Aguas dulces en riesgo por deshielo
Washington contra terrorismo “made in USA”
Cultivo de ostra japonesa da esperanza a pescadores
11:02 pm - AFP
Un grupo de salvadoreños se aventuró a cultivar la exótica ostra japonesa del Pacífico y hoy están viendo el fruto de su trabajo.
El Salvador
Agobiado por los escuálidos resultados de la pesca artesanal, Jorge Medrano decidió hace dos años dejarla para lanzarse a lo que en aquel momento no era más que una aventura: el cultivo de la exótica ostra japonesa del Pacífico.
Medrano, un pescador de 22 años de la isla Conchagüita, ubicada unos 270 kilómetros al sureste de San Salvador, se asoció con otros cuatro pescadores de su comunidad para iniciar esta empresa, en el marco de un proyecto de cooperación entre El Salvador y Japón.
El programa denominado "Mejoramiento de la calidad de vida de los pescadores artesanales" involucra a expertos de la Agencia Internacional de Cooperación de Japón (JICA), que capacitaron a biólogos de un centro estatal acuícola que reproduce la especie en un laboratorio.
En una primera fase regala la "semilla" de ostra a los pescadores, luego, con los recursos obtenidos de la primera cosecha, estos vuelven a comprar las ostras bebé para seguir con el cultivo.
"Estábamos convencidos de que la pesca artesanal jamás nos iba a cambiar la vida", asegura Medrano, que ahora dirige un nutrido grupo que incluye a muchos miembros de su familia.
"La tarea al principio fue dura, pero gracias al apoyo de la cooperación japonesa, ahora podemos decir que tenemos una mejor forma de ganarnos la vida cuando la pesca no sirve", declaró a la AFP este joven de piel quemada por el sol.
La primera camada de ostras adultas dejó un ingreso de unos 5,000 dólares en 2010, pero ahora la tarea se ha vuelto más relajada y con la experiencia acumulada, Medrano y sus socios esperan obtener mejores ingresos.
El cultivo de la ostra del Pacífico u ostra japonesa, cuyo nombre científico es Crassostrea gigas, se efectúa en bolsas cilíndricas de malla fina llamadas "linternas", donde se depositan los "moluscos-semilla" de apenas cinco milímetros, a unos ocho metros de profundidad.
Estas "semillas" ya han sido producidas previamente en un laboratorio del Centro de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura (Cendepesca).
Después de ocho meses de cuidados, los apetecidos moluscos alcanzan un tamaño promedio de ocho centímetros y están listos para la venta. El comerciante mayorista que le compra a Medrano y sus compañeros los paga a cuatro dólares la docena.
A un costado de la isla Conchagüita, donde sopla una insistente brisa marina, se aprecian las boyas que sostienen las linternas atadas unas a otras en hilera por un largo cordón.
Cada 15 días, los pescadores anclan su lancha en el centro del cultivo y sacan las bolsas para limpiarlas de organismos parásitos, como el caracol depredador que, por su abundancia, puede envolver la ostra con lo cual impide que se abra para alimentarse mediante la filtración.
"La limpieza es un trabajo sistematizado que requiere de mucha observación. En época de lluvia los pescadores deben monitorear la salinidad en la primera capa del mar con el fin de bajar las bolsas a niveles de profundidad donde el agua tenga los niveles de sal requeridos", explicó a la AFP el biólogo Saúl Pacheco.
"A mejor manejo del área de cultivo, mejor será la producción", que puede llegar hasta un 60% de ostras de tamaño uniforme, destacó.
Máximo aprovechamiento.
Con las conchas de las ostras, que son devueltas por el restaurante de San Salvador donde se consumen, la voluntaria japonesa Saori Tenjin enseña a las mujeres del municipio Meanguera del Golfo a elaborar objetos de bisutería y artesanías que son vendidas a precios de entre uno y dos dólares.
Tenjin, de 24 años y oriunda de Kumamoto, sur de Japón, pasó un examen y luego un curso de español de dos meses en su país y uno en El Salvador para calificar como voluntaria.
La japonesa llegó en marzo a Meanguera del Golfo, una isla de 2,398 habitantes, de la que se declara "estar encantada", y para registrar la experiencia escribe un diario personal que tituló "Mi vida con meanguerenses".
"Nos satisface compartir nuestra experiencia y desarrollo de Japón para mejorar la vida de la población pobre de estas islas del Golfo de Fonseca con la ostra del Pacífico", resumió el subdirector de JICA, Kenji Kaneco, a la AFP.
comentadas
vistas
- Blogs
- Apuntes
- Archivos
- Horóscopo
- Boletín de Noticias
- Cines
- Traductor
- Oficinas de Gobierno
- Consulados
- D & N