La reducci贸n coyuntural de los precios del petr贸leo ha generado, en algunos, la falsa impresi贸n de que los biocombustibles, por resultar m谩s caros que los derivados del petr贸leo, no tienen futuro.
Concepci贸n errada esta, que conjuga plenamente con los intereses de los pa铆ses productores de petr贸leo y con las empresas multinacionales involucradas en el mega negocio de exploraci贸n, explotaci贸n, procesamiento y distribuci贸n de combustibles f贸siles. No es la primera vez que la ca铆da en los precios del petr贸leo hecha al trasto con incipientes industrias locales de biocombustible.
En Centroam茅rica, en la d茅cada de los setenta, en respuesta a la crisis petrolera del 73, varios pa铆ses, incluyendo Costa Rica y Honduras, iniciaron proyectos para producir biocombustibles.
Esas iniciativas fracasaron cuando el precio volvi贸 a niveles normales, con fuertes p茅rdidas para los gobiernos e inversionistas involucrados.
En el caso de Honduras, la idea era producir etanol de la ca帽a de az煤car con tecnolog铆a sudafricana.
De las experiencias mundiales con biocombustibles, la de Brasil es la m谩s exitosa. La lecci贸n principal de su programa es que la industria de los biocombustibles no puede dejarse sola ante las llamadas 鈥渇uerzas del mercado鈥: Que la producci贸n debe ser incentivada y su mercado protegido.
En Honduras, la Ley de Producci贸n y Consumo de Biocombustibles busca promover inversiones y normar el mercado, incluyendo mezclas obligatorias de biocombustibles, para aprovechar las oportunidades que el mercado local de combustibles ofrece.
Generar empleos, riqueza en al 谩mbito rural, mejorar el ambiente y ahorrar divisas son los principales objetivos que el Programa Nacional de Biocombustibles persigue.
En el 2008, el valor de nuestras importaciones de derivados de petr贸leo fue de 1,986 millones de d贸lares. 驴Qu茅 mayor justificaci贸n necesitamos para priorizar los biocombustibles?