Con la elecci贸n de la Corte Suprema de Justicia 2009-2016, que ma帽ana har谩 el Congreso Nacional, culmina una etapa del proceso de incidencia encabezado por la Alianza por la Justicia, durante 18 meses.
Que algunos 贸rganos nominantes y la Junta Nominadora aplicaran matrices de calificaci贸n, eliminando parcialmente cierta discrecionalidad en la selecci贸n, significa un avance, aun con los errores impl铆citos que habr谩n de corregirse.
Pero ha contribuido a dejar claro que para aspirar a asumir la sagrada misi贸n de juzgar hay que cuidar la trayectoria profesional y el honor.
Que hay que estudiar, 鈥渟ino cada d铆a ser谩s menos abogado鈥. Que hay que ser congruente en todos los aspectos de la vida y consistente en un comportamiento 茅tico.
驴Que todos los nominados lo han hecho?
No. El proceso adoleci贸 de imperfecciones que impidieron a compatriotas merit铆simos acceder a las magistraturas y que otros, sin serlo, lo consigan. Insistimos sin el eco suficiente, en la importancia del perfil de los nominados como el de los nominantes.
Pero son de destacar dos logros intangibles, inestimables para el devenir nacional:
1) La toma de conciencia de la ciudadan铆a que de ahora en adelante exigir谩 de quienes nos dirigen, el sometimiento al imperio de la Ley, como debe ser en un Estado de Derecho. La reelecci贸n sin el filtro de la Junta Nominadora es rechazada, al ser comprendida con mayor discernimiento y responsabilidad por el pueblo humilde, que por constitucionalistas que en el oto帽o de sus vidas interpretan antijur铆dicamente nuestra Carta Magna, contradiciendo sus ense帽anzas doctrinarias y 茅ticas, impartidas en las aulas universitarias; y
2) La disuasi贸n al mal comportamiento de los nuevos titulares del Poder Judicial. Tendr谩n que asegurarse que sus ejecutorias est茅n enmarcadas estrictamente en la Constituci贸n y las Leyes y hacer que lo parezcan, para en siete a帽os aspirar a la reelecci贸n.