Violeta Parra
Sábado 04 de febrero de 2012

Sus letras no han muerto...

10:20 pm  - Yanivis Izaguirre 

Este 5 de febrero se cumplen 45 años del fallecimiento de la mujer que le dio gracias a la vida y que destacó por sus canciones de pensar poético y político.

Tegucigalpa,

Honduras

Si el sueño de un cantautor es que sus letras perduren en el tiempo, entonces Violeta Parra puede darse por satisfecha.

A 45 años de su fallecimiento, aquel aciago 5 de febrero de 1967 en el que se suicidó, todavía se escuchan las canciones de esta intérprete considerada como la fundadora de la música popular de Chile y, no solo eso, también su voz, su guitarra su folclore cobran vida a través de sus hijos Ángel Parra (músico, guitarrista, cantautor y escritor) e Isabel Parra (músico, guitarrista, compositora y escritora). El talento también se extiende a sus nietos, y se complementa con su hermano, el poeta Nicanor Parra, actual Premio Cervantes.

La madre del folclore latinoamericano.

Sus éxitos se han escuchado en varios países. Muchas de sus composiciones han sido interpretadas por artistas de la talla de Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Raphael, Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Óscar Chávez (vocalista de Café Tacuba), Soledad Bravo, la cantante de Aterciopelados, Andrea Echeverri, Juanes, Shakira, Mercedes Sosa, Fito Páez y Laura Pausini, por mencionar algunos.

Joaquín Sabina le dedicó el último tema de su disco: "Vinagre y rosas" (2008), la canción se titula "Violetas para Violeta".

Un hito en la música.

Violeta Parra tiene admiradores en diferentes partes del mundo, y Honduras no es la excepción. Tal es el caso del reconocido cantante nacional Guillermo Anderson, quien no dudó en responder algunas preguntas acerca de la obra musical de esta cantautora chilena.

"La música de Violeta Parra surgió en un momento histórico, donde la identidad musical latinoamericana reclamaba un espacio. Violeta fue una innovadora que encontró una forma de hacer canción en la que hizo que se unieran los elementos de la canción tradicional chilena, la poesía y el pensamiento político; ella tuvo la gran capacidad de combinar esos elementos y creó canciones de una gran calidad musical y lírica sin caer en el panfleto. Muy pocos cantautores de mi generación pueden decir que no fueron influenciados por su genialidad", ahondó Anderson.

Según el artista hondureño, existe la música folclórica "de museo" y la música folclórica que está viva y cambiando constantemente. La folclórica debe ser un tipo de música con la cual el pueblo se identifica. "En nuestro país no se estimula la producción de lo que llamamos ‘música folclórica’, de manera que la identificación con esta es meramente un recuerdo de algo que cantábamos en la escuela. Nuestra música folclórica mestiza quedó estancada en un repertorio. Nadie compone ni graba canciones nuevas en ese estilo y solo se difunde cuando bailan los grupos de las escuelas o en programas de temática nacional, como música de fondo. Lo mismo con nuestros conjuntos de cuerdas del interior, con raras excepciones se dedican a reproducir canciones mexicanas, porque también nunca se les ha estimulado para que escriban o graben temas originales. La única música folclórica que está constantemente cambiando y se graba es la garífuna, pues los grupos nacionales han encontrado que tocando y grabando punta se puede generar ingresos y vivir modestamente de la música".

Gracias a la vida, un tratado filosófico. 

"Gracias a la vida" es considerada como un himno por los seguidores de Violeta Parra; ella se suicidó al año de publicar esta canción.

Esta melodía, según la define Anderson, es una especie de decálogo de las cosas por las cuales debemos agradecer todos los días. Es un tratado filosófico, un recordatorio de que la vida vale la pena vivirla, "por ello resulta irónico y muy triste que Violeta se haya suicidado...".

Para este talento nacional, "Gracias a la vida" es precisamente su canción favorita de Parra, por ser una melodía completa y "llena de eso mismo: de vida".

Es importante reconocer que Violeta Parra, además de ser compositora de grandes canciones, fue una folclorista que recogió miles de canciones de todos los rincones de Chile a través de su vida.

Violeta también fue pintora, ceramista y hacía sus propias arpías (que son especies de diseños sobre tejidos).

Fue una pensadora y luchadora incansable para dar a conocer el folclore chileno en todo el mundo. Violeta Parra está presente con todo eso, "sus canciones solo son la punta del iceberg de una personalidad extraordinaria", describió Anderson.

Poesía, ingenio y política, gran mezcla.

Estos elementos forman parte de las composiciones de Violeta Parra, una mezcla que parece no tener cabida (comercialmente hablando) en las compañías discográficas del momento.

"Hay que partir del hecho que las compañías discográficas como las conocíamos ya no existen. Con la excepción de un par de géneros musicales, la venta del CD ya no significa un ingreso para los artistas ni las grandes compañías. Son los medios como la radio y la televisión los que hacen el papel de lo que antes fueron las disqueras. Si analizamos cómo se ha desarrollado la historia vemos en ella ciclos; la canción con poesía y contenido social no parece tener cabida en este momento y parece estar lejos de encontrar un espacio. En la década de los 60 y 70 muchos artistas de contenido social significaron ventas millonarias en discos a muchas compañías. Siempre que se da una tendencia que le produce millones a los medios, sin importar el contenido, no vacilan en difundirla", analizó el cantante.

La biografía de esta cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista es extensa, pero tratamos de resumir un poco de esta mujer que representó la música folclórica de su natal Chile para el mundo, con el propósito de que sus letras y música en las que se mezcla poesía, ingenio y compromiso social nunca pasen al olvido.

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