• frontera agrícola. La deforestación  avanza por la parte sur de la zona de amortiguamiento de la Biósfera del Río Plátano, en el municipio olanchano de Dulce Nombre de Culmí, ganándole espacio a la selva.

    frontera agrícola. La deforestación avanza por la parte sur de la zona de amortiguamiento de la Biósfera del Río Plátano, en el municipio olanchano de Dulce Nombre de Culmí, ganándole espacio a la selva.

La Mosquitia, Patrimonio en alerta roja

Profusa en riquezas, esta región llena aún de secretos se encuentra en alerta roja por el uso inadecuado de sus recursos.

Su bosque primario se ha reducido de forma alarmante en los últimos cinco años a causa del crecimiento desorganizado y la transgresión de las normas de protección legal de la reserva.

Pero la falta de medidas de conservación e implementación de una estrategia de desarrollo económico sostenible con el medio ambiente también amenaza el patrimonio biológico, cultural y arqueológico que yace en su densa selva.

Según un estudio reciente del Instituto de Conservación Forestal (ICF), en los últimos cinco años las 833,000 hectáreas que mide la Reserva de la Biósfera del Río Plátano se redujeron en un 4.7 por ciento. Esto equivale a 39,000 hectáreas del área protegida.

Como se mostrará a lo largo de esta serie especial, la deforestación no solo representa un peligro medioambiental para la zona y la pérdida de un Patrimonio de la Humanidad, sino una amenaza directa a la forma de vida de los pueblos indígenas que habitan la reserva, dividida en zona cultural, zona núcleo y zona de amortiguamiento.

En la primera habitan los nativos de la región, misquitos, pech y tawahkas, quienes conservan en este hábitat su forma de vida. La segunda tiene como fin proteger la biodiversidad. Y la zona de amortiguamiento, habitada por ladinos, tiene como propósito asegurar el cumplimiento de la conservación de la zona núcleo.

El peligro que acecha a esta rica zona hondureña afecta también el potencial económico, tanto para los indígenas como para los ladinos. Pero, además, para el país en general en términos de turismo científico y ecológico, que en naciones como Costa Rica es uno de los principales motores de la economía nacional.

La amenaza

La zona protegida de la Biósfera del Río Plátano, conocida como el corazón del Corredor Biológico Mesoamericano, incluye las reservas Tawahka y Patuca, que sufren también la tala del bosque primario para la práctica de la agricultura de subsistencia y la ganadería extensiva.

Estas actividades implican el reemplazo de la selva virgen por potreros y sembradillos, como se puede observar en el sitio arqueológico de Las Crucitas de Aner, antes cubierto por el bosque primario y ahora convertido en un pastizal.

Paradójicamente, como lo explica el guía de expediciones e ingeniero forestal nativo de Gracias Dios, Jorge Salaverri, “las personas que viven en la zona de amortiguamiento, además de los pueblos indígenas, podrían estar ganando más dinero si entendieran que el bosque puede ser su fuente de ingresos”.

La situación crítica de La Mosquitia hondureña ha llevado a la Unesco a inscribir a la Biósfera del Río Plátano en la lista de los sitios en peligro del Patrimonio Mundial, a petición del propio gobierno hondureño. La reserva había salido de esa clasificación en 2007.

Paraíso en peligro

La amenaza que vive la zona queda mejor reflejada en el documental “Paraíso en peligro”, filmado en 2011 por el fotógrafo y miembro del Club de Exploradores con sede en Washington, Robert Hyman.

El explorador es del criterio que “la mayor amenaza a la reserva es la colonización de la zona protegida para otros fines. Hay una gran necesidad de crear actividades económicas sostenibles a mediano y largo plazo que pueden beneficiar a los pueblos locales a través del ecoturismo y las expediciones científicas”, fuentes de ingresos respetuosas con el ambiente y la herencia cultural.

Su documental de media hora de duración muestra la riqueza de la biósfera y el peligro que se cierne sobre ella.

“La presencia del ejército hondureño es necesaria y son las únicas autoridades con la capacidad y habilidad suficiente como para detener las actividades ilegales que están teniendo lugar en la zona. Costa Rica es un buen ejemplo de lo que se puede ganar si se usa y protege adecuadamente la riqueza biológica, arqueológica y cultural, dice este observador de la naturaleza que se suma a otras voces con el mismo criterio.

Falta que las autoridades hondureñas, encargadas de proteger este patrimonio, cierren la brecha entre lo dicho y la práctica.

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