Los grabados en piedra conforman parte de la riqueza arqueológica de La Mosquitia. El arqueólogo Christopher Begley comparte con EL HERALDO sus impresiones sobre este arte lítico.
¿Qué se sabe de los petroglifos del río Plátano? Son un misterio. Se trata de algún tipo de comunicación simbólica anterior a la escritura. Muchos de los petroglifos del río Plátano son diseños geométricos o representaciones de los animales de la selva.
Los creadores de estos petroglifos también fueron antepasados del pueblo pech. Los mitos pech de hoy en día incluyen historias de estos animales.
En el caso del petroglifo más alto del río Plátano, llamado comúnmente “petroglifo del sol”, está ubicado en una peña del río a una orilla de sitio arqueológico conocido como Lancetillal.
¿Puede haber una relación entre este antiguo poblado y ese petroglifo? Casi todos los petroglifos están ubicados hacia la parte baja del río, y es posible que hayan tenido algún valor como símbolo de identidad de los pueblos que los hicieron; una forma de dar a entender a otros grupos humanos que este territorio es habitado por un pueblo determinado.
¿Es realista pensar que científicos, universitarios y turistas querrían conocer La Mosquitia por su riqueza arqueológica? Claro que sí. Aunque somos pocos los científicos que disfrutamos andar en zonas tan remotas y que estamos dispuestos a caminar una semana para visitar un lugar. Pero el bosque no es impenetrable. Es difícil porque se tiene que caminar, pero el mito de la selva no refleja la realidad.
¿Qué tan complicado es hacer arqueología en La Mosquitia? Lo complicado es que se tiene que caminar largas distancias y portar equipaje pesado. Sin embargo, no hay nada siniestro acerca de la selva.
La selva de La Mosquitia no es ni impenetrable ni hostil. Hay gente que vive allí y es relativamente sencillo viajar a través de ella. No es especialmente peligrosa. Sí es cierto que hay muchas culebras venenosas, especialmente barba amarillas, pero eso es común en casi toda Centroamérica.
Hay mucho trabajo por hacer en esta área. Me encantaría ver a jóvenes hondureños especializarse como científicos en La Mosquitia. Se necesitan arqueólogos, biólogos, ingenieros forestales… ¡Hay tanto trabajo importante todavía por hacer!
¿Podría convertirse en una nueva zona de interés arqueológico, biológico y turístico? Hasta cierto punto ya lo es. Pero es una zona única y se debe desarrollar a su propia manera, no copiando un modelo de otro lado. En mi opinión, es mejor tener arqueología como parte de un plan más amplio, con otras atracciones como la selva, la playa y las culturas actuales.