Honduras
.La sala de Ortopedia Pediátrica, del hospital Materno Infantil, se ha convertido en el hogar de Olman Leonel Pineda.
La cuna de hierro, número 8 desde hace ocho meses, es su centro de juego, comedor y dormitorio. Para él no existen las visitas diarias, ni el consuelo de su madre o algún familiar.
Las caricias y el amor llegan de manos de las enfermeras y personal médico que le han tomado cariño, debido a que se encuentra solo la mayor parte del tiempo.
Los padres de otros niños también se han convertido en samaritanos ya que se han encargado hasta de cortarle el pelo o de asistirlo cuando decide ir al baño.
Sus compañeros de cuarto lo describen como un niño alegre, amigable y valiente pues no se rinde, ni se muestra impaciente, pues han sido pocos los momentos en que ha deseado huir del tratamiento.
La interminable soledad en que ha vivido el infante llegó al momento en que los médicos descubrieron su padecimiento, osteomielitis, una infección en los huesos que apareció en su pierna izquierda.
La causa de su enfermedad se desconoce, pues se desencadena por diversos factores sean golpes, infecciones o por debilidad en el sistema inmunológico.
Los momentos más críticos para la salud de Olman se vivieron luego de ser internado ya que permaneció varios días en la sala de cuidados intensivos para luego ser trasladado a la sala de observación.
De forma posterior se le practicó un trasplante de hueso y requirió de un clavo que fue obtenido a través de donaciones, pues era necesario para el proceso de estabilización de su pierna.
En la actualidad, el pequeño ha sido dado en alta, sin embargo, ante la falta de recursos económicos de sus abuelos maternos, pasará las fiestas de fin de año en una cuna del centro asistencial.
Y es que, de acuerdo al personal médico, el niño durante el tiempo que ha permanecido interno apenas ha recibido dos visitas de sus abuelos, quienes por su avanzada edad, no pueden permanecer al lado del niño.
Expediente
La historia de Olman se conoce a través de su expediente, llegó con anemia y en estado delicado, pues fue necesario de una cirugía para su recuperación.
Su fecha de nacimiento se desconoce y pese a que tiene nueve años no sabe leer, ni escribir.
En su hoja de ingreso aparece como originario de la comunidad Rancho Grande, Esquías, Comayagua. Según sus propias palabras nunca ha sido matriculado en la escuela por falta de dinero, aunque asegura que le gustaría asistir a un centro educativo.
“Yo tengo una hermanita menor se llama Osly y vive con mis abuelos, mi mamá también vive en Comayagua, pero está enferma por eso no viene”, dijo el niño.
De la madre solo se sabe que tiene problemas de salud mental, situación por la cual no está al pendiente del menor.
Necesidades
Las carencias más importantes del niño, en la actualidad son de una silla de ruedas con el fin de continuar su recuperación.
Para él, lo más importante es estar en casa. “Yo quiero celebrar la Navidad en mi casa, con mis abuelos”, dijo Pineda.
Otras de las peticiones del menor fueron de una piñata, un carro de juguete, ropa y zapatos porque en su cuna no hay ningún tipo de ropa o cobertor propio, como ocurre con otros niños que se encuentran en la misma sala.
La enfermedad que padece Olman en la actualidad se ha convertido en una patología frecuente en la sala de ortopedia.
Los especialistas aseguran que la mayoría de los pacientes que presentan osteomielitis llegan de comunidades de tierra adentro.
