Honduras
.Con la tímida luz del sol, a eso de las 5:30 de la mañana llegó el primer votante al instituto José Antonio Domínguez de Campamento.
Se llama óscar Banegas, tiene 40 años y un porte de atleta que le han dado varios años de trabajo en el campo.
“Me dedico al machete”, me dice, haciendo referencia a su trabajo.
Con la insignia del voto tatuado en el dedo relató alegremente lo que significa para él la mañana del domingo 29 de noviembre.
“Me desperté tempranito, tenía muchas ganas de votar, es que hay que hacerlo y no tener miedo porque aquí el que decide es el pueblo”, comentó.
A su lado está la joven Andrea Estrada, con mirada de inocencia le da color a su primer voto: “lo tenía decidido desde hace mucho tiempo. Espero que el candidato que escogí sea el indicado y que traiga paz a este país”, contó. “Yo quiero que mi voto cambie el rumbo de este país”, agregó.
Mientras... en Guaimaca
A unos kilómetros de distancia, camino a la capital, se encuentra Guaimaca.
El pueblo, con capacidad de llenar más de 20 urnas, recibió con alegría la mañana de votaciones.
Poco a poco y de forma tímida se fueron acercando los electores a la escuela 21 de Noviembre.
Talanga, pintada de orgullo
El recorrido de EL HERALDO por el norte de Francisco Morazán finalizó en la próspera Talanga.
Nos reciben altoparlantes que no mencionaban candidato, al contrario, tenían música y comida para el cansado hondureño caminó para llegar al centro de votación.
A la entrada del centro básico República de Ecuador llamó la atención doña Alicia, una señora discapacitada de 75 años.
En silla de rueda, doña Alicia votó nuevamente y con entusiasmo dijo: “ya perdí la cuenta”, pero aseguró que espera que su voto sea más especial que nunca.
Del pacífico recorrido por estos rincones de Honduras quedó impreso en la memoria el fervor de los hondureños, quienes han salido a la calle (sea de tierra o de pavimento) para votar una vez más y darle “un mejor futuro al país”, como dijo don óscar Banegas en Campamento.
