Honduras
.En vÃsperas del DÃa del Niño, que en Honduras se celebra el 10 de septiembre, el mensaje de la homilÃa dominical de la iglesia Católica fue para los pequeños que viven sin amor ni esperanza.
"La pobreza y la miseria en la que están sometidas muchas familias hacen que los niños vayan creciendo sin la atencion de sus necesidades basicas, y por lo tanto sin esperanza", dijo el sacerdote Carlo Magno Núñez ante los feligreses.
Recordó a los niños que deambulan en las calles, avenidas y bulevares, expuestos a toda clase de peligros. "Son muchos los niños que a diario vemos por las calles deambulando, pidiendo limosna, durmiendo a la intemperie". Sin embargo, lamentó que esto ocurra "sin que las autoridades hagan algo significativo" para remediar este problema social.
Lo peor es que ya a nadie impacta la situación de estos pequeños, que trabajan o piden en las calles. "Lamentablemente nos hemos acostumbrado tanto a verlos en las esquinas, en los semáforos, que los hemos convertido en parte de nuestro paisaje cotidiano", dijo el sacerdote.
La sociedad en general tiene una responsabilidad con estos pequeños, que vienen al mundo a sufrir sin que los llamados a velar por su seguridad hagan algo por su futuro. "A muchos de ellos les hemos robado la alegrÃa y la esperanza porque en vez de estudiar y jugar, como actividades propias de su edad, se ven obligados a trabajar en condiciones de explotación y de abuso", recordó el padre Núñez.
"Son estos desaciertos los que el señor quiere con nuestra participación y esfuerzo convertirlos en manantiales", expresó en su mensaje dominincal.
Según el Instituto Nacional de EstadÃstica, más de 300 mil niños trabajan en Honduras. Los menores, de entre 5 y 17 años, sufren los efectos de la pobreza.
