Lás de 1,000 crías de tortugas parlama, protegidas por organizaciones ambientalistas y entidades públicas, fueron liberadas durante el fin de semana en una playa del Pacífico sur de Guatemala. La jornada, en la que participaron cientos de personas, entre científicos, funcionarios, miembros de la comunidad y público en general, tuvo lugar en playa Monterrico, en el departamento de Santa Rosa, unos 130 km al sur de la capital guatemalteca.
La directora del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) de Guatemala, Claudia Santizo, explicó que la playa Monterrico es uno de los 23 "tortugarios" que hay en el país, dedicados a cuidar los desoves de especies como baula, carey, parlama, verde, negra y cabezona, todas ellas especies en peligro de extinción.
Durante la temporada 2008-2009, precisó la funcionaria, se protegieron unos 152,800 huevos de parlama, una parte de los cuales dieron origen a las tortuguitas liberadas el pasado fin de semana.
"Las tortugas pasan casi toda su vida en el mar, pero tienen la peculiaridad de que nacen en tierra firme y al nacer reconocen su lugar de nacimiento para regresar a depositar huevos para preservar su especie", afirmó Santizo.
Luego de pasar los huevos bajo la arena durante 45 días, las crías salen para buscar su retorno al mar, donde pasan las primeras y más críticas horas de su vida, aprendiendo a obtener alimentos y poniéndose al salvo de los reptiles.
Este año se registró el retorno a las costas guatemaltecas de la tortuga baula, por lo que se aprovechó para resguardar el 100% de los huevos y fortalecer las medidas de control y seguridad a fin de aumentar las posibilidades de sobrevivencia de esta voluminosa especie.
ACTIVIDADES ECOTURÍSTICAS. Las autoridades conservacionistas relataron que las crías en el Caribe deben abrirse paso en las corrientes del Golfo, que están llenas de plantas acuáticas.
Ahí las jóvenes tortugas encontrarán una amplia fuente de alimento y pocos depredadores.
"Después de varios años de flotar en el mar, las tortugas pueden regresar a las aguas cercanas a la costa donde podrán pasar su juventud, pero no será sino hasta su edad adulta, es decir, al tener seis u ocho años, que alcanzan su madurez sexual", explicó Santizo.
"Una hazaña sorprendente de las tortugas marinas es su habilidad para migrar y después regresar a la misma playa donde nacieron para anidar", agregó.
Entre las actividades del fin de semana también hubo competencias deportivas, de esculturas de arena relacionadas con las tortugas y excursiones ecoturísticas a las áreas donde se reproducen estas especies, como el manglar.
