Honduras
.El depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, propuso ayer que se posterguen las elecciones previstas para el 29 de noviembre para que puedan ser legitimadas, mientras que el presidente Roberto Micheletti, pidió evitar un derramamiento de sangre.
“Posponer las elecciones debe ser una condición que permita legitimarlas, que nos devuelva al estado de derecho, al orden constitucional y la credibilidad internacional con un acuerdo político”, señaló Zelaya en un comunicado.
Zelaya estimó que “la convocatoria a elecciones generales ordinarias en un Estado de facto, sin que previamente se haya restaurado la democracia e instalado el gobierno de unidad y reconciliación, es una aberración jurídica, una burla y un engaño al pueblo”.
El planteamiento se produce horas después de que el mismo Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil desde hace casi dos meses, anunció que impugnaría el proceso legalmente.
Mientras tanto, en Washington, el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, dijo que la constitución de un gobierno de unidad nacional es clave para salir de la crisis política en Honduras, y criticó a ambas partes por no haber cumplido con ello.
“La formación de este gobierno de unidad nacional es importante, porque parte de todo este proceso tiene que ver con la reconciliación”, declaró Kelly ante la prensa.
