Honduras
.El presidente del Congreso Nacional, José Alfredo Saavedra, fue enfático ayer al advertir que nadie, ni la Organización de Estados Americanos (OEA), puede imponerle una dinámica o un plazo al órgano legislativo para que se pronuncie sobre la restitución del ex presidente Zelaya.
Saavedra reaccionó en esos términos ante las declaraciones del secretario general de la OEA, Miguel Insulza, quien amenazó con no enviar observadores si el ex presidente Manuel Zelaya no es restituido antes del 29 de noviembre.
"Ni la OEA ni ninguna otra organización nacional o internacional, pueden imponerle una dinámica al Congreso Nacional, vivimos en un estado de derecho... yo creo que la dignidad de los hondureños no debe ser mancillada por nadie en el sentido que, desde afuera, quieran imponer lo que en el acuerdo Tegucigalpa-San José no se estableció", dijo tajantemente Saavedra.
El acuerdo Tegucigalpa-San José establece que será el Congreso, previa consulta con la Corte Suprema de Justicia, el que determine sobre la posibilidad o no de restituir a Zelaya en el poder.
El acuerdo firmado establece que la decisión del órgano legislativo deberá ser respetada por las partes en conflicto y el Congreso Nacional no tiene un tiempo establecido para tomar la medida.
Saavedra aseguró que "el Congreso está actuando con diligencia" y recordó que inmediatamente después de haber recibido la documentación fue turnada para conocer la opinión de la Corte Suprema de Justicia y otros órganos como el comisionado de los derechos humanos, la FiscalÃa y la ProcuradurÃa General de la República.
Saavedra aseguró que inmediatamente que el Congreso reciba las opiniones del poder judicial y de las otras fuentes consultadas, el pleno de diputados será convocado para debatir y tomar la decisión como manda el acuerdo.
Saavedra se comprometió que como presidente del CN respetará la voluntad de cada uno de los diputados y en ningún caso tomará partido sobre alguna posición en particular.
El titular del Legislativo reiteró el llamado a sectores de la comunidad internacional a que "respeten la dignidad del pueblo hondureño y que no hagan polÃtica ni gremial ni ideológica".
Los hondureños "tenemos voluntad para dirimir los problemas tal y como lo evidenciamos con la firma del acuerdo Tegucigalpa-San José", expresó. Asimismo, pidió directamente a Miguel Insulza no usar el problema de Honduras para hacer proselitismo polÃtico, al tiempo que cuestionó la posición de este funcionario, el que -dijo- "pareciera que no entiende lo que es un acuerdo".
El citado acuerdo fue declarado como "fracasado" e incumplido por el ex presidente Zelaya, razón por la que algunos analistas opinan que si una de las partes renunció al mismo, no tiene sentido que el Congreso se reúna para debatir sobre algo que en definitiva no será aceptado por una de las partes, violentando asà el pacto y la promesa que hizo la comunidad internacional.
