al no saber cuando es de día y cuando de noche. El único momento en que logran saber la hora es cuando son llevados a un patio techado para que reciban los rayos del sol a través de una ventana.

A diferencia de los otros dos centros de detención, el de los Cobras está blindado ya que entre sus paredes se han colocada láminas de acero, así como en el techo, además de ser monitoreados por 16 cámaras de seguridad que permanecen encendidas las 24 horas del día.

Estas celdas aprobadas por el Consejo Directivo del Instituto Penitenciario son similares a las 110 que se construyeron en la denominada cárcel de máxima seguridad en el valle de Támara, que actualmente está de adorno.

Los 26 calabozos de concreto levantados en las instalaciones militares y policiales, cuyas medidas rondan entre los dos metros de ancho por tres de largo, representan un encierro desesperante que muy pocos reos han vivido en este país, pero que es común en las cárceles de Estados Unidos, el destino final de varios que ocupan estas bartolinas.

Vigilancia

Ante el temor de que en estos sitios carcelarios se violenten los derechos humanos de los detenidos, el Comité Nacional de Prevención contra la Tortura y Tratos Crueles Inhumanos o Degradantes (Conaprev) y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) mantienen una vigilancia permanente.

Las reglas establecidas para la operación de estos tres sitios de encierro también son bastante restrictivas, a lo que no se acostumbran los presos, sus abogados y los familiares. Las limitaciones han llevado a que ciertos defensores se quejen ante el Conadeh y el Conaprev argumentando violación de derechos humanos de sus clientes.

El lunes de esta semana, en una impresionante movilización, una docena de jóvenes abogados defensores de la familia Valle Valle -a la que Estados Unidos le sigue juicio por narcotráfico- acudieron al Conadeh porque consideraban que a sus defendidos, encerrados en ese momento en las celdas de los Cobras, se les estaba violentando ciertos derechos como el ingreso de un médico, el poder dialogar con sus clientes y la restricción de las visitas de los familiares.

Provisionales

Roberto Herrera Cáceres, titular del Conadeh, sostuvo que las autoridades penitenciarias tomaron todas las previsiones para la creación de celdas en estas tres instalaciones (dos militares y una policial).

Esto responde al hacinamiento que hay en los centros penales. “Yo entiendo que son medidas de carácter provisional porque los centros militares no pueden ser prisiones permanentes”, añadió.

A su criterio, el aumento de las capturas va agravando el problema de hacinamiento que existe en las cárceles, y ante la falta de una construcción que culmine pronto, se están estableciendo estas medidas. Otra cosa es que los tipos de delito que han cometido las personas capturadas requiere de medidas de mayor seguridad, dijo.

Para el titular del Conadeh, existen delitos de alta peligrosidad y al interior de la cárceles hay problemas entre los detenidos, las maras y los denominados paisas. El manejo de esa población es muy complicada, y a esto hay que agregar el tema del crimen organizado y el narcotráfico, que requieren otro tipo de medidas.

Tantas cosas que para la sociedad es mejor tener centros provisionales, donde se pueda tener mayor seguridad para las personas, pero al mismo tiempo el Estado debe adquirir una mayor claridad en cuanto a las responsabilidades que tiene.

“Nosotros como comisionado estamos visitando constantemente esos centros, estamos viendo cómo están las personas en esas celdas de los batallones y de los Cobras. Incluso, las familias están viniendo aquí a preguntar porque se les está negando el derecho a la defensa, a las visitas, y ahí vamos con ellos”.

Estas celdas, por ser temporales, no son centros especialmente construidos para eso, sino que han sido habilitados. “Nosotros estimamos que deben ser centros provisionales que no deben adquirir un estatus de permanencia”, dijo Herrera Cáceres

Por su parte, Orle Solís, comisionado de Conaprev, precisó que la decisión de habilitar estas instalaciones militares y policiales como centros de detención fue más que todo por asuntos de seguridad.

“Tengo entendido que esta decisión la tomó el presidente (Juan Orlando Hernández) y las autoridades por la situación delicada que está pasando el país en materia de seguridad”, afirmó.

Sobre las condiciones adecuadas de las celdas, Solís señaló que las instaladas en los Cobras no tienen entrada de luz solar y, de acuerdo a las normas internacionales, por lo mínimo una hora al día, el privado de libertad debe ser sacado al sol. Por lo demás, las condiciones son adecuadas, sostuvo el comisionado.

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