Honduras
.La cantidad de maestros que están acatando los llamados a paro de la dirigencia magisterial es cada vez más pequeña.
Los docentes siguen incorporándose a las aulas de clases en los diferentes centros de enseñanza ante el clamor de miles de niños, jóvenes y padres de familia que exigen que vuelva la normalidad al sistema educativo hondureño.
En la capital, miles de niños y niñas recibían ayer el pan del saber en diferentes kínderes y escuelas, en medio de las amenazas de la dirigencia magisterial de sacarlos por la fuerza de los salones.
El malestar del magisterio con su dirigencia quedó evidenciado ayer cuando un grupo de al menos 50 maestros del colegio Central Vicente Cáceres llamó a los estudiantes y padres de familia a presentarse al centro educativo para reanudar las clases de forma inmediata, ante la inminente perdida del año escolar.
Los educadores se quejan de que son las autoridades de los centros educativos quienes se resisten a reiniciar las labores, pese a los constantes llamados de miles de padres y madres de familia.
“Para mí primero están mis principios como maestra, después está la política y todas esas cosas; nosotros estamos atendiendo a los niños, aunque nos sentimos entre la espada y la pared porque nos están amenazando con expulsarnos de los colegios magisteriales”, manifestó ayer una maestra de la escuela de Paraguay.
Monitoreos de la Secretaría de Educación revelan que en primaria la normalidad casi ha vuelto en su totalidad, sin embargo, en media las clases permanecen paralizadas desde el pasado 25 de junio.
En Choluteca, la directora departamental, Blasona Sánchez, informó que el 80 por ciento de los centros educativos se encuentran abiertos, aunque destacó que algunos maestros se resisten a volver a las aulas de clases, igual que en otros lugares del territorio nacional.
Según Santos Elio Sosa, secretario de Educación, en el interior del país la mayoría de los maestros se mantienen en las aulas de clases, a diferencia de algunos educadores que están en las principales ciudades.
El temor de los maestros es ser utilizados, ya que el rumor de que los dirigentes recibieron fondos de Casa Presidencial para apoyar la consulta popular ha crecido.
