


Como un globo al que le quitan el nudo, la Selección Nacional se fue desinflando, desinflando, desinflando... hasta quedar sin aire, sin voluntad, indispuesta y sin apetito; patética segunda parte, apenas pellizcada por una astucia de Georgie Welcome que casi termina en penal. Al final, un justo 2-1 para los gringos, que jugaron como siempre...
No aprovechamos el momento...
Los papeles volvieron a ordenarse como pide la costumbre, Estados Unidos ratificó su poderío en casa y Honduras subrayó sus temores fuera de la frontera, a pesar que ayer tenía medio estadio gritando su nombre. Con el estéreo modulado con ese hermoso “Honduras, Honduras, Honduras” en las gradas del Campo del Soldado, Carlo Costly recibió habilitación de Carlos Pavón, pulió su zapato zurdo, ajustó la mirilla y volvió a gritar otro golazo al minuto 4.
Cómo lo gritó el Cocherito, que ya corría con el traje de magnate y al 7 volvió a probar con la misma fórmula, aunque esta vez Tim Howard respondió con aplomo. Eran los mejores minutos de la Selección, eran los mejores ratos de la zona media, donde Amado Guevara y Wilson Palacios se partían el pecho para dejar sin habla a Landon Donovan, la víctima preferida de la defensa nacional.
Nos borraron del mapa
Pero Estados Unidos creció, Landon Donovan pidió un préstamo en el banco, se lo dieron sin intereses y hasta le regalaron una pelota para él solito. Carlo Costly dejó de ser el mejor de la cancha y se convirtió en cantante solista, sin que Carlos Pavón se diera cuenta que había empezado el partido.
Al 37, Hendry Thomas nos daba pistas de que no estaba en su noche y cometió clarísima falta que el central mexicano, Mauricio Morales, increíblemente no vio. Era el presagio de la debacle y las desgracias se vinieron en seguida. Al 40, un inofensivo aleluya de algún estadounidense provocó que Mario Beata reaccionara instintivamente y tuviera contacto con la pelota en pleno parque central del área... Morales Ovalle esta vez sí decretó penal y Landon Donovan, el hombre de las mil invocaciones, venció con tiro a media altura a Noel Valladares.
Un gol táctico, que llenó el tanque de oxígeno de los estadounidenses, el equipo de Bob el Constructor que nunca se desesperó y tuvo su merecido. Se bajó el telón del primer acto y la cara de los hondureños era un tsunami de incongruencias, a tal grado que en el complemento habría que resumir el paso de la H con un categórico “no existimos”.
Honduras dejó de jugar y Estados Unidos goleó
Wilson Palacios dejó de correr, Ramón Núñez empezó a dar pases malos, Carlos Pavón mejor le dio lugar a Georgie Welcome y Dani Turcios entró a ser uno más. En la vereda contraria, una jugada a balón parado (cuándo no) nos terminó de enterrar y la noche se nos vino encima. Minuto 59: centro de Landon Donovan, Noel Valladares se ahoga en un mar de dudas, Hendry Thomas no salta y la pelota llega exquisita para la “palomita” de Carlos Bocanegra, que termina de marear al pobre portero de la Bicolor.
Estados Unidos tuvo la pelota, nos sometió, fue más agresivo y nos intimidó tanto que nadie quiso jugar más. Welcome entró con hartas ganas, pero no encontró ningún socio viviente... La H se empalagó con el primer confite de la fiesta y ya no pudo reventar la piñata, el globo se terminó de desinflar y el azul quedó más desteñido que nunca. Y ahora se viene el motivado El Salvador...
PAGINA 1 de 5 Siguiente »
PAGINA 1 de 5 Siguiente »