Austria
.En el segundo día del juicio contra Josef Fritzl por haber encerrado y violado a su hija Elisabeth durante 24 años en un sótano, ha vuelto a esconder su rostro, el rostro de la vergüenza, detrás de una carpeta azul.
No ha dicho ni una palabra a su entrada al tribunal. Ayer Elisabeth se enfrentó a su padre a través de un video que fue mostrado en el tribunal, en un testimonio que podría enviarlo a prisión perpetua. Si todo sigue según lo previsto, el jueves por la tarde podría haber veredicto.
Ahora de 42 años, la mujer tenía 18 años cuando fue encarcelada en una celda estrecha sin ventanas que el hombre había construido debajo de la casa de la familia en Amstetten.
A Fritzl se le acusa del homicidio de un bebé que, según los fiscales podría haber sobrevivido si hubiera tenido atención médica apropiada.
El avergonzado “monstruo de Austria” está recibiendo apoyo psiquiátrico como medida de apoyo para prevenir su suicidio.
