Es justo y también es necesario gritar a los cuatro vientos que sin la sucesión en el orden jurÃdico constitucional ahora no existirÃan ni los resultados electorales del 29 de noviembre de 2009 ni los preparativos previos a la toma de posesión presidencial a realizarse el dÃa 27 de enero de 2010 en esta pequeña pero ahora muy engrandecida, heroica y respetada nación llamada Honduras; vale decir que sin la presencia de ciertos ciudadanos hondureños y de ciertas instituciones garantes de la Democracia, de las leyes y de la Constitución, nadie estarÃa preparándose para asistir a la fiesta cÃvica nacional con motivo de la toma de posesión presidencial sin antes haber dado cátedra sobre democracia a las distintas naciones del globo terráqueo; y organismos como la OEA y la ONU.
Es asà que los ejecutores de una orden judicial prefirieron actuar como defensores de toda vida humana, inclusive con el error garrafal de llevar a otra nación al ex presidente José Manuel Zelaya Rosales, al considerar la presencia de miembros del cÃrculo bolivariano en el territorio hondureño dispuestos a cumplir cualquier orden venida de sus superiores desde el exterior; las Fuerzas Armadas de Honduras, institución que tiene como génesis la defensa integral del territorio, la soberanÃa de la República, mantener la paz, el imperio de la Constitución, los principios de libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República (artÃculo 272), con sus imperfecciones meramente humanas prefirieron estar a la defensa de todo un pueblo llamado Honduras antes que actuar en defensa de un tan solo grupo conocido como patricios o de una determinada persona, como es el caso allá por aquellas tierras de Venezuela donde el ejército está a la orden de quien promueve el neocolonialismo comunista con el socialismo del siglo XXI; distinto el comportamiento de los miembros de las Fuerzas Armadas de Honduras, que prefieren actuar en obediencia a la Constitución antes que defender posturas personales o grupales en detrimento del pueblo…