Honduras
La Unión Cívica Democrática convocó este jueves a los hondureños a un plantón frente en la sede de la Organización de Naciones Unidas en Tegucigalpa, en protesta por la injerencia de gobiernos extranjeros en los asuntos internos de Honduras.
La actividad denominada "Si a la autodeterminación, no a la injerencia" dio inicio a las 10:00 AM con una multitudinaria participación ciudadana en las afueras de las oficinas de la ONU en la colonia Palmira de la capital hondureña.
Posteriormente, los ciudadanos se dirigieron a la Embajada de Brasil, sin embargo no pudieron pasar los cordones policiales que resguardan la zona y permanecieron algunos minutos en las cercanías de la sede diplomática; luego, se trasladaron a la Embajada de Estados Unidos, ubicada en la misma zona.
Cerca de 20 mil personas, distribuidas en aproximadamente ocho cuadras, que participaron en la marcha en pro de la paz y la democracia, gritaron consignas como: "Padre Tamayo, llevate ese caballo", "Lula, Lula, llevate esa mula" y "sacaremos ese buey de la embajada", como quedó registrado en la transmisión en vivo que hizo El Heraldo.hn
Los hondureños intentaban retomar este jueves sus actividades cotidianas, tras el levantamiento del toque de queda que regía desde el lunes, cuando el ex presidente Manuel Zelaya sorpresivamente retornó al país y se refugió en la legación de Brasil, exigiendo ser restituido en el poder.
La comunidad internacional hará un nuevo esfuerzo de mediación en Honduras, enviando una misión de la OEA y regresando a los embajadores retirados, luego de que Zelaya dijera querer dialogar "en forma personal" con el presidente interino Roberto Micheletti.
Se espera que una delegación de cancilleres y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, lleguen a Honduras este fin de semana para explorar las posibilidades de una solución negociada al conflicto.
Además, regresarán a Honduras los embajadores de la Unión Europea retirados tras la destitución de Zelaya el 28 de junio, anunció Insulza.
El gobierno llamó a la población para que retornara este jueves a sus lugares de trabajo y de estudio luego de que terminara el toque de queda a las 6:00 AM, hora locale, (12H00 GMT), y dijo que la Policía y el Ejército garantizarían la seguridad en las calles.
En la capital, los automóviles volvieron a circular, se restableció el servicio de autobuses y los supermercados, bancos y oficinas públicas abrieron sus puertas.
Los aeropuertos del país fueron reabiertos para los vuelos locales e internacionales, según informó la Presidencia en un comunicado.
Pese a la relativa normalidad recobrada por la capital y otras ciudades, la tensión persistía en torno a la permanencia de Zelaya en la embajada de Brasil y por rumores de un inminente asalto militar a la sede diplomática, pese a que el gobierno ha descartado tal posibilidad.
Centenares de soldados y policías antimotines fuertemente armados mantienen cercada la embajada, situada en una céntrica zona de Tegucigalpa, donde Zelaya permanece junto a decenas de seguidores y algunos miembros de su familia.
El sacerdote católico Andrés Tamayo, una de las 60 personas que se hallaban este jueves en la legación diplomática en apoyo a Zelaya, declaró a la AFP que el mandatario depuesto y quienes le acompañan están sometidos a una permanente presión psicológica.
La Cancillería ha asegurado que no será irrespetada la inmunidad de la sede diplomática brasileña y afirmó que la presencia militar sólo tiene el objetivo de evitar disturbios en el sector.