• El enigmático pasado de la mosquitia.

    El enigmático pasado de la mosquitia.

El secreto no develado de la costa del mar caribe

El arqueólogo John Hoopes, estudioso de los antiguos pueblos chibchas, abre una nueva perspectiva sobre la grandeza de una cultura que se asentó en el este de Honduras.

¿Los petroglifos del río Plátano fueron obras de arte de los ancestros de los pech? Se pueden encontrar petroglifos en toda Centroamérica, especialmente en aquellos territorios que fueron poblados por los antiguos pueblos chibchas.

¿Cuál fue la relación que tuvieron los chibchas con la naturaleza que los rodeaba? La supervivencia en hábitats como el este de Honduras requirió y requiere un conocimiento íntimo del ecosistema, tanto en lo que a plantas como animales se refiere. Esto se debe a la enorme biodiversidad.

Fue común a lo largo del continente americano que los pueblos se identificasen con la fauna propia de esos territorios, y que hicieran una relación entre su comportamiento y la cuidadosa observación que ellos hacían de la vida salvaje, especialmente de los depredadores, como las águilas harpías, cocodrilos y jaguares, y también de los animales que eran sus presas, como los cerdos de monte y venados.

Los pájaros fueron especialmente importantes en el arte chibcha. Se han encontrado muchas representaciones de águilas, colibríes, búhos y guaras.

¿Qué sabemos acerca de la dieta de estos antiguos pobladores? En la mayoría de las áreas del sur de Centroamérica la dieta de los antiguos pobladores se basó en una variedad de alimentos ricos en nutrientes que se obtenían por medio de la caza, pesca, siembra y recolección. Aparentemente, el maíz fue menos importante en la dieta chibcha que en la de los pueblos mayas de Mesoamérica.

Las raíces como la yuca y los alimentos provenientes de árboles como el pejibaye fueron una importante fuente de carbohidratos, proteína y grasas.

La carne de venado, chancho de monte, pájaros, iguanas y otros animales también era consumida cuando era posible obtenerla. Los peces y otras especies de ríos eran abundantes, igual que los mariscos de las costas, como el caracol.

Sí se cultivaba maíz, pero los pueblos chibchas parecen haberlo utilizado más que todo para hacer una bebida alcohólica a la que se le llama chicha.

También se cultivó cacao para hacer bebidas. De eso se ha encontrado evidencia en Honduras, del uso de estos alimentos hace más de 3,000 años (como ha publicado recientemente la doctora Rosemary Joyce, de la universidad de Berkeley).
Otros alimentos consumidos por los chibchas fueron el lerén, tiquizque, malanga, y frutas como la papaya, piña, guanábana y nance.

¿Por qué la cultura chibcha es única y digna de ser estudiada y conservada? Los pueblos que hablaban las lenguas chibchas ocuparon un territorio entre las mucho más conocidas culturas de Mesoamérica y el norte de los Andes.

Hubo una gran diversidad cultural entre el este de Honduras y el norte de Colombia, especialmente a lo largo de la costa del Caribe, una región que a mí me gusta llamar “El Mediterráneo Americano”, por su similitud en tamaño y diversidad cultural con el mar Mediterráneo.

De la misma manera que el Mediterráneo estaba rodeado por antiguas culturas del norte de África, Egipto, Tierra Santa, Turquía, Grecia, Roma, sur de Francia y España, el mar Caribe fue el hogar de una rica diversidad de culturas prehispánicas.

Estas no solo incluyeron a los mayas de la península de Yucatán y norte de Centroamérica, también incluyeron a las culturas ancestrales de La Mosquitia, el este de Nicaragua, Costa Rica, Panamá y el norte de Colombia. Además de las culturas de las Antillas, incluyendo a aquellas de la antigua Cuba.

La región caribeña, incluyendo al mundo chibcha, es una parte del mundo que todavía debe ser bien explorada y estudiada desde una perspectiva arqueológica. Seguimos en el proceso de desarrollar un entendimiento más claro de estas culturas indígenas, cuya historia y forma de vida fue afectada de forma dramática por la conquista española y la terrible pérdida de vidas humanas que produjo.

La historia de los pech, los bribri, los kuna, taironas, los muiscas de Colombia y sus descendientes sigue siendo desconocida para la mayoría de personas que hoy habitan en estos territorios que ellos ocuparon un día.

Hay millones de personas viviendo hoy en día que, ya sea parcial o completamente, son descendientes de estos antiguos pueblos indígenas. Fueron escultores increíbles con tradiciones artísticas fuertes y un entendimiento muy profundo de la naturaleza que los rodeaba.

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