Impacto en la educación
22 de Julio de 2014

Migración de niños dispara la deserción

12:40AM  - Redacción 

Durante los últimos meses las aulas se han ido quedando sin alumnos porque decenas de niños van camino a EE UU. Preocupados, docentes escolares de Valle temen que, al ritmo en que marcha el abandono, en muy poco tiempo las aulas queden completamente solas.

Nacaome, Valle, Honduras

La deserción escolar de decenas de niños que emprenden el viaje a Estados Unidos se ha convertido en una especie de epidemia que golpea a la mayoría de los centros educativos de las comunidades ubicadas a lo largo de la línea fronteriza con El Salvador.

En este sector, siempre ha habido uno que otro caso de abandonado de clases, pero este año la situación se incrementó a tal extremo que en algunos centros educativos los docentes temen que las aulas queden totalmente vacías.

Aquí, muchos de los escolares no solo dejan los centros de enseñanza motivados por la unión con sus padres que están en Norteamérica, sino también por el temor a que en cualquier momento sus escuelas les cayeran encima o por el cansancio de recibir clases en condiciones antipedagógicas.

El Centro Básico Doctor Ramón Rosa, en la comunidad de El Zapote, Goascorán, donde solo en la primera quincena de mayo de este año desertaron 14 niños, es una muestra de ello. Según sus mentores, esto es una evidencia del fracaso de los gobiernos en cuanto a la atención de los menores, así como de la infraestructura de los centros de enseñanza.

A los visitantes les resulta indignante ver cómo en este centro básico se forma el futuro de una comunidad y de un país. Aquí los estudiantes con una mano sostienen el escritorio de su silla y con la otra escriben; mientras que los maestros buscan la mejor parte que queda del pizarrón para impartir su clase.

En verano, el calor agobia a los estudiantes, mientras que en invierno las maestras se ven obligadas a sacar a los niños de algunas aulas por el temor de que el techo, carcomido por la polilla, se derrumbe y les caiga encima. “Con todo esto, más la migración, nosotras estamos preocupadas, la matrícula de por sí es baja”, dijo Marsella Juárez, directora del centro educativo.

En este sector fronterizo, el discurso gubernamental y la realidad juegan un brusco contraste. Mientras por una parte se habla de desinsentivar la migración y de una fina atención a los retornados, muchas escuelas están olvidadas y en condiciones deprimentes generando un ambiente que fomenta la deserción escolar, que a lo largo de los municipios fronterizos alcanza niveles alarmantes.

Por la pobreza y el olvido, El Zapote es una comunidad donde las personas van y vienen en su intento por llegar a Estados Unidos; aquí los deportados son muchos, a tal grado que hasta organizaron su propio equipo de fútbol que cada semana es reforzado con nuevos integrantes, contó una maestra.

Abandono

Aparte de los 14 niños que la primera quincena de mayo reciente abandonaron el Centro Básico Ramón Rosa, en la comunidad de El Zapote; el 14 de junio de este año, Azucena Ortez Baca, directora de la Escuela Rural Mixta La Independencia, de la comunidad de La Orilla, Goascorán, también notificó a la distrital que la matrícula disminuyó por la inmigración a otro país y por cambio de domicilio. Entre febrero y junio, de esta escuela se fueron ocho menores.

Asimismo, en el Centro Básico Policarpo Bonilla, de la comunidad de El Chorro, Goascorán, solo en la jornada de la mañana se registra la deserción de al menos cuatro niños que recientemente emprendieron el camino hacia Norteamérica.

Mientras tanto, Rony Fúnez, alcalde de Aramecina, manifestó que en una reunión el director distrital de Educación le informó que solo este año, en las escuelas de este municipio han desertado 28 niños que también salieron rumbo a Estados Unidos, sin comunicarlo a sus maestros.

“Yo no soy partidario de la desintegración familiar, mire, después de cinco años de estar solo, tanto la esposa, los niños, quieren ver a sus papás. A pesar de eso no es recomendable que las mujeres agarren a sus niños y se vayan, hay que pensar que la riqueza material no construye, dependemos tanto del dinero, necesitamos trabajar, pero arriesgar nuestras vidas y la de nuestros hijos para llegar a tener más no es adecuado. Hay que pensar en la estabilidad familiar, en la educación”, meditó el edil.

Lastimosamente estos pueblos habían estado abandonados. Aquí hay muchos jóvenes profesionales, pero como no hay trabajo se van para Estados Unidos y allá, por muy barato que le paguen al ciudadano, tiene una forma de cómo sacar adelante a la familia, sostuvo Fúnez.

Asimismo, en la Escuela José Cecilio del Valle, ubicada en Playitas, municipio de Alianza, también hay una gran preocupación de los maestros por la alta incidencia de deserción. Solo este año lectivo, en este centro de estudios han abandonado las aulas cinco niños y otra cantidad similar está por viajar, “varios padres ya nos dijeron que pronto van a salir con sus hijos”, aseguró el maestro Gerardo Cruz, a cargo de primer y sexto grado en este centro educativo.

“La situación es preocupante, pues las escuelas están quedando vacías”, agregó. La situación es tan real que aquí el primer grado solo tiene nueve alumnos y en sexto solo hay seis.

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